La teoría de la relatividad

Eden Hazard during the Chelsea press conference at Stamford Bridge, London, UK
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19/02/2018

Cuando no sé qué decir aparece alguien y expresa mi opinión. El fin de semana pasado hubo gente -siempre es difícil saber cuánta y qué credibilidad tiene- que no entendía la ausencia de Hazard en el partido del Real Madrid por paternidad. Como suele hacer, Miguel Ángel Román aportó cordura y colgó en Twitter un vídeo sobre el tema. A Jasikevicius, ahora técnico del Zalgiris, le preguntaron qué pensaba por la baja de Augusto Lima por ser padre. El lituano achinó los ojos y respondió como verdaderamente duele, con preguntas, como si desenfundara una pistola: “¿Qué pienso? ¿Has tenido hijos? ¿Piensas que el baloncesto es lo más importante de la vida?”

Llevo toda la semana transportando esa pregunta al fútbol. ¿Pensamos que es lo más importante de la vida? Seguramente todos contestaríamos que no, que ni hablar, y como mucho recurriríamos a esa frase tan manida que algunos tendrán en su biografía de Twitter: “El fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes”. Pero nos delatan más nuestros actos que nuestras palabras. Luego se suspende un partido o se aplaza y el fútbol ya es algo vital. Se comprueba con el Clásico, que nos importa más el día que se juegue y si se va a jugar que el motivo por el que se aplaza. Ahí va una idea loca: no pasa nada si llegado el día de partido se tiene que volver a suspender o, incluso, si no se juega nunca. Formaría parte, además, de los no-partidos.

Las cosas que no existen también existen. Qué es el fútbol sino una sucesión de condicionales. La ficción es realidad. Rodrigo Fresán explica en La parte soñada que la única diferencia entre la ficción y la realidad es que una novela explica que “hace esto porque”, mientras que la vida se limita a decir que “hace esto”. Los libros son el sitio donde todo queda claro mientras que en la vida poco y nada es comprensible. Por eso muchos preferimos los libros. Cuando pienso en las cosas que no existen me viene a la cabeza El invisible Harvey, una película en la que James Stewart tiene un amigo que solo él puede ver. Cuando Stewart entraba en el bar con dos sombreros y dos americanas, el camarero le preguntaba: “¿Seguro que su amigo no prefiere el reservado?”.

Gareth Bale of Wales dances with his daughter Alba Violet at the end of the UEFA Euro 2016 match at Parc des Princes, Paris Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 25/06/2016
“¿Qué pienso? ¿Has tenido hijos? ¿Piensas que el baloncesto es lo más importante de la vida?”, respondió Jasikevicius cuando le preguntaron por la ausencia de Augusto Lima por paternidad. Foto: Focus Images Ltd.

La otra teoría de la relatividad, la que discierne lo que importa y lo que no, es muy fácil de entender pero muy difícil de aplicar. A veces tenemos muy mal sintonizado el radar. La huelga del fútbol en la Primera División, por ejemplo, es un tema que debería importarnos a todos. A lo mejor le estamos prestando menos atención porque no va de fútbol, va de la vida, de pelear por lo que es tuyo. De no de dejarse pisar.

La mejor frase que he escuchado en una redacción no ha sido un halago, un consejo ni tan siquiera una bronca. Fue una frase de tranquilidad, como si todo pudiera esperar: “No estamos operando a corazón abierto”. Es curioso que cuando las cosas nos van muy bien o nos van muy mal aprendamos a darle menos importancia a las cosas, como si la felicidad y la tristeza se unieran en algún punto. Sobre la tristeza ya escribió la mejor frase posible Ray Loriga en Sábado, domingo: “Vives como si nada hasta que algo se te clava, y después se trata de sacarse esa espina, más que de seguir viviendo”. Un problema que no tiene solución deja de ser un problema.

Cuando te independizas, además de que tu casa se convierte automáticamente en la casa de tus padres, celebras más los pequeños triunfos y te hundes más en las pequeñas derrotas. No lavar las toallas nuevas antes de usarlas puede ser un grave error. Llevar bolsa de casa para ir a comprar es un gran acierto. Siempre que tengo que tomar decisiones me acuerdo de Foster Wallace, que en Algo supuestamente divertido que no volveré a hacer explica a la perfección lo que significa madurar: “Son mis propias elecciones las que me encierran: si quiero ser adulto, tengo que elegir, lamentar los descartes e intentar vivir con ello”. Construimos la vida con lo que descartamos y no con lo que elegimos.

Madurar no va siempre con la edad. El otro día quedé con Àlex Honrubia. Si todos tuviéramos un momento futbolístico, Honrubia sería Messi en el Gamper. Por su edad no nos creemos que sea tan bueno, pero va sobrado para el primer equipo. “Yo estudio periodismo para aprender a escribir”, dijo mirándome a los ojos. No sé si me dio más miedo que él lo tuviera tan claro con 18 años o que yo ande tan perdido con 27. Luego perdí el metro y faltaban más de cinco minutos para que viniera el siguiente, pero no me importó. Sabremos mucho de qué va la vida cuando entendamos por qué un día se nos escapa el metro y parece que se haya escapado todo y por qué otro nos da absolutamente igual.

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Foto de portada: Focus Images Ltd.

10 comments

Me molestó mucho la afirmación sobre la falta de compromiso por la paternidad de Hazard. Lo escuché en Radio Marca y en la Ser, y cambié ambas emisoras en cuanto oí tal barbaridad. Me pareció de periodista de bufanda, de radical con micrófono incapaz de discernir que la vida sigue después de una derrota. Un absoluto disparate que serían incapaz de aplicarse a ellos mismos si se viese en la situación de abandonar una narración por algo que de verdad importa. Me gusta leer MI porque aporta una cordura infravalorada en el periodismo deportivo actual.

Hola! Leo todo! Pero no comento nunca… sin embargo, me encantó el artículo! Cuántas reflexiones haces surgir a través de las tuyas!

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