El fútbol los cría y las élites se juntan

The Champions League official match ball before the Tottenham Hotspur v FC Barcelona UEFA Champions League match at Wembley Stadium, London
Picture by Romena Fogliati/Focus Images Ltd 07576143919
03/10/2018

En clase, los mejores iban con los mejores. Los que eran buenos en fútbol, que normalmente eran los que iban mal en los estudios, se juntaban y no había forma de ganarles. Había un par de repetidores, el típico chaval al que había fichado un gran equipo, un portero que hasta se tiraba al suelo con la ropa nueva mientras nosotros teníamos miedo de manchar los zapatos. Al Dream Team no había forma de ganarle, y ay del que se atreviera a hacerlo: se podía ir a casa con las gafas rotas.

En el colegio, que siempre es un fiel reflejo de lo que se verá después en la sociedad, los mejores iban con los mejores. Las élites se encontraban. Los abusones fumaban juntos en el baño, los guapos rodeaban a las chicas, los ricos, sin saber muy bien qué era el dinero, ya se juntaban entre ellos. Al final uno busca a sus iguales y en el fútbol esto tiene un nombre, obviamente, grandilocuente: Superliga.

La amenaza de un campeonato elitista se cierne sobre el fútbol europeo. Los grandes quieren juntarse entre ellos para seguir siendo más grandes. Lo de siempre, vamos: los que tienen mucho dinero quieren tener todavía más. La pobreza, en cambio, se pega como un chicle reseco. Aunque nos lo quieran hacer creer, no hay ascensor social. Y si alguien sube o baja, es más fruto de la suerte que de sus esfuerzos. Contémosle a una familia sin recursos que si su hijo se esfuerza llegará donde quiera.

Dinero llama a dinero. Es mucho más fácil ganarlo para alguien que puede entrar a una universidad e incluso a un máster, que cada vez se usan más como trampolín para encontrar trabajo. Si se supone que hay que pagar para tener un empleo, ¿cómo van a hacerlo los que no tienen dinero? Al final, como reflexiona Elena Medel en su libro Las maravillas, se trata siempre del dinero, o de la falta de dinero. “El piso en el que vive es el piso que puede pagar, no el piso en el que le gustaría vivir, y el trabajo que tiene es el trabajo al que puede aspirar siendo quien es, teniendo el dinero que ha tenido”.

Los grandes quieren la Superliga no solo por dinero, también por entretenimiento. Son ellos mismos los que han devaluado sus trofeos nacionales para darle todo el valor a la Champions League. La Orejona es el pulgar hacia arriba o hacia abajo. No hay término medio: éxito para uno, fracaso para muchos. En Europa se aburren en sus países: la Juve lleva nueve Scudettos consecutivos; el Bayern, ocho Bundesligas y el PSG ha ganado su liga en siete de las últimas ocho temporadas. Como se aburren con los pobres, necesitan juntarse entre ellos.

Como ya escribió hace unos años Axel Torres, esta Superliga se permitiría el lujo de corregir al propio fútbol. Ellos invitarían a los que quisieran, por buenos o malos que hayan sido los resultados. Se guiarían por el caché, como si fuera una fiesta privada. El fútbol corre el peligro de convertirse en un reservado de discoteca. Después de todo lo que les ha dado la pelota, ellos quieren apropiársela, dejar a los pobres con sus cosas de pobres. Los guetos, cada vez más presentes en la sociedad, pronto llegarán al fútbol.

Foto de portada: Romena Fogliati/Focus Images Ltd.

Related posts

11 comments

Mientras existan ascensos y descensos en esta superliga estoy de acuerdo, las ligas nacionales se han vuelto aburridas.

La reflexión más importante que podemos hacer al respecto de la “Superliga” es que en el fútbol, como en la vida, cada vez hay más desigualdad. Y que si antes teníamos la ilusión de que con esfuerzo y talento se podía ascender en la escala socioeconómica, ahora vemos que es imposible. Quizás sea un error de las élites el ponernos esa “imposibilidad” tan clara. Puede que eso lleve a la revolución…

Pero por otro lado, es natural que el fútbol que pasó en su día de lo regional a lo nacional, lo haga ahora a lo continental. La globalización está ahí y la superprofesionalización también, pero lo que debió ser una evolución natural de la Liga de Campeones, se va a convertir en un subrepticio plan de secuestro de la cúspide de la pirámide del fútbol europeo.

Y es cierto que que, por todas las filtraciones que nos llegan, los promotores de la Superliga no parecen muy preocupados en hacer valiosos e interesantes todos los partidos de su competición, sobre todo aquellos en los que ya no haya opciones de título. Pero eso puede ser bien porque no tenemos información precisa, bien porque los encargados del la promoción de la Superliga entienden que con el prestigio de los contendientes y la publicidad con la que van a contar es suficiente para crear audiencia. Ahí puede estar su error. Si el torneo está bien estructurado y todos los partidos tienen su sentido competitivo, no nos cansaremos de un Madrid -Liverpool o un Bayern – Juve anual, o los que sean, pero si juegan por nada… Quizás la “semilla americana” igual que impulsa este estilo de competencia, lleve en ella la de su destrucción…

