Se fue, pero qué forma de quedarse

Diego Maradona pictured before the 2018 FIFA World Cup match at Spartak Stadium, Moscow
Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267
16/06/2018

La va a tocar para Diego, ahí la tiene Maradona. No recordamos a los futbolistas por lo que hacen en el césped, tampoco en su vida. Los recordamos por lo que hacen en la nuestra. Lo escribió antes y obviamente mucho mejor Fontanarrosa: “A mí no me importa lo que hizo Maradona con su vida. Me importa lo que hizo con la mía”.

Arranca por la derecha el genio del fútbol mundial, deja el tendal y va a tocar para Burruchaga. Menos mal que no lo hizo. Nuestra vida la conforman las cosas que hicimos, pero especialmente las que no. Lo explica a la perfección Pedro Mairal con el concepto de la periferia de la experiencia: “Es no solo lo que me pasó, sino lo que casi me pasa, lo que me hubiera gustado o lo que tenía miedo que me pasase”.

¡Siempre Maradona! ¡Genio! ¡Genio! ¡Genio! Ta-ta-ta-ta De entre todas las enfermedades, la de ser adicto es una de las que peor prensa tiene. El primer impulso que pensamos cuando alguien que se drogó se muere es “bueno, se lo merecía”. El día que cobren por juzgar nos pensaremos un poco más las cosas. Criminalizar a los drogadictos es, en primer lugar, clasista, y en segundo, tirarse piedras en su tejado del futuro. Uno mismo decide drogarse, claro está, pero las circunstancias juegan un papel protagonista.

¿De qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés, para que el país sea un puño apretado gritando por Argentina? Maradona era contradicción. Era un personaje con luces y sombras porque las personas tenemos luces y sombras. Queremos odiarle y odiamos quererle. No culpamos a Maradona de que no sea perfecto, culpamos a Maradona de no ser perfectos nosotros. No hay nada peor que ver nuestros defectos en los demás. Aquí, apunte importante que me gustaría ver más en los medios, dejaríamos fuera de ese saco de defectos con el que nos identificamos el vídeo suyo en el que aparece borracho pegándole a su novia. Lo demás es justificable. Eso no.

Gracias, Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas. Ya no está la persona, ya es eterno el mito. Se puede explicar a Maradona a partir de toda la literatura que hay a su alrededor. “Maradona puso en práctica el recurso favorito de los Dioses: la resurrección”, escribió Juan Villoro. Es lo que hacen las leyendas, mueren para después revivir. Siempre que muere alguien a quien no olvidaremos, me viene a la mente una frase que leí hace no mucho, del poeta gallego Miguel d’Ors: “Se fue, pero qué forma de quedarse”.

Foto de portada: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

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7 comments

Como cada domingo, brillante artículo. Además, sois el primer medio que veo que diferencia los defectos justificables de Maradona de los que no lo son. Chapó por vuestra parte y, por supuesto, en concreto a Sergio. Será eterno el Diego.

Estoy contigo Víctor.
Este fin de semana me junté con un amigo que es entrenador en categoría infantil. Me dijo que durante y tras el minuto de silencio que se llevó a cabo antes del partido sus jugadores, prácticamente la totalidad de ellos se preguntaban y preguntaban “¿Quién es Maradona?”.
Seguramente el 99% de los amantes del fútbol me diga que es totalmente necesario y que Maradona merecería que se guardara no uno sino 5 minutos de silencio. Yo, desde mi más humilde opinión pienso que está descontextualizado en un partido de esa categoría. No sé cómo lo veis el resto…

Seguramente tengas razón Pablo, y esté descontextualizado realizar homenajes en categorías bajas del fútbol base, donde compiten niños que ni siquiera saben quién fue Maradona. Pero lo que cuentas lo veo algo grandioso, que nos ejemplifica hasta dónde llega la trascendencia de Maradona. Se le rinde homenaje hasta donde no se le conoce. Sin duda, impresionante. Aunque no sé hasta qué punto sano.

Me ha parecido muy acertado que mencionaras el vídeo borracho con su novia. En mi grupo de amigos también había debate entre los que defendían su conducta fuera del campo (o al menos la excusaban) y los que no. En mi caso, también tuve que extraer ese episodio para “defender” su atormentada vida, porque ese vídeo me deja sin argumentos. Una lástima. Enhorabuena por el artículo.

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