El fútbol y la postverdad

Como en muchas otras ligas, el VAR sigue generando debate en Inglaterra. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd.

Comprobado ya que no somos mejores después del confinamieto, lo único bueno de todos estos meses ha sido descubrir que hay mucho epidemiólogos en España. Lo malo era que se contradijesen tanto, entre ellos y consigo mismos. Primero estuvo mal encerrarnos, luego estuvo mal sacarnos. El mejor era el pequeño pero ruidoso grupo que se quejaba porque el Gobierno no legislaba sobre cosas que sólo hacían ellos mismos. También estamos la gran mayoría, que si hemos sacado algo de todo, es que cuando no se tiene ni idea de algo lo mejor es callarse en lugar de salir a la calle envueltos en banderas de España. Un reportaje de El País contaba que sólo quedaban tres de todos los manifestantes de Núñez de Balboa porque había vuelto el fútbol. Seguramente ahora estén opinando sobre el VAR.

A todo este enésimo revuelo que se ha montado con el arbitraje es cierto que no le ayuda el VAR. Al fin y al cabo es una máquina fabricada por un hombre. Ya lo dijo Rajoy, que, con lo que soy yo de citar, ha tardado mucho en aparecer por aquí: “Hay que fabricar máquinas que nos permitan seguir fabricando máquinas, porque lo que no va a hacer nunca la máquina es fabricar máquinas”. En muchas distopías de ciencia ficción, las máquinas son las grandes protagonistas. En Blade Runner casi no se les podía distinguir de los humanos y en la novela Máquinas como yo, Ian McEwan escribe: “Lo que nos diferencia de las máquinas es nuestra capacidad y nuestra habilidad para mentir. Ahora bien, ¿cuánto tardaremos en inventar el algoritmo que enseñe a mentir a las máquinas? Creo que esa será la prueba definitiva de que las máquinas han alcanzado la consciencia, cuando sean capaces de engañarnos”. Para el fútbol es malo, pero para el futuro de la humanidad, según la ciencia ficción, es bueno que las máquinas no lo hagan mejor que los hombres.

El VAR no es fiable, los árbitros se siguen equivocando y el fútbol no ha mejorado. Para mí hasta ha empeorado, porque para seguir con los líos y tener que celebrar los goles como el que se come un plato frío, mejor habernos quedado como estábamos. Pero de ahí a armar teorías conspirativas como los chemtrails, hay un trecho. Lo adictivo de decir que los árbitros nos perjudican, que las vacunas no sirven para nada y que nos gasean es que no se necesita nada, simplemente abrir la boca. Lo peor de la posverdad es que ni es verdad ni es mentira y tampoco importa. La verdad es sosa, aséptica y a veces hasta requiere esfuerzo para entenderla. La posverdad, en cambio, apela a nuestros sentimientos, desde donde es muy fácil manipularnos. Existía en el fútbol antes incluso de que existiera el término. Seguramente dudaron entre ponerle posverdad o villarato.

La mentira puede empezar como algo accidental y convertirse en diabólico. Lo sabe bien Djokovic, que ni cree en las vacunas ni en el coronavirus y ahora lo tiene. Que se lo pregunten también a Jean Claude Romand, el protagonista de El adversario. Un día se durmió, no pudo ir a un examen y ahí empezó su retahíla de mentiras que derivó en el asesinato de su familia.

Spoiler de los próximos años en el fútbol: nunca se acabará la polémica. La necesitan los jugadores, los aficionados y las parrillas televisivas o radiofónicas. Siempre lo hemos aceptado porque el fútbol es un deporte basado en una mentira, que se convierte en la verdad que mejor se adapta a nuestras necesidades. “Mi equipo es el mejor y ganará mañana” es una mentira que todos conjugamos. Pero no convirtamos al fútbol en el deporte de la postverdad, ya suficiente tenemos con la política.

