Glik lidera la resistencia

A general view of the stadium ahead of the UEFA Champions League round of 16 second leg at Stade Louis II, Monaco
Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420
17/03/2015

Nadie hubiese apostado a favor del Mónaco cuando Bertrand Traoré culminó una jugada colectiva maravillosa y anotó el 0-2 en el estadio Louis II antes de la media hora de juego. El Olympique de Lyon, que ya había eliminado al elenco monegasco en la Coupe de France en una visita todavía muy reciente, vencía en el Principado y disfrutaba de un contexto idóneo para explotar sus virtudes: un marcador favorable para castigar con la velocidad de Traoré y Depay, un adversario empujado por la necesidad y un portero inexperto en la meta rival, pues el jovencísimo Seydou Sy se estrenaba en la Ligue 1 después de que Subasic se retirara lesionado en la acción del primer tanto. Y a pesar de que los de Jardim empataron pronto, pocos hubiesen apostado por la victoria local cuando Keita Baldé se marchó expulsado antes del descanso. O menos todavía cuando Falcao se lesionó a falta de más de media hora para el final. Pero el Mónaco ganó. Porque el Olympique de Lyon, en parte, se lo permitió.

En su visita al Louis II, el Mónaco sacó a relucir gran parte de los defectos del estimulante equipo de Bruno Génésio. Tan irreverente como irregular, el Olympique de Lyon alterna fases brillantes con otras en las que se convierte en un conjunto poco competitivo por su tendencia al descontrol, las lagunas de concentración y el error individual. Al jovencísimo Olympique de Lyon le faltó cabeza y sangre fría para administrar el 0-2 favorable en una noche en la que echó de menos a Lucas Tousart. Sin su mediocentro titular, el Génésio apostó por Aouar y Ndombélé en el doble pivote, una combinación muy vistosa con el esférico pero poco equilibrada sin el cuero. Los dos centrocampistas se separaron a menudo de los dos centrales, con tendencia a recular, y por ejemplo por esa parcela se infiltró Keita Baldé para anotar el 1-2. Luego sería un agarrón de Ferland Mendy el que le costaría un penalty en contra apenas cinco minutos después. Una pequeña desconexión del OL bastó para desperdiciar un 0-2 en uno de los estadios más difíciles de la liga.

Mónaco 3 (Keita Baldé 31′, Falcao 36′, Rony Lopes 88′)
O. Lyon 2 (Mariano 12′, Bertrand Traoré 27′)

Monaco vs O. Lyon - Football tactics and formations

Los pecados de juventud del Olympique de Lyon también se pudieron apreciar en Keita Baldé, que vio dos tarjetas amarillas ridículas: la primera por protestar y la segunda por una falta absurda en una zona intrascendente. La expulsión del atacante senegalés trasladó al OL la responsabilidad de llevar la iniciativa, pero también la presión del favoritismo en un escenario favorable. Tampoco administró demasiado bien esta situación el cuadro de Bruno Génésio, que apenas generó ocasiones de peligro en toda la segunda mitad y casi no exigió ninguna intervención de mérito al debutante Seydou Sy. En cambio, el Mónaco, con un plan mucho más concreto, supo desplegarse a través de la velocidad de Rony Lopes y la pausa de Youri Tielemans y Stevan Jovetic. En la banda derecha tras la expulsión, el belga lanzó varios contragolpes con éxito, Jovetic entretuvo a los centrales y Rony Lopes finalizó a menudo desde la frontal del área para poner a prueba Anthony Lopes. Les ayudó el nefasto encuentro de los centrales lioneses, erráticos con el esférico y poco contundentes en algunas acciones clave, como demostró Marcelo regalando un balón en la frontal del área en el origen del 3-2 definitivo.

Mientras el Mónaco se encomendó al repliegue y a dos o tres consignas básicas para tomar aire cada cierto tiempo, incluso sin Falcao, el Olympique de Lyon se bloqueó y optó por el bombardeo indiscriminado de centros laterales. Sobre todo a raíz de los envíos de Memphis Depay y Ferland Mendy desde el sector izquierdo. En esta tesitura, el OL le ofreció a Kamil Glik su partido favorito. El central polaco se hartó de despejar balones aéreos, centros que se quedaron cortos y otros envíos rasos con mayor intención. Inmenso en su área y con carácter para ordenar a sus compañeros, Glik firmó una segunda mitad portentosa que permitió al Mónaco sobrevivir sin excesivo sufrimiento. No deja de ser meritorio porque seguramente en el mismo contexto los centrales visitantes hubiesen acabado cometiendo algún error. Glik, impoluto, lideró la resistencia del Mónaco y mantuvo intacta la fe de los de Jardim, que acabaron celebrando la victoria cuando el empate parecía inevitable. El vigente campeón no aspira a recuperar el trono, pero presentará batalla por la segunda plaza mientras el Olympique de Lyon y el Olympique de Marsella se desgastan en los jueves de Europa League.

Marcos Lopes volverá a jugar cedido en el Lille. Foto: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).
Marcos Lopes marcó el 3-2 en el minuto 88. Foto: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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