Otra luz que se apaga

Macclesfield Town Focus

Después de perder a su estimado Bury FC, la afición del ya extinto club de Lancashire vio el debut en partido oficial del club que una parte de ella fundó la pasada campaña. Obviamente, la eliminación del Bury AFC de la FA Vase tuvo escasa repercusión mediática más allá de Greater Manchester. La noticia tampoco fue la derrota del Wigan Athletic, que sigue jugando su partido más importante fuera del césped. Los titulares deportivos previos al fin de semana en Inglaterra fueron para la llegada al Tottenham Hotspur de Gareth Bale, que cobrará alrededor de 650.000 euros a la semana, y también para el fichaje sorpresa de Diogo Jota por el Liverpool después de que los de Anfield pagasen 43 millones de euros por el portugués. Otra cifra, más allá de goles y estadísticas, tuvo especial relevancia: la deuda de más 540.000 euros que podría acabar con el Macclesfield Town, un club histórico en las categorías modestas del fútbol inglés.

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Se pierde una entidad más antigua que las dos potencias de la vecina Manchester. Cuatro años más que el United, y treinta más que el City, con quien llegó a medirse en la tercera categoría del fútbol inglés en la temporada 1997/98. El punto más bajo de los cityzens y el más alto de los silkmen. Cierran tiendas y servicios en un pueblo venido a menos, tradicionalmente industrial que ha contado con vecinos ilustres como Sir Alex Ferguson o Wayne Rooney.

Pese a sus 146 años de historia, el Macclesfield Town solo ha disputado 15 temporadas en el fútbol profesional. Un club modesto de non-league venido a más durante las décadas de los ochenta y los noventa. Llegó a ganar su primera Conference (actual National League), el último escalón entre el fútbol a tiempo parcial y a tiempo completo, en la temporada 1994/95, pero su estadio, uno de los más antiguos de Inglaterra, no reunía las condiciones de seguridad necesarias para albergar partidos de fútbol profesional. Moss Rose, construido en 1891, tuvo que esperar más de cien años para albergar un partido de la Football League, pero solo dos temporadas para celebrar que los suyos eran los mejores de los no tan buenos. En la campaña 1996/97 el Macclesfield Town logró el primero de dos ascensos consecutivos que lo auparon a la tercera categoría, el mayor hito deportivo en la historia del club.

15 cursos seguidos en el fútbol profesional le valieron al club azul un estatus que perdió progresivamente, a medida que las asistencias al estadio descendían y la localidad terminaba de convertirse en un pueblo dormitorio con una tumba como principal atractivo turístico, la de Ian Curtis, vocalista de Joy Division. No se acercan a él quienes buscan grandes éxitos, en el equipo de fútbol se encuentran quienes siguen en Macclesfield, y también quienes se han mudado a cualquier otra ciudad de Inglaterra. Quienes emigraron al sur se toparon con la oportunidad de pasar unas horas junto a la gente con la crecieron cada vez que los silkmen viajaban para medirse a equipos como el Southend o el Leyton Orient, una alerta más de que lo importante no es vencer sino pertenecer, ser comunidad. Un club que siempre remó a contracorriente hasta terminar ahogándose. Primero con el descenso de la Football League en 2012, y posterior y paradójicamente, con el regreso al fútbol profesional en 2017/18.

John Askey, que había permanecido en el club entrenando a los equipos de categorías inferiores después de jugar 19 años en Moss Rose, devolvió al equipo a la League Two al término de la campaña 2017/18 para júbilo de un pueblo que tomaba impulso para la caída inminente. Askey agrandó una leyenda, la suya, que corrió peligro justo después de conseguir el ascenso. Se marchó a dirigir al Shrewsbury Town por dinero. Hasta que saltó la noticia en uno de los juicios que iniciaron una longeva serie de peticiones, visitas a los juzgados y disgustos para jugadores, empleados y aficionados durante las dos últimas campañas. El dinero que buscaba era el que le debía su propio club. Cerca de 185.000 euros. Pasó Sol Campbell por el banquillo de Moss Rose, salvó al equipo del descenso y lo echaron en solo diez meses. Se acumularon los retrasos en los pagos de los salarios de futbolistas y trabajadores, que incluso tuvieron que hacer uso de un fondo de apoyo costeado por los propios aficionados al club para ayudarles a subsistir.

Ya en 2006, el Macclesfield Town tuvo que pagar una multa de 325.000 euros al incumplir cuatro reglas de la FA durante la construcción de una de las gradas de su estadio. En esta ocasión, Amar Alkadhi, propietario del club, no parece estar por la labor de afrontar las deudas, más de 540.000 euros, de los que 205.000 son impuestos. Vive en Ibiza y no suele acudir a ver a su equipo. “Es un negocio que pierde dinero, así es que no sirve de nada perder tiempo intentando arreglar las cosas”, dijo para The Guardian el pasado mes de noviembre. “Es mucho mejor pasar tiempo con las empresas que sí dan beneficio y que permiten subsidiar el club”. Llegó como un benefactor, alguien que sentía cariño por el club y que pretendía ayudarlo sin esperar nada a cambio. Los administradores del club buscan ahora a un nuevo salvador que les permita hacer frente a las deudas y sobrevivir en el mejor de los casos. Es la única opción, pero no se aceptan más prórrogas. Se acaba el tiempo y se apaga la luz.

Foto de portada:  Michael Sedgwick/Focus Images

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4 comments

Cuando la Premier League muestra la mayor exuberancia de la historia, por encima, incluso, de la pandemia, los equipos de categorías inferiores van perdiendo su espacio, truncando trayectorias centenarias, en un proceso que ya se aventuraba antes de la aparición del COVID. ¿Casualidad o consecuencia?

Noooooo!!!! Me duele mucho esta desaparición, y por una razón un poco loca: El Macclesfield tenía el dudoso honor de ser el “peor equipo” de FIFA 18 o 19 (el que peor lo tuviera en la categoría más baja, 4ta inglesa), lo que significaba que fuera el equipo que escogí para hacer una carrera como DT y tratar de llevarlo a lo más alto. Creo que no los pude llevar a Premier (cada vez juego menos, la adultez), pero alguna copita me parece que sí gané… En fin, sentimentalismos muy raros que hacen que reciba muy mal esta noticia.

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