También esto pasará

Eden Hazard vuelve a una convocatoria del Real Madrid 81 días después. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

El fútbol es un deporte de medias verdades y grandes mentiras. Si nuestro jugador remata fuera, le diremos que tenía que haber disparado entre palos; si chuta al muñeco, que por qué no la ha colocado. Todo alrededor de la pelota es un relato, y nada como los delanteros para comprobarlo: te puedes quedar con sus fallos o con sus goles. En esta frontera ficcional se instalan las lesiones.

Lesionarse es uno de esos actos involuntarios que parece que los futbolistas hagan adrede. Es como si a nosotros nos reclamaran no estornudar o no rascarnos una picadura de mosquito. Romperse el bíceps femoral puede ser una desgracia o motivo de enfado. De algunos nos compadecemos y a otros les echamos la culpa. Es un poco como cogerse la baja. No siempre está bien visto, especialmente si es una enfermedad mental. Lo que no se ve siempre cuesta más de entender.

Algo pasará en las cabezas de Dembélé y Hazard que tanto sufren sus piernas. Tanto el francés como el belga apenas habían caído lesionados en el Borussia Dortmund y en el Chelsea. El fútbol a veces permite romper la lógica. Lo malo es que no es siempre a favor, ni mucho menos cuando el jugador quiere. Que el fútbol es igual de caprichoso que la vida lo deberían enseñar en el primer entrenamiento.

Cogiendo con pinzas el símil, las lesiones de los futbolistas son como nuestras cicatrices vitales. Algunos tienen más, otros salen mejor, también hay quien dice que son merecidas por la vida que llevan. Nuestra vida puede pasar de encajar sin problemas a ser un puzzle con las puntas de las piezas rotas. Basta un acontecimiento funesto para no ser los mismos. Es como aquello que dijo Nietzsche sobre el abismo: cuando lo miras mucho tiempo, el abismo también mira dentro de ti.

¿Lo que no te mata te hace más fuerte? No creo. Después de la muerte de un familiar, una ruptura traumática o la pérdida de un trabajo seguimos, siempre seguimos, pero no sabemos en qué dirección. La vida sigue, dicen, pero a veces avanza lenta o retrocede, porque el pasado siempre está ahí. Puestos a elegir frases en los momentos malos, aplicable ahora para Hazard, es mejor quedarse con uno de los mejores títulos de novela, obra de Milena Busquets: También esto pasará.

Foto de portada: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

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4 comments

Leí esa novela hace tiempo precisamente porque me encantó ese título, sin saber nada de ella. Por desgracia, me pareció infumable.

Saludos, Sergio.

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