Estoy de acuerdo con lo que comentas, sin embargo yo creo que el encanto de un Liverpool – bayern o un Madrid-Juve está en verlo cada cierto tiempo. Es algo así como las vacaciones, tienen encanto porque son una excepción, si son lo usual.. Pero eso es subjetivo, es como yo lo veo. Esta superliga ya existe de manera perfecta con la champions. Pero quieren la superliga para ganar más dinero y lo que quizás debiera de cuestionarse es sí los grandes clubes deberían de recibir incluso menos dinero. Porque si algunas ligas, como la española, son menos competitivas tal vez debiera plantearse un reparto más equitativo que redujese las distancias entre equipos. Igual me equivoco y el Madrid se “merece” más dinero porque genera más, pero en todo caso debería de trabajarse en reducir la distancia entre equipos de las ligas nacionales y hacerlas más competidas.
No sé la forma pero si que opino que la superliga además de ser elitista, es desagradecida con la mayor parte de equipos que componen el fútbol, con el aficionado, es caprichosa y no tendria un funcionamiento relacionado con el fútbol sino más bien con quien genera el dinero. Aunque todo esto puede ser la opinión de un inadaptado o un antiguo.
Muy necesaria tu reflexión Sergio. Gracias!

Es la opinión de Juanan, y con eso sobra. Gracias por dejarla por aquí. Abrazo.

Como bien dices el fútbol es reflejo de la sociedad. La clase media se está destruyendo y convirtiendo en baja, mientras la élite cada vez es más selecta y decide sobre el resto de la humanidad. Gracias por lo que hacéis.

Parece que uno de los instigadores económicos de la ruptura rápida de negociaciones es JP Morgan, entidad financiera norteamericana que tuvo que ser rescatada por la Reserva Federal en la crisis de las hipotecas subprime de 2008. Otro de los incitadores de la revuelta es el FC Barcelona, que lleva dos ERTE (la Hacienda publica española esta pagando parte de los salarios de empleados y futbolistas) en este ultimo año. El presidente de la nueva Superliga, Florentino Perez es el dueño de un conglomerado empresarial de empresas de la construcción que se hizo de oro a base de contratas adjudicadas por parte del estado con decenas de casos con irregularidades multimillonarias y otros tantos rescates con dinero publico. La Juventus estuvo a punto de desaparecer la década pasada después de un grave caso de amaño de partidos.

En fin que nos hablan de legitimas aspiraciones y de excelencia, aquellos que solo conocen de corrupción, nepotismo, abuso de poder y saqueo del erario publico.

Al aficionado promedio (ese que no es del barsa, ni del madrid y que tiene el campo del equipo de sus amores a 30 minutos de casa) le quitan las elites lo ultimo que le quedaba, y solo nos queda lamentarnos y esperar que alguien haga algo (aunque sabemos que nadie hará nada) como decía ayer Gary Neville. El aficionado, el fan, esa cosa que esta destinada a desaparecer, primero de los estadios y ahora de cualquier sitio. Hay que sustituirlo por el consumidor ocasional, los clicks, el suscribase y el me gusta y si puede ser cuanto mas lejos del estadio estén, mejor. Que así se quejan menos.

Un espectáculo indecente que ya sabemos como acabará. Menos mal que de la pandemia íbamos a salir mejores

Estoy absolutamente en contra de cualquier torneo elitista y cerrado. Sea en el deporte en el que sea. Mi opinion se puede resumir perfectamente en una frase del texto: los que tienen mucho dinero, quieren tener todavía más.

El deporte es meritocracia. Y meritocracia es que si hoy mismo mi grupo de amigos creamos un club de futbol amateur y este va creciendo (uniéndose gente primero y fichando jugadores posteriormente) y se va profesionalizando, encontrando patrocinadores, creando una buena estructura deportiva y va ascendiendo categorías, si por un casual llega a primera division y queda entre los 4 primeros, se habrá ganado el derecho a jugar la máxima competición europea de clubes.

Esto con la superliga es inviable.

La Superliga tiene 2 problemas básicos. El primero es la previsión de muchos partidos sin interés clasificatorio. A mí, personalmente, no me importa ver 3 veces un Barcelona-Chelsea como veré 3 veces el Barcelona-Granada o 4 veces el Barcelona-Athletic y el Barcelona-Sevilla esta temporada. Ese no es el problema, el problema es que algunos de esos “Barcelona-Chelsea” tengan poco interés clasificatorio.
El segundo problema es más grave. La competición debería ser meritocrática a partir de la clasificación en tu Liga nacional, como mucho reservando algunos cupos fijos sólo para los primeros clasificados en la Superliga del año anterior.

Me parece muy curioso cuando Florentino argumenta que “no es justo que los 6 primeros de la Liga española pierdan dinero, y los 14 siguientes lo ganen”.

A mi la respuesta me parece muy obvia, pero igual me estoy perdiendo algo.

¿No se le ha ocurrido pensar que quizás los 6 primeros estén gastando más de lo que generan, mientras que el resto están haciendo una buena gestión de lo que tienen?

Ayer decía también que “sin la Superliga, nadie podrá fichar a Haaland o Mbappé”, como si Haaland o Mbappé estuvieran sin jugar en un lugar lejano esperando que alguien vaya a rescatarlos con un buen puñado de Euros. Si no se pueden fichar, ¡pues igual no hay que ficharlos, Florentino!

Deja un comentario

*