Wilshere y el chupete

Jack Wilshere of Arsenal during the UEFA Europa League match at the Emirates Stadium, London
Picture by Simon Dael/Focus Images Ltd 07866 555979
22/02/2018

Jack Wilshere fue el primer jugador favorito de Twitter. #LodeWilshere era trending topic fin de semana sí, fin de semana también, a uno le daban ganas de hablarle a Wilshere a sus padres, de ir a comer a casa de sus abuelos y decirles madre mía, Wilshere. Bueno, pues Wilshere tiene 29 años, no sabemos si ya tiene 29 años o si todavía tiene 29 años. El ex del Arsenal, que estaba sin equipo después de su paso por el West Ham, fichó esta semana por el Bournemoth, en la segunda división inglesa. Podría acabarse aquí el artículo.

Lo que nos pasó con Wilshere nos ha pasado con muchos otros. Y ojo, por mucho que siempre quieran responsabilizar a los ciudadanos de todo, la culpa no es solo nuestra. Estamos hambrientos de promesas, de pregonar a los cuatro vientos el nuevo ídolo mundial, y nos tiran cacahuetes en forma de Golden Boy. Los últimos, a la espera de confirmarse con el paso de los años, pintan bien: Haaland, Joao Felix, de Ligt y Mbappé. Pero es que si tiramos para atrás, nos encontramos con el túnel del terror de los juguetes rotos: Renato Sanches, Martial, Gotze, Balotelli, Pato y Anderson. El Golden Boy es más la cola del fracaso que la del éxito.

Nos gusta más soñar la vida que vivirla. Todos imaginamos un futuro para Wilshere y para tantos otros. Al final les robamos su infancia de futbolista, se quitaron la mochila del colegio pero se tuvieron que poner la mochila del tener que ser. La carrera del jugador es una vida condensada en unos veinte años. En el mejor de los casos, empieza con 16 o 17 años. Cuando todos hablábamos de Wilshere, él todavía era un bebé, como esos niños que con cinco años canta, bailan o cocina bien y sus padres dicen: “Este nos saca de pobres”. En la infancia todo es bonito, en parte porque la vida después siempre se tuerce. Cuando nos quitan el chupete, ya todo va a peor. La niñez también es preciosa porque la reescribimos después.

Primero nos inventamos nuestro futuro y después, nuestro pasado. Hologramas del ayer y del mañana. Los recuerdos son como el fútbol, las mentiras que nos queremos contar. La infancia son promesas y la juventud, desengaño. Dijo Buenafuente que lo mejor de ser niño era la seguridad de que todo era siempre igual y la certeza de que siempre lo iba a ser.

Muchos niños quieren ser jugadores de Primera; muchos jugadores de Primera querrán ser niños. De pequeños jugamos a ser mayores: tener exámenes, ponernos ropa de mayor, maquillarnos, entenderlo todo. “Quédate en la orilla, no te vayas donde cubre”, nos decía nuestra abuela siempre. Y la vida después es eso: no vayas donde cubre.

La infancia es magia y la vida posterior, el truco barato. Tachán, dice Wilshere, este soy yo ahora, un jugador de la segunda división inglesa. En tiempos de La Voz Kids, de MasterChef Junior, de futbolistas de 14 años con representantes, que nos sirva lo aprendido para las próximas promesas. Los niños son niños y luego ya veremos.

Imagen de portada: Simon Dael/Focus Images Ltd

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12 comments

Una gran Reflexión. El tiempo siempre coloca a cada uno ebn su sitio o por lo menos eso creemos. Mantenerse en la élite es muy difícil y costoso para cualquier profesional. Un saludo

Vivimos con mucha prisa, y también con el futbol, Axel escribio algo parecido hace años, se titulaba “Ardita y la ansiedad” (o algo así).

Y con estas prisas y estas equivocadas expectativas, se escuchan cosas tan locas como que es un fracaso un chico de 17, por que no es lo que nos parecia cuando tenía 16, y eso que aun le queda toda la carrera, incluso la vida por delante.

Este artículo debería leerlo la prensa deportiva generalista. Podría enlazarlo con aquel que hablaba de los “Nuevo Messi” que surge cada año. Un placer leerle. Saludos.

Y la vida después es eso: no vayas donde cubre…

Buah, siempre dejas caer una frase que lo deja a uno helado, Sergio.
Gracias!!

Me encanta eso de que primero nos inventamos nuestro futuro y después nuestro pasado. Y es que es taan cierto….
A los futbolistas, como a todo en la vida, hay que dejarles tiempo. Y es que aún con paciencia, casi nada acaba siendo como lo esperábamos. Yo tengo una frase algo pesimista que apoya esta idea: “la vida es la verdad de una mentira”. De esta forma, culpo a las expectativas o a la vida.
Ues un auténtico placer leer artículos como este Sergio, es un regalo tenerte por aquí. Muchas gracias. ¡Abrazo!

Y tanto que si son laa mentiras que nos queremos contar… Yo soñaba cuando comencé a ser seguidor del Arsenal que Wilshere iba a ser el mejor centrocampista de la Premier y de los mejores de su generación. Mi primera camisa del Arsenal la suya en 2012.

Bueno a pesar de todo, seguiré sosteniendo que es mejor que los que tenemos en el Arsenal hoy y siempre… Incluso ya pedi su camisa del Bournemouth! El mejor jajajaja

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