Pasta al pomodoro

Luis Suárez of FC Barcelona appeals for a free kick during the UEFA Champions League match at Camp Nou, Barcelona
Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd +44 7814 482222
14/03/2018

Los exámenes marcaban nuestra vida. Había semanas valle, con algunos ejercicios o trabajos menores, que eran como jugar en casa contra los recién ascendidos. Luego llegaba el tourmalet, concentrado en apenas diez días: el lunes, caste; el martes, tecno; el miércoles, mates. En el colegio se podaban las asignaturas porque no había ni tiempo para pronunciarlas hasta el final. Después de muchos años de exámenes, llegaba la universidad, donde empieza a haber estudiantes con problemas con la bebida o borrachos con problemas con los estudios. Ahí empiezan a desaparecer poco a poco los exámenes, hasta que un día ya forman parte de otra dimensión. Salvo alguna oposición, una prueba de idioma o el carnet de conducir, hacer exámenes se convierte en algo ortopédico, casi artificioso.

Es imposible no empatizar con lo que le ha pasado esta semana a Luis Suárez. Según contó Daniel Verdú en El País, La Guardia di Finanza investiga el examen de italiano que realizó el charrúa para obtener la ciudadanía. El comunicado explicaba que Suárez conocía las preguntas de antemano y que incluso, para forzar el aprobado, dijeron: “Gana diez millones, tiene que pasar el examen”. Todos hemos ido a un examen sabiendo las preguntas que nos podían salir. Los de 3º B hacían el examen a primera hora y en el patio nos pasaban la táctica. Muy pocas veces pasaba, porque los profesores son listísimos, pero cuando el examen era el mismo se nos abría el cielo nada más ver las preguntas.

Bien sabe Suárez que los idiomas son complicados. Quién no ha impostado el italiano, sentado en un restaurante, juntando los cinco dedos, moviendo mucho la mano y diciendo de forma exagerada: “Passssta, al pomodoooro”. El mayor engaño con los idiomas, y por tanto la mayor heroicidad, es obra de Vila-Matas. Le contó a Carlos Barragán que, con 18 años, empezó a trabajar en Fotogramas y su primera tarea fue traducir una entrevista a Marlon Brando, que se dejaba ver muy poco. Vila-Matas, que no tenía ni idea de inglés, se inventó toda la entrevista. Hizo lo mismo con la conversación con el bailarín Nureiev, con Patricia Highsmith, con Anthony Burgess. “Actuaba por pura necesidad, porque no me quedaba otro remedio que actuar de esa forma sino quería salir perjudicado de todo aquello y que me despidieran. Mataba por necesidad, ¿me entiendes?”.

Los exámenes se parecen bastante a los partidos. Ir bien preparado es importante aunque no definitivo; un buen profesor, aliado y enemigo a la vez, es clave para tu preparación; y si los futbolistas mienten al final del partido diciendo que no están contentos si sus goles no sirven para nada, en el colegio siempre salía el típico que decía que el examen le había ido fatal. Ese fatal, obviamente, se convertía en la mejor nota de clase. Pero los que se llevaban la palma son los que apuraban hasta el último minuto para repasar, te preguntaban justo antes de entrar a clase una duda y justo después de salir quería saber qué habías puesto en la pregunta cinco. Si esos fueran futbolistas serían los que van a la presión aunque no sirva para nada, los que van a por un balón aunque estén convencidos de que no van a llegar, los que fuerzan pese a estar lesionados. Se llevan alguna ovación, pero su obsesión por pintar el mapa de calor perjudica al equipo.

Antes de los exámenes, como antes de los partidos, algunos rezan. Recuerdo a un compañero, que no había hecho la comunión y se dormía en clase de religión, rezando antes del último examen de historia. Le pregunté por qué rezaba si no creía en Dios, y me dio una de esas respuestas que corta como una katana: “Es Dios el que no cree en mí”.

Foto de portada: Kristian Kane/Focus Images Ltd

Related posts

4 comments

Como estudiante, definitivamente era de los “intensitos” (excepto en deportes, claro).

Buena columna/artículo.

Saludos

Leer este texto ha sido como volver diez años en el tiempo y, además, pasándomelo bien.
Pese a todo lo que nos quejábamos, como nos gustaría estar ahí de nuevo!
Magnifico Sergio. Gracias.

Deja un comentario

*