Último día de clase

La participación en competición europea del Nancy quedaría en el aire. Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd.

Hoy se dan las notas definitivas de LaLiga. Es el último día de clase, sin duda el más divertido. Si en el colegio nos quitábamos la bata, bebíamos Fanta como si fuera gintonic y hasta nos dábamos dos besos y la mano, en el fútbol nos queda la tarde transistores. En las dos últimas jornadas nos asomamos al pasado y recordamos por qué nos gustaba tanto escuchar la radio los domingos por la tarde. Es un medio que contribuye como ninguno a la ficción del fútbol. La noche de antes siempre nos imaginamos que nuestro equipo vencerá, a poder ser remontando en el último minuto. La radio es un poco así, mientras el narrador dice que nuestro jugador avanza, nosotros lo vemos regateando a cinco, acercándose al área y creyendo que después del disparo vendrá siempre el gol. La televisión hace que el fútbol parezca peor simplemente porque es real.

Después del último día de clase para casi todos vendrán las vacaciones, que empezaba siempre cuando veíamos a la vaquilla del Grand Prix. Leí que este año dan un especial del programa, momento clave para comprobar si nos gustaba el Grand Prix o cómo era nuestra vida cuando daban el Grand Prix.

Tendrían que explicarnos por qué los últimos días de colegio son los mejores de vacaciones y los últimos de vacaciones son los peores del colegio. Pronto llegarán las pretemporadas, que ya escribí que son como los cuadernillos de verano. Todos dicen que son muy importantes, pero sabemos que sirven para nada y que la solución siempre está al final.

Este año, para muchos no habrá cuadernillos de verano, pero sí recuperaciones. El Barça ya sabe que ha suspendido hasta el recreo, así que necesita la Champions para superar el curso. El Real Madrid se presenta para subir nota y también porque sabe, ganador de muchas de ellas cuando la temporada había sido un maremoto, que la Champions siempre tiene la última palabra. La mística de la competición, la única en la que consideramos que quien no la gana ha fracasado, y que sea el último torneo de la temporada hacen que su participación en ella sea vital para poner las notas. Ganar la Champions en una mala temporada es como si una mala película tuviera un final redondo. Nos vamos del cine con una buena sensación, aunque al día siguiente ya hayamos olvidado la película.

Todos se agarran a la Champions y a su imprevisibilidad. Los equipos que están bien creen que tienen argumentos para ganarla, lo mismo que los que están mal, precisamente por eso. “Y si este año…”. Sin esa frase no existiríamos los aficionados a ningún equipo. Hay un pasaje de la novela El regate, de Sérgio Rodrigues, en la que el padre le pone a su hijo diez minutos de un partido de Brasil en el que no pasa nada. Pelé parece un jugador vulgar. El hijo no entiende nada ni sabe qué partido es, hasta que el padre le dice que es el Brasil 5-2 Francia de 1958, una de las mayores exhibiciones de la historia del país. “El fútbol está lleno de planicies inmensas, horas muertas como la que acabamos de ver. Una confusión de ruido, intenciones que no se concretan, accidentes, lances de suerte y azar. En las horas muertas puede acontecer cualquier cosa. Cualquier cosa”. Pocos pasajes explican mejor lo que es la Champions League.

El Barça está como el pintor Antonio López, que dice que “una obra nunca se acaba, sino que se llega al límite de las propias posibilidades”. Algo parecido escribe César Aira en Prins: “Todos los escritores quieren terminar de escribir lo que escriben, para quedar libres y empezar a escribir bien”. Lo bueno que tiene el fútbol es que siempre tiene un final, bueno o malo, pero un final. Nadie repite y si algo desgasta, como dijo Simon Critchley, es la esperanza renovada de cada temporada.

Foto de portada: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd.

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4 comments

Sublime Sergio, me ha encantado.
Para mí, tu has sido el mejor esra temporada.
Enhorabuena por otro texto maravilloso.

Gracias por otro gran texto, Sergio. Lo que daría por ver la libreta de citas literarias que manejas, jejeje. Ahora en serio, para mí estas columnas han sido el descubrimiento periodístico del año. Un lujo poder tenerlas en un medio como Marcador Internacional. Esperamos que las contribuciones de los patreonistas nos permitan tenerte algún año más por aquí. Añadir también que a mi me sirvieron como acicate e inspiración para empezar a escribir mis primera columnas nivel amateur durante las largas semanas de confinamiento. Sin querer dar la turra, que sé que está muy feo venir a hablar de tu libro en la casa de otro, si alguien tiene el más mínimo interés, no tiene más que pinchar en mi nickname. Saludos a todos.

Pronto necesitarán una habitación las libretas. Me alegro mucho de que te hayan servido de acicate, de verdad. Ánimo con tu blog, un abrazo.

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