Fin de contrato

campo fútbol longbyearbyen

¿Escuchas eso? Es el silencio. Con los tres silbatazos después de la final, el árbitro decretó el cierre del partido, de la temporada, del año. Junio es el mes fantasma. La pelota rueda como una bola de paja por estadios vacíos. Todo tiene aroma al último día de clase, cuando bebías kas naranja en bermudas y le dabas dos besos a tu profesora. En el fútbol, que siempre encuentra revancha, cuesta tanto terminar algo que parece que nada acabe. En julio, además de la Eurocopa femenina, empezará una nueva pretemporada. Nuevos fichajes, nuevas ilusiones, nuevas decepciones futuras.

En junio termina el curso. De los niños y de los futbolistas. A algunos les comprarán el juego que querían por aprobarlas todas. Otros han suspendido tres, pero pasan de curso. Los menos repiten, como cuando caes en el segundo puente del juego de la oca. Y luego están los que se cambian de colegio, para oxigenarse, para que les vaya mejor, porque la escuela se ha cansado. Son los futbolistas que terminan contrato.

Los contratos de los jugadores son como los yogures: nunca sabes si tienen fecha de caducidad. Algunos renuevan y a los pocos meses se van y otros parece que no van a continuar y acabando firmando un nuevo contrato. Como Mbappé. Al final ha sido un poco como tú, que hace poco pensabas que ibas a cambiar de trabajo, o incluso a dejarlo, que te ibas a cambiar de ciudad, de familia, de vida. Y al final te quedas exactamente igual. Aunque sin tanto dinero como el francés, claro.

En los finales de temporada hay giros de guion, como la renovación del casifutbolista del Madrid. Hay finales felices, como los que conquistan los campeones. La gloria es para el Real Madrid, que ha conseguido que los desenlaces redondos también tengan literatura. Luego están finales los infelices, como el de Jorge Molina. Un currante, un working class hero del gol, un ejemplo de la meritocracia. Su penalti fallado también es un ejemplo de que aunque quieras, no siempre puedas. De que aunque persigas tus sueños, ellos se escapan por centímetros.

Y para acabar están los finales abiertos, tan extraños en las películas de Christopher Nolan, tan normales en tu vida. Afiliado a la incertidumbre, al voy tirando, al podría estar peor. El fútbol te enseña que en la vida no hay final salvo el verdadero final. Lo que sí hay son minifinales. Cada temporada, cada mes, cada día. Lo más importante quizás no es buscar acabar bien, sino saber dónde cortar, dónde dejar de contar tu historia, como enseñó Alejandro Zambra en Poeta chileno: “No vamos a saberlo nunca, porque esto termina aquí, porque esto termina bien, como terminarían tantos libros que amamos si les arrancáramos las páginas finales”.

Imagen de portada: Marcadorint

5 comments

Qué gran artículo, de los mejores que te he leído, en mi opinión. Quizá lo que más me guste de tu escritura es el acierto, que no la cantidad, de tus símiles y metáforas. Por cierto, la frase “Lo más importante quizás no es buscar acabar bien, sino saber dónde cortar, dónde dejar de contar tu historia” es cierta a la par que curiosa: cuando no podemos decidir el momento de nuestro fin es cuando, pensándolo con anterioridad, deseamos acabar bien y haber hecho todo lo que queríamos en la vida.

Cada artículo tuyo, Sergio, es un deleite, siempre con ese aire un tanto melancólico. Siempre con el adjetivo correcto, la metáfora más precisa y esas referencias tan explicativas. Al leer sobre el cierre de esta web, eres el primero que ne ha venido a la cabeza. Este año no he escrito apenas, no ha sido mi mejor época y he tenido poco tiempo, pero cada domingo entraba deseoso a leerte. Te deseo lo mejor, gracias por tanto amigo. Gracias de corazón.

Leyendo esto sabiendo que es tu último árticulo 🙁
Llevo siguiendo MI desde el primer año. Me da pena que no hayas llegado antes para poder haber disfrutado de tus artículos durante más tiempo. En todos estos años, creo que eres de los que mejor talento tiene para escribir.

Muchas gracias, por formar parte de MI!! Ojalá esto sea un minifinal para MI. Te seguiré leyendo en Panenka.

Deja un comentario

*