Koeman, Luis Enrique y los bandos

Koeman afronta su primera gran noche de Champions en el banquillo culé. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

Los entrenadores son como los meteorólogos: se les pide que acierten siempre aunque no dependa todo de ellos y la gente se cabrea mucho cuando fallan. Se parecen sobre todo a los seleccionadores. Salen poco en la tele, pero hay mucho trabajo detrás. Los técnicos tienen también algo de esos pintores o novelistas frustrados que no han tenido éxito en vida y que, una vez muertos, pasaron a vender miles de obras. Al final el tiempo tiene la misma función que un buen decorador: lo pone todo en su sitio.

Ocurre que estamos en la época del ya. Cuando vas a dar tu opinión del coronavirus, ha estallado un volcán y cuando te has disfrazado de vulcanólogo ya tienes que decir qué te parece la nueva ley de vivienda. Corre. No hay tiempo para pensar. Dinos qué te parece todo. Estamos deseando saber tu opinión. ¿Quieres que siga Koeman? Como que no lo sabes. ¿Odias o amas a Luis Enrique? Elige bando.

Lo malo de las prisas es que son como el extractor de tu cocina: no te dejan pensar. Si no tienes tiempo para dar razones, di tus pasiones. Fija posición por cualquier motivo, defiéndela y no cambies nunca de parecer. Pasa entonces que elegimos primero la postura y después buscamos las opiniones, cuando el proceso debería ser al revés. Primero se elige bando y después se construye el relato. Eso es lo que pasa en política que, generosa, ha recibido tantas cosas del fútbol, como la espectacularización o los carruseles de noche electoral, que ha decidido prestarle algo al fútbol.

Es un deporte que tiene un componente tribal que cautiva. El nosotros y el vosotros. La pasión que lleva a pensar que mi equipo es el mejor y ganará. Esa irracionalidad es necesaria para encender la televisión o entrar al estadio. El problema es que esta ceguera nos acompaña al salir del campo. Todo parece una campaña permanente, un terreno peligroso, porque como escribe David Trueba en Queridos niños, hay tres mandamientos de un candidato en campaña: “Ganar lo justifica todo. Ganar lo disculpa todo. Ganar lo hace olvidar todo”.

Imagen de portada: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

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1 comments

Como siempre una gran Reflexión. Cómo no siempre mi equipo es el mejor aunque acabe de descender y fuera de casa solo tenga empates.
Pero es así.
Otra reflexión sería interesante un entrenador es aquel que en el trabajo nunca destaca pero siempre lo saca adelante y te ayuda a terminarlo.

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