El fútbol y la vida

La grada de St. James's Park celebró un primer gol del Newcastle, pero los Wolves consiguieron empatar. Foto: Simon Moore/Focus Images Ltd.

El fútbol es como la vida. Hay descansos, lesiones, malas rachas, semanas -cada vez más- en las que empatar a cero es un magnífico resultado, días que nos sentimos tan grandes como Dmitrovic y otros en los que marcamos tres goles, pero en fuera de juego. El sorteo de Navidad es lo que mejor define la vida y el fútbol. Aunque sea difícil, creemos que puede llegar nuestra oportunidad. La vida y el fútbol somos nosotros toda la mañana en el sofá con los décimos extendidos en la mesa. Y los niños y niñas venga a cantar y cantar y nada. Nunca sale nuestro número.

El fútbol es como la vida, pero la vida no es como el fútbol. En el fútbol se dice que un equipo depende sí mismo como si fuera algo bueno. En la vida es mejor que nada dependa de ti, porque ahí es cuando se puede estropear. El fútbol tiene lo mundano de la vida, pero la vida no tiene la épica del fútbol. Pegarse un sprint y que no se escape el autobús es lo más heroico que se puede hacer un lunes por la mañana. Lo escribió Sérgio Rodrigues en El regate: “Sucede que el fútbol puede reflejar la vida, pero lo contrario, por razones que ignoramos, no es verdad. Hay entre los dos una asimetría, un descompás. En el cual no me sorprendería que radicara toda la tragedia de la existencia”.

La vida es como el fútbol, pero el fútbol no es como la vida. En el fútbol pierden los futbolistas, en la vida perdemos nosotros. Messi es como tú antes de entrar al despacho del jefe: puede perder en cualquier momento. Al final, no importa demasiado el oficio. Futbolistas, periodistas o panaderos ganamos poco y perdemos muchos. A algunos les llaman fracasados, pero todos nos dejamos puntos cada día. Lo normal en la vida es empatar. No se trata de vencedores o vencidos. Aquí todos hacemos lo que podemos. Las derrotas siempre vuelven.

La vida es la vida y el fútbol es el fútbol. El fútbol te da revancha y la vida hay un día que te dice no va más, hasta aquí, lo mejor ya ha pasado. El fútbol te permite renovar los objetivos en cuanto empieza una temporada. Pero en la vida llega un momento en el que lo perdemos todo y no hay forma de recuperarlo. La vida solo es como la vida. Y ya.

Temporada 2020/2021. Será curioso cuando recordemos esta temporada. La 20/21, con un claro odio por el primero y una esperanza ciega en el segundo. El colegio nos enseñó que se pasa de página en junio, no en diciembre. El fútbol lo confirmó. Sabemos que nada cambiará el uno de enero, pero despedir 2020 es como despedir a un entrenador: nos aferramos a que lo que venga será mejor. Año nuevo, victoria segura. 2020 fue el año en el que consumimos comida, series y también partidos. Cuando la vida y el fútbol se acercan a las lógicas de mercado, malo. Por suerte, no hay que llamar fútbol a eso que se juega desde marzo. No hay que llamar vivir a esto que estamos haciendo desde marzo. Es otra cosa. Que en 2021 lo recuperemos todo.

Foto de portada: Simon Moore/Focus Images Ltd.

10 comments

MUY TOP! Así da gusto despertarse por la mañana y con la calma leer este artículo, muchas frases para reflexionar, no se podría haber explicado mejor.
GRACIAS!

“El fútbol tiene lo mundano de la vida, pero la vida no tiene la épica del fútbol”. El artículo es excepcional y esa frase maravillosa. Gracias por tan fantásticas palabras. Un placer despedir el año con este texto. Esperemos seguir disfrutando de ti por aquí Sergio. Un abrazo y un enorme gracias.

Brillantísimo, Sergio. Dijo una vez Héctor Cúper que “el fútbol da vueltas, la vida da vueltas y nosotros damos vueltas con el fútbol y la vida”. Y creo que no hay mejor definición para ello que tu texto. Genial. Mil gracias 🙂

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