Emilio Sánchez Mediavilla, editor de ‘Libros del K.O.’: “En ‘Hooligans ilustrados’ no buscamos equipos, buscamos autores”

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Soy del Depor por Nacho Carretero y del Celta por Lucía Taboada. Quiero que suba el Castellón por Enrique Ballester. Los domingos me asomo a Mismarcadores para ver lo que ha hecho el Murcia por Mondo Moyano. Cuando el Córdoba salía en la quiniela, ponía que ganaba por Antonio Agredano. Que se puede ser de un equipo por la literatura lo aprendimos gracias a todos ellos y a su editor. Si Ander Izagirre, Eduardo Rodrigálvarez, Manuel Jabois y Enric González tuvieran un entrenador, sería Emilio Sánchez Mediavilla (Santander, 1979). Reciente ganador del premio Anagrama de crónica Sergio González por Una dacha en el golfo, en 2011 él y tres locos  -editores- fundaron Libros del K.O. Un año después aparecieron seis libritos de seis autorazos que formaban parte de una misma colección: Hooligans ilustrados. La pasión del aficionado y la razón de la literatura. La colección ya supera la veintena y aparecen dos nuevos títulos que, de momento, sólo pueden comprarse en Ebook.

¿Influye mucho el confinamiento para el trabajo de un editor?

Al principio estuvimos un poco paralizados por el asombro y el miedo de la circunstancia. De repente te faltan ganas y estás muy despistado.

Más tiempo, pero menos concentración.

Yo ni eso. Me está costando sacar tiempo porque mis hijos están en casa, además del desorden emocional de la situación. También estamos con el susto en el cuerpo, por motivos obvios, y además por cómo quedará el sector. El panorama es incierto. Las librerías están cerradas y hemos dejado de vender libros en papel.

Por voluntad propia.

Sí, para proteger a repartidores. Que sigan trabajando los que transportan alimentos y material sanitarios. Los libros no nos parecen tan importantes. Lo hacemos también por esperar a las librerías que están cerradas y lo están pasando mal. Son una parte muy importante de este sector. Sin librerías independientes no hay editoriales independientes.

El libro no es un bien de primera necesidad.

Creo que no. Uno de nuestros autores, Ander Izagirre, se preguntaba si de verdad no teníamos suficientes libros para estos días. Hay libros que vamos dejando por el camino y es un buen momento pero recuperarlos. A nivel industrial me afecta, pero es lo que toca ahora. Más adelante ya se verá, habrá que pedir alguna reacción al Ministerio de Cultura.

Libros del K.O. se fundó en 2011 y la colección Hooligans ilustrados apareció en 2012. ¿Lo tenían en mente?

Sí, antes de constituir la editorial como tal, se me ocurrió la idea de Hooligans ilustrados. En un viaje a México, descubrí una colección de libros de la editorial Tumbona. Se llamaba Versus. Era un tema diferente, pero me gustó mucho el formato, que es muy parecido al de Hooligans ilustrados. Se me ocurrió la idea de una colección de literatura deportiva con un enfoque en primera persona para encontrar un tipo de libro diferente a lo tradicional. También era una manera de fichar a autores que me gustaban mucho, como Enric González. Es la figura central de la colección, no solo porque fue uno de los primeros, sino porque me llamaba mucho la atención. Tenía el capricho de que Enric escribiese en nuestra editorial. Había que pedirle algo que fuera una golosina y no le robara mucho tiempo. Sabía que era aficionado del Espanyol, que tiene menos literatura que el Barça. Cuando hablé con él le dije si le apetecía escribir una crónica sentimental de su equipo. Le hizo la gracia y se embarcó. Tener a Enric González nos dio mucho para hablar con otros autores porque nuestra editorial no había nacido. En esa primera tanda también tuvimos a Ramón Lobo, a Jabois, que empezaba a ser famoso, pero no tanto. Acababa de fichar por El Mundo. Eran periodistas que me gustaban mucho y los quería meter en la editorial con la excusa de la colección.

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Emilio Sánchez Mediavilla es uno de los fundadores de Libros del K.O.

Aunque fuera gracias a una mentira, como con Enric González.

Fui a Jerusalén donde estaba él de corresponsal. Le envié un e-mail diciendo que era un periodista que le quería entrevistar. Estuvimos dos horas charlando muy a gusto. Cuando acabé le dije que estaba montando una editorial. Es una pena porque esa entrevista no la edité ni la vendí. Tiene pasajes curiosos. Le pregunté por su sueño como periodista y me dijo que le gustaría ser corresponsal en Buenos Aires. Ahí está ahora.

En esa primera tanda ninguno era periodista deportivo y se ha mantenido bastante el perfil.

Era una idea clave especialmente al principio: darle una vuelta de tuerca al género y que los autores no se dedicaran a la prensa deportiva. Con el tiempo ha ido cambiando un poco, como los dos más recientes. En ese caso se les pide que escriban diferente a como lo harían en un medio.

También ‘fichó’ a autores menos conocidos que ahora sí lo son.

Puede parecer presuntuoso decir que los descubrí. Sí que hemos disfrutado mucho dándoles voz a gente más desconocida que luego se ha hecho nombre por méritos propios. Un caso es José Lobo, autor de Yonkis y gitanos. Lo descubrimos trasteando en palanguismo exacerbado, un blog en el que era uno de los autores. Mondo Moyano es otro caso igual (autor de Sed en la Condomina). De esos dos autores estoy orgulloso. A Ballester lo descubrí en el bar Vaticano, que menciona tanto en sus crónicas. Me lo presentaron, estuvimos hablando de fútbol y literatura. Luego le empecé a leer y vi que era muy bueno.

