Lo que pudo ser

Manchester United goalkeeper David De Gea applauds his team's supporters following the UEFA Champions League match at Juventus Stadium, Turin
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07/11/2018

En un universo paralelo, llegó el fax. Keylor Navas se fue al Manchester United y De Gea llegó el Real Madrid. Unos años después, Courtois fichó por el PSG, que volvió a ser candidato para la Champions. Pero este año al equipo de Mourinho apenas le dará para ganar la liga francesa, porque Mbappé fichó, este verano sí, por el Real Madrid. “Sin Neymar, se vio que no podíamos ganar la Champions”, dijo el francés antes de llegar al Bernabéu. Tampoco le dio al Barça para levantar la Orejona con Neymar, que cumplió con su regreso hipotecando la masa salarial del club. Este verano, Valverde, que sigue en el club gracias a conquistar la liga, se quedó sin refuerzos.

El último día del mercado de fichajes es como el último examen de selectividad: después, todo puede ser distinto. Si nuestra vida se compone de pequeños mundos alternativos que nunca fueron, el mercado de fichajes es un fiel reflejo. Conjugamos muchas frases en condicional que enseguida se quedan en el viento. “Si apruebo este examen, si consigo el trabajo, si me toca la lotería”. Siempre nos quedamos con la duda de si serían vidas muy distintas, por eso de que la cabra siempre tira al monte. Pero, al menos en nuestra cabeza, estamos llenos de casis, de disparos al palo, de balones rozados con la yema de los dedos.

Los aficionados al fútbol entendemos rápidamente la fragilidad de los sueños, la fina línea que separa que algo sea a que se quede en recuerdo. Mientras el fútbol y la vida demuestran que son caprichosos, nosotros seguimos escribiendo finales alternativos a la película de nuestra vida, que lo único que tiene seguro son los créditos del final. Jabois, en Grupo salvaje, capta como nadie las vidas que pudieron ser: “Hay una vida paralela a esta en la que Zidane no mete el gol en Glasgow. El balón baja del cielo y el francés lo empala estrellándolo en el larguero. Esa otra vida transcurre bajo nosotros como agua que arrastra los sucesos que hubo a partir de ella”.

En la última novela de Paul Auster, 4 3 2 1, Archie Ferguson vive cuatro vidas distintas, diferentes por una simple decisión. También conviene coger con pinzas que nuestras elecciones nos dirijan a donde queremos. La trama es algo que queda para los libros y las películas, pocas veces para la vida. Somos nosotros los que decimos “ah, esto pasó por esto otro”. Pero las palabras ‘para’ y ‘porque’ son ficción. Casi nunca hay causa y efecto. Pero eso son tan bonitos los libros, porque son como la realidad, pero ahí todo encaja. En la vida no hay justicia poética. Si el fax no llegó, fue porque alguien no lo envió a tiempo.

Foto de portada: Russell Hart/Focus Images Ltd

2 comments

Últimamente no comento tanto como me gustaría por cuestiones de tiempo y trabajo pero siempre te leo.
Suerte que en esta realidad te tengamos a ti para escribir textos que evocan y referencian libros y realidades que nos ayudan a evadir, amar y comprender esta misma realidad.
Un gusto leerte, gracias como siempre. Un abrazo.

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