Auge y caída del Leeds

General view of Elland Road, prior to the Sky Bet Championship match between Leeds United and Middlesbrough, Leeds.
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19/11/2017

Varias ofertas llegan al despacho de Sir Alex Ferguson en Old Trafford. Es el verano de 1989 y Gordon Strachan no entra en los planes del Manchester United. Tiene 31 años y su historial ya no le avala, está en el final de su carrera. Aparentemente. Strachan rechaza una oferta del Sheffield Wednesday para seguir en la máxima categoría del fútbol inglés, jugará para el Leeds United en la segunda. La culpa de ello es de Bill Fotherby, un hombre persuasivo.

Mano derecha del presidente Leslie Silver, explica a Strachan que si el Leeds no lo ficha, tendrán problemas. Quince años de penurias después de la era dorada del club, cuando bajo la tutela de Don Revie los de Yorkshire conquistaron dos ligas, dos Copas de Ferias, una FA Cup y una Copa de la Liga. La resaca no había sido precisamente buena, pero, si contaban con el futbolista escocés en el corazón del proyecto, aspiraban a regresar a la élite. En una entrevista para Leeds Live, un periódico local, Gordon Strachan destacó el año pasado la confianza que le transmitió Fotherby durante las negociaciones: “Estaba en un club en el que el entrenador ya no creía en mí, y llegué a un sitio en el que creyeron en mí y me hicieron capitán”.

Phil Hay lleva 14 años cubriendo las aventuras y desventuras del equipo de Elland Road para medios como el Yorkshire Evening Post o The Athletic, y en una charla con Marcador Internacional, no solo destaca el poder de convicción de Fotherby sino el reto que, de repente, se le planteaba a Gordon Strachan. “Cuando habló con Bill Fotherby y Howard Wilkinson lo entendió”, afirma Hay. “Entendió lo crucial que era ascender para el Leeds, lo desesperados que estaban por regresar a la primera división”.

Gordon Strachan, años después, ocupando el cargo de seleccionador de Escocia en 2016. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd
Gordon Strachan, años después, ocupando el cargo de seleccionador de Escocia en 2016. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

Gordon Strachan, la piedra angular

Howard Wilkinson era el entrenador, que también llegó de la mano de Fotherby. El fichaje de Strachan mejoró la plantilla sustancialmente, no solo por su juego. “Si hablas con jugadores que estuvieron con él por aquel entonces te dirán que era un tipo avanzado a su tiempo”, explica Hay. “Por cómo cuidaba su cuerpo y cómo se preparaba para los partidos”. El resto de jugadores se contagió. “Fue inspirador. Todos le tenían mucho respeto, sabían que era un gran futbolista pero creo que cuidarse tan bien le convirtió en un buen capitán y en un muy buen líder”.

Uno de esos futbolistas, motivados por el trabajo de Strachan, fue Vinnie Jones. Después de haberse ganado fama de duro, llegó a un equipo construido para llevar la iniciativa. Se ajustó perfectamente al equipo. Siguió siendo duro y ambicioso, pero demostró que también sabía patear bien la pelota, no sólo a los rivales. “Era un buen jugador para un club que, cuando lo pasa mal, sea por mala forma o por estar en divisiones inferiores, está sometido a una presión enorme”, explica Hay. “Se necesita un tipo de jugador específico para poder lidiar con esa presión”.

Hubo ascenso. El Leeds sumó las mismas victorias, empates y derrotas que el Sheffield United, que también ascendió. La mayor capacidad anotadora de los de Elland Road les valió para regresar a la cima como campeones de segunda división, algo que Gordon Strachan ha destacado en varias ocasiones como el mayor éxito de su carrera. Como en la anteriormente mencionada entrevista en el Leeds Live: “Ganar la segunda división es lo más destacado de mi carrera. Es injusto con el resto de equipos en los que he jugado, pero el Leeds fue el único que vino y dijo ‘tenemos que hacer esto’”. No solo guió al equipo, sino que también marcó 18 goles. Cumplió con creces.

Vinnie Jones (izquierda) se caracterizó en su etapa como futbolista por un estilo de juego duro. Richard Blaxall/Focus Images Ltd
Vinnie Jones (izquierda) se caracterizó en su etapa como futbolista por un estilo de juego agresivo. Richard Blaxall/Focus Images Ltd

Cambios para seguir en la cima

Tras ocho años de ausencia, el Leeds United regresaba a la primera división, dispuesto a recuperar la etiqueta de grande del fútbol inglés. Para ello, Wilkinson debía fortalecer varias facetas de su equipo. Se fijó en Gary McAllister, un centrocampista talentoso, buen pasador y con olfato goleador. Otro escocés. Aquel fichaje terminó con la carrera de Vinnie Jones en Elland Road. Jones se había ganado el cariño de una grada que tenía fama de repartir tanta cera como él, pero no hubo reproche alguno. Vinnie quería seguir jugando y sabía que no tendría las mismas oportunidades. “Cuando McAllister llegó, fue Vinnie quien le enseñó la ciudad y le ayudó a asentarse”, cuenta Hay. “Participar en el ascenso fue suficiente para él. Fue uno de esos futbolistas que son capaces de ver que el club es más grande que ellos, y que necesitaban un jugador distinto a él”.

