El otro maracanazo (parte 3 y final)

General view of the stadium before during the 2014 FIFA World Cup Group E match at Maracana Stadium, Rio de Janeiro
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25/06/2014

Lee aquí la primera y la segunda parte de esta historia

Días después del partido llega a Santiago la revista argentina ‘El Gráfico’, y con ella la crónica de Jorge Barraza, titulada ‘Una farsa que ensucia al fútbol’. Barraza escribe, “Rojas (…) vio la gran oportunidad de que su selección obtuviera en un tribunal lo que evidentemente no podía en la cancha: los dos puntos y la clasificación. Vio caer detrás suyo una bengala (…) y se desplomó aparatosamente hasta parecer fulminado. Añade, además, el testimonio del fotógrafo argentino Ricardo Alfieri, también presente en el partido: “Sí, yo estaba al costado del arco de Rojas, muy cerca. No lo tocó para nada, él se tiró. Justo estaba apuntando con la cámara y le hice 24 fotos. Tengo el momento en que la bengala ya está en el suelo detrás suyo y él todavía parado y mirando al centro del campo.”

Una semana después, el 10 de septiembre, la FIFA emite su veredicto. Le da el partido por perdido a Chile por 0 a 2, sanciona a Brasil por el lanzamiento de bengalas y traspasa el caso Rojas al Comité de Disciplina. Al día siguiente, el titular de la revista ‘Triunfo’ resume el sentimiento mayoritario en Chile: ‘La víctima acusada. Injusticia’. Chile está fuera del Mundial, pero eso ya importa poco.

La versión de Rojas sufre un revés el 24 de octubre, con la publicación de la foto de Ricardo Alfieri en la revista ‘El Gráfico’. La imagen capta el instante en que la bengala impacta en el suelo, a un metro de Rojas, que está de pie y de espaldas al lugar donde cae el artefacto.

El 25 de octubre, y tras escuchar el testimonio de todos los implicados, incluido Roberto Rojas, el Comité de Disciplina de la FIFA emite su veredicto: “El guardameta chileno Roberto Antonio Rojas queda suspendido por tres meses para toda actividad futbolística y de por vida para toda actividad internacional”. Y añade: Admitió que no fue alcanzado por la bengala que indujo al equipo chileno a abandonar el campo sin permiso (…) Rojas declaró que no podía dar ningún detalle sobre la causa de sus heridas en la cara. Todo podía haber terminado aquí, sin embargo en esta historia siempre hay un capítulo más.

The World's Media awaits the England press conference at the Nizhny Novgorod Stadium. Behind the scenes of the 2018 FIFA World Cup Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 23/06/2018
El revuelo mediático creció en torno a lo que sucedió con Rojas aquella noche. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

Días después de conocer la sanción de la FIFA, la Federación de Fútbol de Chile decide abrir su propia investigación. La preside Mario Mosquera, ex decano de la facultad de derecho de la Universidad de Chile, y la integran algunos de los juristas más reputados del país. Las pruebas de peritaje y los interrogatorios son exhaustivos, y comienzan las versiones contradictorias y las acusaciones cruzadas.

Rojas, que en la comisión de investigación de la FIFA había declarado: “Solo recuerdo una luz que me asustó y un golpe fuerte en la frente”, ahora, ante los investigadores chilenos, recula: “No sentí en absoluto si algo me pegó en la cabeza. Caí por instinto al suelo”.  Sergio Stoppel, presidente de la Federación de Fútbol de Chile, acusa: “Rojas es mala clase. Lo creo capaz de cualquier cosa”. Y hasta cuatro jugadores -Hugo González, Patricio Reyes, Leonel Contreras y Óscar Wirth-, además del seleccionador, Orlando Aravena, declaran que la bengala cayó detrás de Rojas y no le dio.

Roberto Rojas sigue manteniendo su inocencia. Lo hace en una tensa entrevista con el periodista argentino Jorge Barraza, que titula: “Reportaje a un impostor”.

Un mes después de formarse, la investigación de la Federación de Fútbol de Chile emite un veredicto contundente: la herida de Roberto Rojas fue autoinfligida, se descarta que la causara la bengala; los dirigentes son culpables por desconocimiento de la reglamentación; el entrenador, Orlando Aravena, es responsable por inducir a los jugadores; los jugadores tienen responsabilidad por retirarse del terreno de juego.

Photographers packed in a long the side during the Brazil V Costa Rica match at the St Petersburg Stadium. Behind the scenes of the 2018 FIFA World Cup Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 22/06/2018
La falta de imágenes nítidas de lo que sucedió en el campo demoró el esclarecimiento de los hechos. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

Roberto Rojas, cuya credibilidad comienza a ponerse en duda, insiste. Esta vez en una entrevista con la revista ‘Triunfo’: “Dios sabe que soy inocente”. Pero los 73 folios que argumentan las conclusiones de la investigación chilena llegan a Zurich. Son demoledores. El Comité Disciplina de la FIFA revalúa el caso y el 8 de diciembre, 45 días después de su primer veredicto, emite la sanción más dura de la historia del fútbol mundial: Roberto Rojas es suspendido de por vida de toda actividad relacionada con el fútbol. El presidente de la Federación de Fútbol de Chile, Sergio Stoppel, es suspendido cinco años a nivel nacional y de por vida a nivel internacional. El médico de la selección, Daniel Rodríguez, es suspendido a perpetuidad. El seleccionador, Orlando Aravena, y el segundo capitán de la selección, Fernando Astengo, son inhabilitados durante cinco años. La selección chilena es excluida del Mundial de EEUU, que se disputará cinco años después.