Foto de portada: Martyn Haworth/Focus Images Ltd.

15 comments

Absolutamente brillante y necesaria esta crítica Sergio. Ayer hablaba con mi hermano sobre el VAR y le decía que, dado que muchas decisiones están sometidas a criterio personal, siempre seguirá habiendo polémica por esto mismo que explicas, la buscamos. Pero es que además, la polémica no está reservada sólo a Madrid y Barca, sólo que ellos copan más portadas y apenas se hablan de las demás decisiones. Pongamos que el Getafe es “perjudicado” dos semanas seguidas en acciones revisadas por el VAR. ¿Se dirá que hay un interés en que no entre en champions un equipo con “menos nombre”? Puede, pero dudo que aparezca en la prensa.
Al final preferimos contarnos la mentira que más nos satisface hasta convertirla en nuestra verdad.
Gracias como cada finde. Un abrazo!

No estoy de acuerdo en que los árbitros se equivocan por igual ante equipos grandes o pequeños. El árbitro como humano que es sabe que un error suyo en contra de un equipo grande le puede arruinar la carrera. Es un error con mucha más repercusión que en un partido del Getafe. Por otro lado me gustaría pensar que si Ramos te viene con una actitud agresiva a reclamar una falta le afecta igual al árbitro que si lo hiciera Arambarri pero creo que hemos visto más de una vez que eso no es así.

Quizás me he expresado mal. No sé en qué porcentaje se equivocan con cada equipo pero es cierto que ante los grandes hay más presión. Sin embargo, lo que quería decir es que al final la polémica es intrínseca al fútbol en general aunque parezca que es particular a los equipos de la élite.

Es verdad que el factor de presión cuando se trata de equipos grandes pesa en el arbitraje, incluso puede que sea de modo “poco” consciente, pero eso es un hecho y otro el que (y lo veo mucho en gente que tiende a ser bastante objetiva) todo error a favor de un grande sea motivado por ese sesgo, y que se hable mucho más de esos errores.Quizás la mayor polémica reciente sea el partido del Madrid en Anoeta. Yo vi un penalti más que posible a Marcelo que ni siquiera se discutió (los de Movistrar lo mencionaron en el momento y ya), pero una actuación arbitral con alguna duda (más que razonables, pero interpretable sólo era el gol anulado a Odegaard) se convirtió en boca de muchos en “robo”, y en según qué casos, colocaron adjetivos por delante como “gran”, “enorme” o expresiones del tipo “como siempre”. Llevo décadas viendo fútbol, y ese partido no me parece como para colocarlo ni en un top 1000 de “robos”. Pero al final la gente tienda a estas polémicas, cuando no directamente las quiere.

El VAR no es una máquina. Son árbitros que tienen la oportunidad de ver repetidas las acciones polémicas tantas veces como quieran y aun así consiguen equivocarse. Los protocolos del VAR también son dictados por humanos, las reglas del fútbol tan interpretables también son obra humana. El fútbol es polémica entre otras cosas porque una mano, un fuera de juego posicional o un contacto puede ser arbitrado de distinta manera dentro incluso de un mismo partido pitado por el mismo árbitro.
Para que una máquina pueda realmente sustituir al árbitro habría que adecuar el reglamento. No tendría que dar lugar a la interpretación.

PD: Hay árbitros que simplemente no dan el nivel, no soportan la presión o se equivocan más que otros. Esos son los que llamamos árbitros malos.

Necesario apunte Arandone, gracias. Video Assistant Referee, como su nombre indica, aunque tenga la ayuda de la máquina, no deja de ser un árbitro.
Un saludo!

Espectacular articulo, y que gran verdad, (sin el post). Hace semanas y se manas que no entro en las discusiones de Whatsapp porque no son de futbol, sin de que la liga ya esta decidida desde los despachos del gobierno. De verdad disfrutan mas viendo si el arbitro pita lo que ellos creen, que con el juego de cada equipo?
Nunca podre entenderlo.

