Sálvame Deluxe

PSG y Mónaco se enfrentan este domingo en París. Foto: Zakarie Faibis bajo licencia Creative Commons 4.0.

Alguna vez has visto Sálvame. No pasa nada. Reconócelo. Podemos decirlo todos juntos: “Yo también he visto Sálvame”. Ahora se lleva decir que no ves nada de eso. Que solo te pones en la tele series en versión original subtitulada. Películas húngaras. Todos decimos que The Wire es la mejor serie de la historia. Que los libros complicados son los que más nos gustan. Pero sabes que Kiko Matamoros se enganchó las orejas como Dani Alves. Que Paz Padilla y Djokovic harían buena pareja de dobles. Que el Merlos Place te enganchó más que cualquier mercado de fichajes.

El esnobismo, presente también en el fútbol, es uno de los grandes males de hoy en día. Pero aquí somos libres. A este artículo hemos venido a confesar. Nos encanta el morbo. A nadie le amarga un buen cotilleo. Este lo ha dejado con aquella. Otro le ha sido infiel a no sé quién. Alguna vez has dejado de fregar los platos en la cocina para escuchar la discusión de tus vecinos. Alguna vez has desconectado de tu mesa para atender las críticas de los de al lado. Alguna vez has hecho zapping y te has quedado embelesado en programas del corazón.

El chismorreo también mueve la pelota. PSG y Real Madrid se enfrentarán el martes en un partido tan morboso que el estadio se convertirá por una noche en el Parque de los Príncipes de Inglaterra. El palco será una especie de Sálvame Deluxe. Florentino saldrá al atril para explicar el posible fichaje de Mbappé. Al-Khelaïfi se enfrentará al polígrafo. Será, además, una lucha por el poder, el motor del mundo. La Vieja Europa contra los nuevos Reyes de Oriente. El dominador de la competición contra el eterno aspirante.

El partido será una especie de Tinder: una reunión de exs y de posibles amores. Ancelotti entrenó al equipo parisino y Pochettino ha sonado varias veces para el banquillo merengue. Mbappé ya es libre para apalabrar su futuro. Podría jurar amor eterno al equipo que puede eliminar. Keylor y Di María se enfrentarán a su exequipo. Messi, a su gran enemigo durante años. Ramos, por desgracia, se lo pierde. Y luego está Neymar, que, como cada año, tendremos que ver qué disfraz se pone cuando se acerca el carnaval de los octavos.

Será una eliminatoria con más cuentas pendientes que entre dos clanes de la mafia. Para Hazard ver el escudo del PSG será como si se le abriera una cicatriz que no ha dejado de escocer. En noviembre de 2019, tras una entrada de Meunier, entró en un túnel de frustraciones del que todavía no ha conseguido salir. En aquel partido voló como nunca, le cortaron las alas y nadie sabe si le van a volver a crecer de color blanco.

Por fin no tendrás que disimular. No tendrás que decirle a tu pareja que solo estabas haciendo zapping. No tendrás que escuchar a un vecino detrás de una pared. No buscarás a escondidas quién es el nuevo novio de no sé quién. El martes puedes sentarte en el sofá y disfrutar del morbo.

Imagen de portada: Zakarie Faibis bajo licencia Creative Commons 4.0.

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