El Gordo y los chemtrails

El Chichester ha superado seis rondas sobre el césped y una por sorteo. Foto: Chichester City/Daniel Harker.

Hay tres teorías conspirativas que se van repitiendo. La última, que amenaza con quedarse, y que cuenta con el patrocinio de Miguel Bosé, dice que lo del coronavirus es una plandemia. La segunda es una muy antigua, que está encima de nuestras cabezas y que Iker Jiménez decide sacar a la luz de vez en cuando: los chemtrails. Son esas estelas que dejan los aviones que algunos sostienen que nos atontan. Pero sin duda la teoría conspirativa que se lleva la palma, que se repite cada año, que vuelve cada mes de diciembre como el anuncio de Campofrío es: “Al Madrid siempre le tocan las fáciles”.

Pasó en el último. A los de Ancelotti les tocó el Benfica y ya salieron los del “como siempre” y las “bolas calientes”, ignorando que el Madrid había quedado primero en la fase de grupos y, por merecimiento propio, lo normal sería que le tocara un equipo asequible. Pero ahí está la primera y seguramente única regla de las teorías conspirativas: reforzar nuestra opinión. Es lo que buscamos en estos tiempos. No nos interesa estudiar un hecho y formar una opinión. Ya tenemos la opinión formada y lo que buscamos, a veces retorciendo la realidad, son hechos que la confirmen.

Luego vino lo del error en el software y la cara de póker de Arshavin, que nunca sabes si viene de hacer la comunión o de masacrar a veinte personas en un centro comercial. Se repitió el sorteo y al Madrid le tocó el PSG. La recogida de cable, para qué negarlo, fue épica. Porque sí, un sorteo puede ayudar a que seas campeón o a que quedes eliminado a las primeras de cambio. El nombre está bien puesto: sorteo, que viene de suerte. El azar, por más que nos esforcemos, es lo que más influye en la vida. Esta semana hemos tenido el ejemplo de la lotería. Cinco números que podrían cambiar tu lunes. Todo en la misma semana en la que parecía que si la COVID te elegía era una pura cuestión de azar. Esta semana o te ha tocado o te ha rozado como las balas a Neo.

El maestro ajedrecista Savielly Tartakower dijo que en del ajedrez, el juego lógico por excelencia, forman parte la suerte, la suerte y la suerte. “Las cosas nunca salen como uno las piensa, la suerte es más importante que el coraje, más importante que la inteligencia y las medidas de seguridad”, sentenció el escritor argentino Ricardo Piglia. Lo malo que tiene la suerte es que no depende de ti y lo bueno que tiene es que, ante la frustración de quedarte sin premio, siempre puedes quejarte. Recurrir a las palabras mágicas: tongo, amaño, robo. Cada año hay un vídeo del Gordo en el que parece haber un movimiento sospechoso. A los que no nos ha tocado, nos lo creemos. Claro, pensamos, todo está preparado para que pierda. Las excusas son el reintegro de la suerte, lo que te permite dormir por las noches. Las leyendas urbanas son la cura de homeopatía. Las porterías no están malditas, es que tu equipo no mete goles. Tu entrenador no se vendió por dinero, es que no dio las órdenes tácticas. No nos vale esa explicación y recurrimos a la metafísica, al tarot y a las velas negras. Sembrar la duda es otra forma de evitar la derrota. Las desgracias inventadas parecen menos desgracias.

Imagen de portada: Chichester City/Daniel Harker

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