“El fútbol es el lenguaje universal”. Es la frase que más me gustó del artículo anterior. En el fondo era la base del artículo. La acción social a la que se refería el mismo no se podría llevar a cabo sin esa premisa.

Esa es la principal razón por la que estoy en contra del VAR, aunque hay muchas más. Creo que fue Valdano quien dijo una vez que el secreto del fútbol era su sencillez, que se jugaba igual un partido de regional que la final de la Copa del Mundo. Otro especialista en economía y fútbol radicado en Inglaterra dijo que el Cricket nunca se pudo hacer universal por su complejidad, que esa era una de las claves por las que el fútbol había conquistado el mundo.

También atribuyen a Valdano la reflexión de que si EEUU fuera prominente en fútbol cambiarían muchas reglas. Que nuestro deporte es poco comercial para como están organizados otros con más éxito en Norteamérica como el baloncesto, el hockey, el football americano, el tenis… Baste decir que fueron ellos quienes primero tuvieron VAR, antes incluso de que lo aprobara FIFA.

Esta semana Iturralde comentaba en Play Football la anécdota de cuando estuvo en una reunión de la IFAB. Fue para el Mundial del 94 y sobre la mesa estaba la posibilidad de introducir los tiempos muertos. No se hizo gracias a la postura de las cuatro federaciones británicas, sin embargo cada vez nos acercamos más a eso (cooling break).

“Americanizar” el fútbol y sacarlo del terreno de juego. Este deporte es de los jugadores, de saber tomar decisiones en momentos determinados, de dosificarse, de llegar vivo a los momentos culminantes del partido… Sin embargo hay una escalada por hacer protagonistas a todos los que no están en el terreno de juego: Cuartos árbitros, jueces de área, VAR y ahora más cambios para convertir a los entrenadores en directores de juego al uso de los del baloncesto. En estos momentos hasta la tele pretende ser protagonista inventando sonidos que no existen y espectadores que no están.

Tengo compañeros que dicen que “nos han robado el fútbol”, como todo, supongo. Siempre pensé que mientras no cambiaran las reglas no podrían subvertir la magia de este juego, por muchas superligas que hicieran… Pero el Señor oscuro es poderoso… y su mano larga… Podríamos refugiarnos diciendo que nunca cambiarán el fútbol de la calle… pero esa frontera cayó hace tiempo… “Siempre en movimiento está el futuro”… incierto sin duda es…

Suscribo todo lo que dices. Si al fútbol le quitas su esencia, deja de serlo. Y ahí radica su magia. Quisiera que los cinco cambios o la cooling break desaparecieran tras esta situación pero temo que no sea algo temporal. Y si, por ejemplo, un equipo está en plena remontada y el dichoso tiempo de hidratacion la interrumpe ¿ en que queda todo? No sé si de verdad nos dirigimos a eso pero hay no hay magia ni encanto alguno en ello, eso será otra cosa, pero no será fútbol. Gran reflexión amigo.

Estoy muy de acuerdo en lo que decís ambos. Os ha quedado la reflexión como un artículo de los buenos. Abrazo!

Buena columna e interesantes reflexiones posteriores. Delicioso lo de “dudaron entre ponerle postverdad o villarato”. Yo también fui defensor de la introducción del VAR en un principio, pero estoy empezando a sufrir las desventajas que trae, hasta el punto de ya dudar si merece la pena. Creo que se está abusando de su utilización. El VAR debería usarse como recurso último para decidir sobre jugadas muy concretas. Idealmente, el VAR debería intervenir, como mucho, una vez por partido. Y solo si fuera estrictamente necesario. Creo que se está a tiempo. Si se marca de manera clara cuando debe intervenir -y sobre todo cuando no debe intervenir- y se acuerda que el VAR es solo para errores manifiestos, estamos a tiempo de convertirlo en algo útil.

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