¿Van a buscar autores o les llegan propuestas?

Al principio, como con toda la editorial, los fuimos a buscar nosotros. Luego nos fueron llegando propuestas, y cada vez más es más así. Se nota que la colección va cogiendo cuerpo.

Son libros honestos, lejos de la objetividad y basados en la experiencia.

Eso buscamos. El autor y su experiencia. Sin desmerecer el fútbol o el amor a unos colores, incidimos en la idea de utilizar su equipo para contar algo más. No deja de ser otra forma de articular historias familiares, de infancia… El autor decide para dónde tira. Por ejemplo, Una forma de permanencia, de Marta San Miguel. Es un libro precioso, ella es poeta. Además de hablar del Racing, hay un momento que describe a la perfección Santander de forma sentimental. Otro ejemplo, Como siempre, lo de siempre, de Lucía Taboada. En esa variedad de estilos está parte de la magia de la colección.

Precisamente del Celta hay dos libros, señal de que importan más los autores.

Por supuesto. Es muy llamativo porque son dos de los libros más antagónicos. El de Alfonso Armada destila mucha melancolía. Es una reflexión sobre la relación con su padre y el autor confiesa que de joven no le gusta el fútbol. Es una reconciliación con el fútbol y su padre, con pasajes intimistas y muy tristes. Mientras que el de Lucía Taboada aporta frescura y sentido del humor. En un mismo equipo conviven estas miradas tan radicalmente distintas. Que un equipo tenga dos libros y otro ninguno explica la colección. No buscamos equipos, buscamos autores. El equipo es claramente lo de menos.

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“Que un equipo tenga dos libros y otro ninguno explica la colección. No buscamos equipos, buscamos autores”, cuenta Emilio Sánchez Mediavilla.

De ahí que los Hooligans ilustrados no sean leídos sólo por los aficionados del equipo sobre el que habla el libro.

Hay una serie de emociones extrapolables: recuerdos del descubrimiento del fútbol, la infancia… Eso es universal, seas de un equipo campeón de Europa o de uno de Tercera. Un aficionado al fútbol siempre va a entender a otro aficionado al fútbol. Entre futboleros nos entendemos mejor con alguien del equipo rival que con alguien para el que le es indiferente el fútbol. Por otro lado, se valora desde el ámbito literario. Amantes de la literatura que aprecian la belleza de unas páginas, traten el tema que traten. Lo hemos buscado desde el principio. Tenía claro que si la colección triunfaba era porque tenía que trascender a los aficionados de un equipo. Que alguien del Barça leyera el libro del Córdoba, por ejemplo.

Un éxito que ha llegado. ¿Lo esperaban?

Le tenía mucha fe a la colección. Cuando sacamos la primera tanda de seis libros, me gustaron los autores, el tono y el formato. Tenía que funcionar. Estoy muy contento, aunque era lo que esperaba. Pero la sensación es muy rica. Gusta ver que la criatura ha cobrado entidad. Sobre todo en la Feria del Libro, cuando viene la gente con varios. La idea era verlos como si fueran cromos. Hay que añadirle las portadas de Artur Galocha. Menos los cinco primeros, casi todas las portadas son de él. Son geniales y dan unidad a la colección.

Acaban de publicar dos más, de momento en Ebook. El largo invierno, de Patricia Cazón, sobre la Cultural Leonesa y Por si acaso, de Alfredo Matilla, sobre el Albacete.

Son autores de prensa deportiva más clásica, pero queríamos que forzasen su mirada. El libro de Matilla tiene un tono muy valiente de primera persona, de terapia. Aporta algo diferente a la colección. Se corre el riesgo de que se repita la mirada, pero él lo ha resuelto bien. Además, el Albacete consiguió dejar huella el la época del Queso mecánico. Con Patricia Cazón no teníamos el referente histórico de la Cultural Leonesa, aunque cuando el libro ya estaba preparado empezó a encadenar victorias en la Copa del Rey. Habla del amor a su equipo desde una parte personal, con importancia de la adolescencia y la figura de su padre. También trata el tema de seguir a tu equipo lejos de tu ciudad, de ver a la Cultural mientras plancha en Madrid. En estos casos el amor a tu club crece cuando estás fuera porque aparece un componente identificativo más fuerte.

Ya son más de 20 títulos de la colección. ¿Hasta cuándo?

No lo sabemos. Ha habido alguna época de preguntarnos si deberíamos seguir porque tenemos miedo a repetirnos. Pero de momento cada libro aporta algo nuevo y diferente. La colección sigue viva. No tiene regularidad fijada. En un año a lo mejor publicamos cinco y luego estamos año y medio sin sacar otros. Los libros salen cuando nos gustan y están preparados.

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Imágenes cedidas por Emilio Sánchez Mediavilla y Libros del K.O.

5 comments

Aunténticas joyas estos ‘Hooligans Ilustrados’. Devoro uno tras otro cada vez que me encuentro con uno nuevo en mi librería de confianza. Si tuviera que recomendar alguno sería “Una cuestión de fe” de Enric González; sublime. “Grupo salvaje” de Jabois también me hizo disfrutar muchísimo. Deseando leer ya los nuevos títulos, a los que supongo que esperaré con ansia en papel. Un saludo

Emilio Sanchez Mediavilla es uno de los fundadores de Libros del K.O, una editorial creada por tres amigos hace ahora ocho anos. Su punto de partida es el periodismo y en su catalogo se pueden encontrar desde clasicos como Josep Pla o Julio Camba a periodistas actuales como Enric Gonzalez o Ramon Lobo.

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