El final del principio

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No es como empieza, es como acaba. Es una frase que conjugamos siempre en nuestro día a día y en el fútbol. Normalmente empezamos los partidos y las semanas con derrota. Refugiarnos en una frase que nos dice que remontaremos es como darse una ducha de agua caliente en invierno. Un lugar seguro. Pero sospecho que todo termina como empieza: ya no bien o mal, sino con las expectativas por las nubes y pensando en el futuro. Los principios se parecen mucho a los finales, si es que no son la misma cosa. El escritor John Irving arranca sus novelas con la frase final del libro. Yo empecé la temporada con una frase que nos servirá dentro de unas semanas: “Empieza septiembre y empieza todo, que es lo mejor de la vida y del fútbol”. Ojalá sólo tuviéramos que comenzar.

El fútbol es una de esas cosas que acaba y empieza enseguida, hasta se podría decir que ni acaba. Ya nunca nos vamos del todo. Las temporadas no siempre tienen solución, menos incluso esta, que sabemos cuándo empezó, pero no si tendrá un final roto, incompleto o repentino. La mayoría de cosas se comienzan y sólo a veces se terminan. Vázquez Montalbán reflejó en La rosa de Alejandría la ansiedad de no llegar a un final: “Me gusta pensar que algo acaba en alguna parte. Llega un momento en que te irrita pensar que la tierra es redonda, que todo vuelve a empezar siempre”. Ya no sabemos si estamos en el principio del final o en el final del principio.

También están las cosas que parece que no van a acabarse nunca y de repente llega un final. El verano, por ejemplo. Es la estación en la que más entra en juego la ficción, sólo nos faltaba ahora que se juntara con el fútbol. En el último día de colegio se observan las vacaciones de verano como un estado de ánimo que nunca terminará. Luego el calendario nos dice que el 22 o 23 de septiembre se acaba el verano, pero sabemos perfectamente que cuando ya no olemos a sal y sí a gomas de borrar esos días ya no son verano. Es como la infancia, que nadie nos dice cuando acaba y de repente un día ya es pasado.

Hay cosas que se acabaron y ya. Forma parte de la vida, por desgracia el primer día de vacaciones, por suerte el primer día de colegio. A veces no parece que se terminen porque nos quedamos con el recuerdo, como pasa con la gente que se va. ¿Y qué hacemos cuando algo se termina? Volver al inicio, al primer día, a un recuerdo lejano. Acabamos algo y enseguida lo queremos volver a empezar, ya sea algo nuevo o lo mismo. Muchas veces somos un escritor que mata a sus protagonistas para empezar otro libro, que no deja de ser siempre el mismo libro.

Aunque intuimos que los finales son cada vez más difusos, lo de esta temporada no lo vimos venir. Estamos en agosto, todavía con la persiana a medio bajar con el aforo al 50% porque muchos equipos ya están pensando en la próxima campaña. Otros se juegan mucho en la Champions League, que pronto será pasado. Terminar algo a veces es tan fácil como ponerle un punto, aunque sólo sea para cambiar de párrafo. Si todos queremos, hasta la temporada que viene, para la que todavía falta mucho, pero para la que ya no queda nada.

4 comments

Después de leer este pedazo de artículo, me encantaría poder ir a mi garaje y subirme en mi Delorean. El problema es que no tengo ni Garaje, ni Delorean.
Muy buen artículo, como siempre!!

Magnífico Sergio. Otro de esos textos que leo como la mejor literatura. El placer es que nos acompañes tú a lo largo de la temporada. Un abrazo amigo!

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