Feliz año nuevo

Emiliano Buendia of Norwich about take a corner with the new Premier League ball during the Pre-season friendly match at Energieversum Stadion, Gutersloh
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14/07/2019

Empieza septiembre y nos ha pillado en fuera de juego. Como siempre. Todo julio y agosto pensando en lo que íbamos a hacer cuando llegara el día que ya ha llegado, en lo mucho que cambiaría nuestra vida y en los proyectos que teníamos que comenzar. Y aquí estamos, idénticos, como mucho con unos kilos más y con un bronceado que nos recuerda lo felices que fuimos hace unos días. Escribía Manuel Jabois en su serie de Elisardo Bastiaga en El País que lo mejor del verano es la primavera, lo mejor de agosto es julio, lo mejor de julio es junio y lo mejor de septiembre, agosto. No sería raro por tanto que estos días sean los mejores de octubre. Controlamos tan poco las expectativas que somos más felices cuando pensamos que vamos a hacer algo que cuando lo estamos haciendo. Podría teorizar mucho más, pero la solución, como casi todo, está en un tweet de Enrique Ballester: “Cuando sales de trabajar y piensas ‘mañana empiezo las vacaciones’. Ese momento es mejor que cualquier cosa que hagas luego en las vacaciones”.

Empieza septiembre y parece que todo se reinicia. Otra vez el telón bajado y esa incertidumbre que se me camufla con la felicidad.  El primer mueble, el flirteo, una entrevista de trabajo. Nada es mejor en el partido que la previa. Los castillos en el aire y el cuento de la lechera. La euforia antes de que el árbitro pite el inicio, antes del primer beso y antes de que empiece la temporada. Septiembre es el mejor mes mientras no llega. Está cargado de mañana, como si fuera una pistola que ni nosotros mismos sabemos a quién disparará.

Empieza septiembre y no tenemos el material escolar. Recuerdo que era el mejor día de ese postverano en el que entramos ahora. La tarde en la que compraba los lápices, los colores, el estuche y las libretas nuevas, a poder ser de diferentes colores y una para cada asignatura, era feliz a pesar de esa canción infernal que decía que volvíamos a empezar y que íbamos a estrenar zapatos y libros. Es difícil explicar la ilusión gracias a un lápiz afilado o a una goma de borrar por estrenar, pero tiene que ser muy parecida a la que sienten los entrenadores con sus nuevos jugadores. Los fichajes me recuerdan a las series: cada vez hay más, hay que pagar más dinero y en distintas plataformas para verlos a todos y conviene esperar unos meses para comprobar si son tan buenos como dice Twitter.

The Liverpool fans let off a flare as they celebrate their side’s 1st goal during the FA Community Shield match at Wembley Stadium, London Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 04/08/2019
“Aunque lo diga el calendario, no creo que estemos en el mismo año del Liverpool-Barça o del Real Madrid-Ajax”. Foto: Focus Images Ltd.

Empieza septiembre y parece un nuevo año. El cierre del mercado antes era lo más parecido a Nochevieja. Pero ahora hay ligas que cierran mucho antes, como cuando vemos en las noticias que en China ya están en otro año y a nosotros nos faltan horas, pero con semanas de antelación. Aunque lo diga el calendario, no creo que estemos en el mismo año del Liverpool-Barça o del Real Madrid-Ajax. Será fruto de uno de los muchos espejismos que tiene el fútbol. Como el gol fuera de casa en eliminatorias, que no es que valga doble exactamente, pero la verdad es que sí que vale doble. La vida nos la organiza primero el colegio y luego el fútbol, que se parecen mucho hasta en verano. En el colegio teníamos los cuadernillos y en el fútbol, las pretemporadas. Todos dicen que las dos cosas son muy importantes, pero sabemos que no sirven de nada y que la solución siempre está al final.

Empieza septiembre y todos queremos nuestra colección. Es el mes de los fascículos porque a todos nos gusta empezar y ponernos objetivos. Al final no se cumplen y nuestros propósitos son como el parachoques del Seat 600, la primera pieza del Halcón Milenario o la mandíbula del Cuerpo Humano. Solo son comienzos.

Empieza septiembre y empieza todo, que es lo mejor de la vida y del fútbol. Siempre nos dan una revancha. Los tres pitidos del árbitro pueden ser una coma, un punto y seguido, un punto y aparte o un punto que cierra un capítulo. Pero jamás son un punto y final. Perder entristece en cada temporada, pero siempre hay una nueva al girar la esquina, una esperanza siempre dispuesta a hacer cosquillas en los pies. Riámonos mientras podamos y brindemos por el año nuevo.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

10 comments

Muy bueno. Es posible que la previa sea mejor que el propio nudo por la velocidad a la que vivimos las cosas. A veces no da tiempo a disfrutar y ya estamos en post temporada de nuevo (Junio).

Es tal cual lo has dicho tú. Estamos más pendientes de lo que viene que de lo que estamos viviendo. Muchas gracias por la valoración.

No suelo escribir, si leer mucho y guardar todos vuestros artículos, pero este sin hablar de fútbol me ha parecido excepcional. Felicidades y suerte en la nueva aventura.

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