Fracasa mejor

Raheem Sterling of Manchester City (right) turns to celebrate after scoring his sides first goal past Dinamo Zagreb goalkeeper Dominik Livakovic during the UEFA Champions League match at the Etihad Stadium, Manchester
Picture by Matt Wilkinson/Focus Images Ltd 07814 960751
01/10/2019

El fútbol es como Memento: el final justifica el argumento. Este martes arranca la Champions, la competición de los fracasados. A bote pronto podríamos hacer una lista de diez favoritos para ganar la Orejona. Acabaríamos mucho antes la lista de los fracasados: la misma menos uno.

La palabra fracaso en el fútbol es como los insultos al volante: cuesta mucho no tirar de ellos cuando vienen mal dadas. Los futbolistas y entrenadores tienen muchos privilegios, casi todo son ventajas. Pero si escarbamos también encontraremos algún inconveniente. Uno de ellas es la no correlación del tiempo entre la persona y el deportista. Un jugador con treinta años es una persona joven pero un futbolista viejo. Bastante tenemos algunos con saber hacia dónde empezamos a andar en la vida antes de llegar a la treintena, una edad en la que los jugadores ya tienen que haber cumplido sus promesas.

Un gol te hace tener éxito y un fallo ser un fracasado, muchas veces con un día de diferencia. Lo escribí hace un tiempo, el éxito y el fracaso viven en el mismo bloque, un edificio de solo dos plantas en el que es muy fácil pasar de uno al otro. Hace poco se generó un debate sobre si Guardiola fracasaba, que podríamos extender a muchos otros deportistas. Yo zanjaría rápido el debate: ojalá fracasar como ellos.

El fracaso también es uno de los ingredientes del éxito. Una hostia a tiempo evita una paliza en el futuro. “Los momentos de mi vida en que he mejorado tienen que ver con el fracaso”, dijo Marcelo Bielsa hace un tiempo. Esperemos que los coaches nunca descubran una frase de Samuel Becket, el primer mandamiento del fracaso: “Intenta de nuevo, falla de nuevo, fracasa mejor”.

“No me molesta el fracaso y ya no sé en qué consiste el éxito”, dijo Calamaro en una entrevista. Viviríamos mejor si nos tatuáramos esa frase, porque la vida siempre es un fracaso de nuestras expectativas. La carrera a la que no pudimos entrar, la entrevista de trabajo que no superamos, el libro que no pasa de la página 76. Al final todos, futbolistas, periodistas o panaderos, no importa el oficio, ganamos poco y perdemos mucho. A algunos les llaman fracasados, pero todos nos dejamos puntos cada día, casi nunca ganamos cómodamente. No se trata de vencedores o vencidos. Aquí todos hacemos lo que podemos.

Apoya los contenidos en MarcadorInt y conviértete en un mecenas del proyecto a través de Patreon. Puedes apuntarte aquí.

Foto de portada: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd

Related posts

4 comments

Me quedo con la frase:”ojala fracasar como ellos”. Que cierto, cuán relativo y oportunista es esta sociedad a lo hora de evaluar el éxito.
Apoyo tu visión Sergio, un gusto leerte como siempre. Abrazo!

El fracaso que han conseguido mucho es más bonito que el éxito que conseguiremos otros jamás. ¡Abrazo!

Deja un comentario

*