La sanción es recibida con indignación por el aficionado chileno, pero a Roberto Rojas se le comienza a agotar el crédito, sobre todo entre los periodistas que investigan el caso. A principios de 1990, un mes después de la sanción, los periodistas Harold Mayne-Nicholls y Marco Antonio Cumsille publican un libro titulado “El caso Rojas: Un engaño mundial”, en el que sostienen la culpabilidad de Rojas.

Con el paso de los meses las lealtades comienzan a resquebrajarse y varios integrantes de la selección, entre ellos el seleccionador, Orlando Aravena, y el segundo capitán, Fernando Astengo, denuncian que Rojas actuó en solitario. En ese momento se comienza a barajar la opción de la confesión como requisito indispensable para una posible rebaja de la sanción. Chile no quiere quedarse fuera del Mundial de EEUU y Roberto Rojas lo necesita. Está a punto de cumplir los 33 años y tiene problemas económicos.

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El 26 de mayo, siete meses después del incidente, Roberto Rojas confiesa. Lo hace en una entrevista en el diario ‘La Tercera’: El titular no deja lugar a duda: ¡Soy culpable!. En la entrevista, Rojas detalla la cronología del complot: “La clave estuvo en una broma que hizo el seleccionador, Orlando Aravena, cuatro días antes de viajar a Brasil: “A la primera, allá (en Brasil) te das vueltas y nos vamos de la cancha”. Dos días antes de ir a Río de Janeiro  hicimos un pacto con Fernando Astengo. Acordamos que a la primera de cambio nos teníamos que retirar. Si le pasaba algo a él, yo retiraba al equipo. Si me pasaba a mí, lo hacía él. La otra persona que intervino fue el fisioterapeuta, Alejandro Kock. Dos horas antes de ir al estadio me dijo: “Maestro, está todo listo”. Ya en el vestuario me dio un bisturí forrado en tela adhesiva. Me lo puse en la pierna izquierda, al lado de la espinillera. Nuestra idea era aprovechar un momento en que la pelota saliera por la línea de fondo para ir a buscarla y simular que me tiraban una pedrada. Pero durante el partido me di cuenta que era imposible, aquella zona estaba llena de policías y periodistas. En el descanso me quité el bisturí de la media y me lo puse entre la camiseta y el guante derecho. Llegó el minuto 69 y entonces surgió una luz verde. No supe que era una bengala hasta mucho tiempo después. Solo vi la luz, sentí algo parecido a una explosión y me tiré al suelo. La bengala nunca me tocó. Rodé hacia donde estaba el humo, me acordé del bisturí y me corté.

La confesión sacude a todo el país. Los implicados lo niegan y supone el descrédito absoluto de Rojas en Chile. Según cuentan los periodistas Juan Cristóbal Guarello y Luis Urrutia O’Nell en el libro ‘Historias del fútbol chileno’, tras la confesión, Roberto Rojas cae en una depresión: “Las penurias económicas incluyeron cortes de agua, luz y teléfono. Estuvo en la cama cerca de un mes y atentó dos veces contra su vida ingiriendo pastillas”. Guarello y Urrutia relatan incluso una agresión a su esposa, a quien le provoca “una fractura de costilla”.

Roberto ‘El Cóndor’ Rojas, quizás el mejor portero de la historia del fútbol chileno, no volverá a jugar jamás un partido oficial. Finalmente la FIFA le levantará el castigo en 2001, a los 44 años. Cuando sucedió todo, era el portero titular del Sao Paulo y su nombre sonaba en los mejores equipos de Europa. Tras ver abruptamente terminada su carrera y quedar defenestrado en Chile, Rojas vuelve a Brasil, donde se afinca definitivamente. Años después será contratado como entrenador de porteros del Sao Paulo, y más tarde se convertirá en entrenador del club paulista.

¿Por qué se arriesgó Rojas? ¿Quién estaba involucrado? ¿Qué sucedió en el vestuario? ¿Cómo puede ser que el país al que intentó engañar le acogiera al poco tiempo? 31 años después de uno de los episodios más negros de la historia del fútbol son muchos los interrogantes que quedan abiertos. La herida todavía sangra.

Foto de Portada: Andrew Tobin/Focus Images Ltd

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4 comments

Ese tipo de actitudes de planear retirarse de un partido se me hace de lo mas cobarde, espero que esta sancion sirva de ejemplo a otros que quieran hacer lo mismo.

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