Viajar sin salir de casa

Rivalidades crónicas 1

Todos tenemos un partido que preferimos ganar por delante incluso de los otros 37 restantes juntos. A veces el consuelo de nuestra derrota está en el tropiezo del vecino de enfrente. Pierde tu equipo el sábado por la tarde y parece que se ha acabado todo el fin de semana. Pero el domingo por la noche se la pega el eterno rival y esa hora en la que ya es lunes parece viernes otra vez. Nuestro equipo juega siempre dos partidos: el que tiene que ganar él y el que tiene que perder el otro. La respuesta a este curioso sentimiento tiene una sola palabra: derbi.

Sobre los derbis, diez en concreto, escribe Jordi Brescó y fotografía Pau Riera en Rivalidades crónicas. Podrían haber elegido muchos, porque un derbi nos demuestra que ser idéntico es la forma más drástica de ser distinto. Por eso todos los derbis son iguales, pero eso todos los derbis son diferentes. Escogieron los diez más representativos de Europa: Sheffield, Estambul, Praga, Génova, Belfast, Glasgow, Nicosia, Hamburgo, Belgrado y Estocolmo. Al final ni es un libro de viajes ni es un libro de fútbol: es mucho más. Brescó, que se nota que viene de la cantera de la revista Altaïr por descripciones pulcras de lugares como el aeropuerto de Estambul, explica estas diez ciudades europeas a través de su pasión por el fútbol y el sentimiento de pertenencia. Se mezclan todas las aristas: historia, política, religión y todo eso que algunos no quieren que el fútbol sea. Es un libro que mira a otra época porque un derbi es como asomarse al pasado y pensar en un fútbol que huele a césped y no a billetes.

Brescó consigue atrapar y ponerle letras a eso que dividió a los aficionados hace años, que ya no lo hace en la sociedad pero sí en el fútbol. El aroma tribal que jamás ha perdido el fútbol y que tanto el escritor como Riera en sus fotografías captan con acierto. De entrada cumplen con la primera premisa: estar en el sitio. Es un ejercicio de reporterismo puro, que en cada capítulo combina la descripción, la documentación, los testimonios y las fotografías. Con todo eso, Brescó y Riera nos meten en el estadio y nos dan la mano para asistir, no en tribuna sino mezclados con la multitud, a los diez derbis. Hay palabras de jugadores pero sobre todo de aficionados, los verdaderos protagonistas de Rivalidades crónicas, como deberían serlo siempre del fútbol. La posición que toman los autores y su apuesta por un periodismo in situ reivindica además la figura del viajero y no del turista, después de unos meses en los que empezamos diciendo que había que cambiar el modelo y hemos acabado aplaudiendo a los alemanes que llegaban a Palma.

En el libro se combinan los textos de Jordi Brescó y las fotografías de Pau Riera // Revista Panenka.
En el libro se combinan los textos de Jordi Brescó y las fotografías de Pau Riera // Revista Panenka.

El libro, como todos los buenos, es bonito por dentro y por fuera. Panenka se empeña en que cueste maltratar los libros a los que nos gusta subrayar y doblar páginas. “Pretendemos aplicar la misma lógica que con la revista: que la forma esté a la misma altura que el fondo”, cuenta Marcel Beltran, miembro de la redacción y director de la web del proyecto. Más que conocida ya su revista, hace unos meses se lanzaron a lo desconocido del mundo editorial. “Lo veíamos como un paso lógico que debíamos dar. Lo teníamos en la cabeza desde hace tiempo, para que fuera complementario con la revista”, asegura Beltran. Primero lanzaron Indomable, de Alberto Edjogo, y unos meses después, Rivalidades crónicas. “Todo el mérito es de lo autores porque vinieron a la redacción y nos hablaron del proyecto.  Al principio nos lo planteaban más como una saga de contenidos en papel, pero luego vimos que tenía sentido hacerlo en forma de libro”, confirman desde la redacción. Para la próxima temporada esperan publicar dos libros más.

Con Rivalidades crónicas viajamos al estadio gracias a Brescó y Riera. Es un tópico, pero muchas veces los tópicos se cumplen en el fútbol y en los derbis. Se agradece que nos lleven en una época en lo que no podemos ir al campo. Son tiempos extraños, sin público en los estadios y con el día del libro pospuesto para al final celebrarlo a medias. Por suerte, de vez en cuando aparece alguna certeza. Comprar y leer Rivalidades crónicas es una de ellas.

Foto de portada: Revista Panenka

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