El peor enemigo del PSG

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Para cualquiera que viera el partido que cerró la decimocuarta jornada de la Ligue 1 resulta absolutamente incomprensible que el Mónaco llegara al tiempo de descuento con opciones de puntuar contra el PSG. El conjunto parisino sometió al vigente campeón con saña, meneó el balón de un lado a otro para que los monegascos persiguieran sombras y generó una cantidad de ocasiones ingente como para anotar media docena de goles. La constante producción ofensiva del PSG, de proporciones industriales, es una tónica a lo largo del curso, aunque en su visita al Principado careció de la contundencia que acostumbra en la definición. El PSG dejó que el Mónaco se escapara con vida, se relajó en la recta final y estuvo cerca de caer en la autocomplacencia, en lo que seguramente sea el mayor pecado que pueden cometer los de Unai Emery hasta que lleguen las eliminatorias de Champions cuando se asome la primavera. El PSG dio un recital en Mónaco, pero asimismo también recibió un aviso que merece la pena no ignorar.

Mónaco 1 (Moutinho 81′)
PSG 2 (Cavani 19′, Neymar 52′)

PSG vs Monaco - Football tactics and formations

El Mónaco planteó un partido agresivo y atrevido para intentar frenar al PSG aunque nominalmente la alineación que propuso Leonardo Jardim fuera un tanto conservadora. El preparador portugués alineó a tres centrales, escoltados por dos carrileros, pero mandó una presión tremendamente radical sobre la salida de balón parisina, con marcajes casi individuales. Fabinho saltaba a tapar a Rabiot, Moutinho se encargaba de Verratti, Tielemans vigilaba a Draxler, los carrileros obstruían las líneas de pase a los laterales y los puntas pretendían estorbar a los puntas. Si no daba tiempo a atraparlos a todos, uno de los delanteros se ocupaba de Rabiot y Fabinho quedaba libre para tapar huecos. La idea de Jardim buscaba entorpecer los primeros pases del PSG y provocar pérdidas en campo propio, pero entrañaba dos riesgos mayúsculos frente a un equipo de tal envergadura. Por un lado, los tres centrales quedaban a menudo emparejados con el tridente capitalino, con Raggi expuesto a la velocidad de Mbappé. Por el otro, el sistema defensivo local estaba destinado a derrumbarse si un futbolista visitante regateaba a un único jugador monegasco.

Avisó Neymar a los tres minutos. Dejó atrás a dos jugadores del Mónaco con cierta facilidad y filtró un pase al espacio para la supersónica carrera de Mbappé, que salvó la salida desesperada de Subasic y remató fuera. El Mónaco pretendía presionar a los poseedores para que no pudieran entregar esos pases y exigía al PSG una enorme precisión en sus combinaciones en campo propio, pero a los de Emery no les importó. Si algo le sobra al PSG es calidad técnica individual, y más todavía cuando Verratti y esta versión tan inspirada de Rabiot son tus centrocampistas más retrasados. El italiano y el francés disfrutaron de la permanente movilidad de sus compañeros, que intercambiaron sus posiciones en cada jugada. El constante movimiento de Neymar, Cavani, Mbappé y Draxler resultó indetectable para el Mónaco, que se quedó sin antídoto ante el flujo ofensivo del líder de la Ligue 1. Nadie repetía tres jugadas seguidas en la misma posición. Así, el PSG sorteó con facilidad y suficiencia el reto que planteó el Mónaco y descosió a la defensa local con un torrente interminable de ocasiones. Perdonó varias oportunidades clarísimas (remató dos veces a la madera, Draxler falló una ocasión en el área pequeña, Mbappé no materializó ninguna de las cuatro ocasiones en las que encaró a Subasic), pero al final los goles acabaron cayendo. Cavani marcó en el primer tiempo y Neymar transformó un penalti que el mismo atacante brasileño provocó en el arranque de la segunda mitad.

Mbappé. Foto: www.rsca.be.
Mbappé perdonó varias ocasiones claras de gol. Foto: www.rsca.be.

Sin embargo, la inmensa superioridad del PSG también se convirtió en su propio punto débil. El cuadro capitalino se sabía tan superior, tan inalcanzable incluso para el vigente campeón, que se adornó más de la cuenta. Sobre todo a raíz del 0-2. A menudo las jugabas se estiraban más de lo necesario, se daba un toque de más en el área rival, se quería definir de la forma más bella y quizás no tanto de la manera más efectiva. El PSG se gustó tanto que dejó de presionar con agresividad después de cada pérdida y el Mónaco se encontró con un partido roto en el que a menudo el tridente (y en ocasiones también Draxler) quedaban descolgados, con lo que el PSG se partió. En la última media hora el PSG dejó de monopolizar la posesión y sin el balón las líneas de los visitantes se separaron. Con un poco más de efectividad en la definición el partido hubiese acabado en alguna de las múltiples contras parisinas, pero no fue el caso. Tampoco es que el Mónaco lo aprovechara para generar demasiado peligro, pero sí se intuyeron los resquicios fruto de la relajación, sobre todo en las bandas. A falta de diez minutos para el final, Moutinho recortó la distancia con una falta directa que se envenenó tras desviarla Mbappé y puso el miedo en el cuerpo del PSG, que acabó sufriendo por la incertidumbre del marcador en un encuentro en el que pudo golear con holgura. De todos modos, la victoria en el Principado otorga al PSG nueve puntos de ventaja sobre Mónaco y Olympique de Lyon, sus dos perseguidores más cercanos. Un mundo en una liga en la que los de Unai Emery pincharán en contadas ocasiones.

El peor enemigo del PSG en estos momentos se encuentra en su propia cabeza.

Foto de portada: www.rsca.be.

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3 comments

De momento es un lujazo verles, da la sensación de equipo imparable pero otros años también parecía que se iban a comer el mundo y al final nada. Por momento de forma es junto con el City el mejor equipo a día de hoy, pero ya sabemos todos que Madrid, Barça, Bayer, Juve, United, por muy malas sensaciones que estén transmitiendo cuando llegan los partidos serios siempre se crecen.

A mí la duda que me dejó el partido, y es algo que no se ha visto demasiado este curso, fue el tramo en el que el PSG perdió el control del esférico. Cuando monopolizó el balón fue fantástico, con el equipo arrasando, juntándose y recuperando en campo rival, pero cuando el partido se rompió y el Mónaco atacó con mayor continuidad sufrió. En escenarios de contragolpe tiene pegada para marcar la diferencia, pero si debe estar el 60% del tiempo defendiendo quizás cambia su suerte. Y es algo que supongo que no veremos hasta febrero, con los partidos de octavos de la Champions.

Estoy de acuerdo con la reflexión hecha por Tomás, El único rival que tiene el PSG es él mismo. Pero, además de por el nivel mostrado (muy alto hasta la fecha), también hay que anotar que ahora mismo no tiene un rival de entidad en la Ligue 1. Quizás el Lyon ha alcanzado últimamente un gran nivel de juego y de resultados (el último encuentro 0-5 y sin Fekir). Me hubiera gustado que el enfrentamiento entre ambos no hubiera sido tan temprano en esta temporada.
El Monaco no me parece hoy un equipo de entidad, y solo hay que ver su participación en la actual edición de la Champions League y en especial, su último encuentro con el RB Leipzig (empañada también por la desafortunada actuación de Jemerson).

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