Memoria de mis futbolistas tristes

Lamento final.

Se dice que el fútbol no tiene memoria, como si estuviera enfermo de alzhéimer. ¿No será que los que no recordamos bien las cosas somos nosotros? Tanto en el fútbol como en la vida, el pasado es lo único que tenemos cuando el presente nos falla. Los partidos de hoy duran 90 minutos, pero los de ayer pueden ser eternos.

La memoria hace trampas. Los jugadores un día están arriba y reciben muchos elogios. Pero basta un partido para borrarlo todo, como si se enviara lo bueno a la papelera de reciclaje. “Che, en el fútbol la jerarquía te dura un segundo”, dijo una vez Mauricio Pellegrino. En la novela ‘La nieta del señor Linh’, hay una fuente a la que van todas las personas que saben que van a morir. El agua de esa fuente tiene el poder de hacer olvidar a quien la bebe las cosas malas. Solo se conservan los buenos momentos, las horas felices, todo lo agradable. Muchas veces el fútbol es como esa fuente, pero al revés. Cuando un jugador se retira, y sus últimos años no han sido muy buenos, nos quedamos solo con lo malo.

Conviene no fiarse mucho de la memoria. Es más importante adivinar tu pasado que tu futuro. No se puede confiar en lo que recordamos, y está bien que así sea. Uno de los mejorespeores -por lo bueno y por lo angustioso- episodios de Black Mirror es uno en el que los protagonistas guardan todos sus recuerdos en vídeo y pueden verlos cuando quieran. Cuando la memoria es precisa, no es memoria. Lo explica a la perfección Elena Medel en ‘Las maravillas’: “La memoria genera su ficción propia: cómo lo que no se nos ha grabado porque lo consideramos insignificante, o porque no satisface nuestras expectativas, lo sustituye aquello que quisiéramos que hubiese ocurrido”. La memoria nos engaña, como el fútbol. Son las mentiras que nos queremos contar.

Algunos futbolistas se van por la puerta grande, otros por la pequeña y algunos hasta tienen que saltar por la ventana. No hay vara de medir en esto, aunque importan bastante los últimos años, un poco como la Seguridad Social, que los que de verdad cuentan son los años antes de jubilarse. Ojalá un futbolista, en la rueda de prensa de su retirada, abriera ‘Suave es la noche’ y leyera una de las mejores frases de la literatura: “No te voy a pedir que me quieras siempre como ahora, pero sí te pido que lo recuerdes”.

Foto de portada: MarcadorInt/T.Martínez

8 comments

En el fútbol actual, donde todo es ruido y polémica, solo importa el presente. Tristemente, ya no se tiene en cuenta el largo plazo.

Nos meten hasta el tuétano lo de competir para ganar y no estaría mal que nos enseñaran también lo de tener empatía para comprender. Y ya si, además, nos enseñaran que los aspectos negativos no tienen que tener más peso en nuestra vida que los aspectos positivos, sería perfecto.

Los futbolistas, al igual que todos nosotros, no son máquinas y como humanos que son también tienen sus altibajos, sus problemas personales, sus emociones. Quizá los endiosamos tanto que, en cuanto vemos que su estrella no reluce tanto, no somos capaces de aceptarlo. Aunque también es cierto que, algunos o muchos de ellos, tampoco.

Como decía Julio Cortazar : “la memoria nos ayuda engañándonos o quizás nos engaña para ayudarnos”. Es así como dices Sergio, recordamos los hechos según nuestro interés o deseo. En el caso de los futbolistas, hasta decidimos cuando deberían de jubilarse o haberse jubilado y tendemos a menospreciar sus últimos años. ¿ Que queda de los días que nos hicieron disfrutar? Bueno, para eso queda el pasado.
Genial artículo, abrazo!

En el fútbol, como en todo, vivimos en el mundo de lo inmediato. Quiero esto y lo quiero ya, y sino sirves pues adiós ya no me acuerdo de ti. Solo productividad y eficiencia si no da igual. Este es el sistema que se ha impuesto que es antinatural. No se valora o cuida.

Me ha pasado con muchas futbolistas que me gustan. Muy identificado con este artículo. Jugadores que son del club, criados en la casa son buenisimos y se sabe. Tienen una lesion y les cuesta volver a su gran nivel. No hay paciencia ya no se acuerdan de lo bueno que eres. Ademásncima que eres del club y juegas con pasión. Solo quieren echarte, porque tienes que dar más, tienes un buen sueldo y lo que deciden es echarte. No cuidan a ese jugador que para los aficionados significa mucho, el que de verdad te conecta como aficionado con el equipo. Si bajas el rendimiento o tu productividad, el club te echa como haría una empresa que es en lo que se han convertido.

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