Strachan siguió siendo el corazón del Leeds. La piedra angular, arrancando desde la banda derecha. Gary Speed tiraba del carro por la izquierda, un extremo peligroso que llegaba bien al segundo palo para finalizar. Destacando también el en juego aéreo. David Batty se convirtió en un centrocampista de contención demoledor. La llegada de Gary McAllister cerraba uno de los mejores centros del campo de la historia del club. “Si recuerdas la era de Don Revie encontrarás futbolistas de un nivel más alto, pero siempre se habla del centro del campo de Wilkinson porque eran muy buenos, y muy regulares”.

Howard Wilkinson es el último entrenador inglés que ha ganado la Premier. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd
Howard Wilkinson es el último entrenador inglés en ganar la liga. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd

Tras una meritoria cuarta plaza en su campaña de regreso a la máxima categoría, el Leeds United ganó el título de liga en la 1991/92. Howard Wilkinson es desde entonces el último entrenador inglés en ganar la liga. Y lo hizo sacándose un nuevo as de la manga, aunque Éric Cantona no terminó cumpliendo con las expectativas en Elland Road. Aún no era habitual que un equipo inglés fichase jugadores de otras ligas. Los extranjeros eran algo exótico. Se habló mucho de Cantona, la atención estaba puesta en el francés, cuya principal aportación fue resolver un puñado de encuentros ante equipos de la zona baja que llegaban a Elland Road a encerrase atrás. Cuando el partido estaba trabado, Cantona era capaz de solventarlo con alguna genialidad. “Todas las miradas estuvieron centradas en él durante un tiempo, mientras sus compañeros seguían con su trabajo. Les quitó la presión de encima”.

“Una liga que nadie parece querer”. Así describió David Lacey para The Guardian la lucha que el Leeds mantuvo con el Manchester United por aquel título. Cuesta creer después de las contundentes victorias ante rivales de la parte alta como el Aston Villa y Sheffield Wednesday, a quienes vencieron por 0-4 y 5-1 respectivamente. Tres derrotas seguidas de los mancunianos en el tramo final ofrecieron la liga en bandeja a los de Yorkshire, que se impusieron por 3-2 al Sheffield United. Cinco goles se marcaron aquella tarde en Bramall Lane, los cinco absurdos. Difíciles de creer. Pero valiosos como el resto. Cuatro puntos de ventaja sacó el Leeds a su rival en una liga de 42 partidos. 18 años después, nuevamente campeones de Inglaterra.

Una resaca y un alto precio

Solo dos puntos separaron al Leeds del descenso la siguiente temporada. No le sentaron bien las novedades al equipo de Howard Wilkinson. Se prohibió que el portero recogiese con las manos un pase de un compañero, cambiando radicalmente el estilo de juego del Leeds y de sus rivales. Cambió la dinámica. Con el estreno de la Premier League, el aspecto económico cobró mayor relevancia. Con la inyección económica que supusieron los nuevos contratos televisivos, los clubes comenzaron a cambiar sus plantillas de forma radical. Comenzaron las desigualdades entre los equipos más ricos y el resto. Para estar a la altura había que hipotecarse.

No le fue del todo mal al Leeds United, que permanecería en la máxima categoría hasta 2004. Asomó la cabeza por el olimpo, alcanzando las semifinales de la Liga de Campeones en 2001. El club de Yorkshire pagó un precio demasiado alto por ello. “Nadie estaba pendiente porque la Liga de Campeones era una distracción muy positiva y saludable”, explica Phil Hay. Pero no hubo que esperar mucho para ver las consecuencias de pujar al alza. “Los problemas financieros fueron eran tan severos que no se podía esperar otro final posible”.

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Foto de Portada: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd

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2 comments

Muy buen artículo, he leído hoy varios de Xavi Heras. Gran fichaje. Enhorabuena y a seguir así.
PD: ojalá veamos al Leeds de Bielsa el año que viene en la Premier League.

Para mí, Cantona fue clave para el título y no sólo respondió sino que superó todas las expectativas imaginables y más. Venía de un periodo turbulento en Francia donde nadie le quería y se reivindicó en Inglaterra. Sólo con lo que hizo en Leeds ya hubiera hecho más que la mayoría de jugadores en toda su carrera. Otra cosa es que sea un tipo que caiga mal por su prepotencia.

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