El Mónaco ya es de Ben Yedder y Slimani

AS Monaco coach Leonardo Jardim during training at the Etihad Stadium, Manchester
Picture by Matt Wilkinson/Focus Images Ltd 07814 960751
20/02/2017

El Mónaco lleva dos temporadas instalado en una montaña rusa. Una vez desvencijado el equipo que disputó las semifinales de la Champions League y conquistó la Ligue 1 en 2017, el club del Principado no pudo reproducir las expectativas despertadas por aquel entonces. Intentó replicar el método que le funcionó para alcanzar dichos éxitos y apostó de nuevo por talento joven y prometedor a desarrollar a medio plazo. Futbolistas de calidad, de virtudes incipientes, cuyo potencial les convirtiera en jugadores importantes en el panorama continental pasadas unas temporadas. Sin embargo, lo que sobre el papel parecía una buena idea no funcionó. A la práctica, el listón había quedado muy alto, la expectativa era diferente y la ilusión de los más jóvenes resultó insuficiente para revertir una situación verdaderamente comprometida en el arranque del curso 2018-19, en el que el Mónaco coqueteó con el descenso, echó a Jardim, contrató a Thierry Henry y volvió a firmar al técnico portugués después de que el legendario exfutbolista galo no lograra invertir la dinámica. Las urgencias de la clasificación le llevaron a prescindir de la visión a medio y largo plazo y a bucear en el mercado en busca de perfiles más veteranos o consolidados en la Ligue 1 para facilitar una adaptación rápida y un rendimiento a pocos meses vista. Valen los ejemplos de Naldo, Cesc Fábregas o Adrien Silva aplicados al primer grupo o los de Ballo-Touré, N’Koudou y Vainqueur para el segundo saco de incorporaciones.

Esta temporada, otra vez con Jardim al mando de la planificación, los movimientos veraniegos del Mónaco se han parecido más a los de inicios del 2019 que a los del arranque del curso pasado. Ató a algunos de los futbolistas que rindieron como cedidos durante unos meses, fuese reeditando el préstamo o haciéndose con sus servicios de forma definitiva, y reclutó a futbolistas más curtidos en la liga como Lecomte o Ruben Aguilar. Aun así, el Mónaco arrastró un par de déficits que no terminó de paliar hasta los últimos días del mercado. Arrancó la liga nuevamente con mal pie y las primeras derrotas precipitaron algunos traspasos de última hora como la incorporación de Maripán. Pero, sobre todo, lo que está empujando al cuadro monegasco a escalar posiciones en la tabla clasificatoria es el rendimiento de sus dos delanteros incorporados este verano: el argelino Islam Slimani y el internacional francés Wissam Ben Yedder.

Islam Slimani of Leicester City during the Leicester City training session at Leicester City Training Ground, Leicester Picture by Andy Kearns/Focus Images Ltd 0781 864 4264 26/09/2016
Islam Slimani llegó cedido al Mónaco este verano. Foto: Focus Images Ltd.

La pareja de delanteros del Mónaco ha sido clave para que el equipo dirigido por Leonardo Jardim haya ganado cuatro de sus últimos cinco partidos de liga y se haya acercado a las posiciones de la cabeza en una liga tremendamente igualada. Ahora mismo el Mónaco ocupa la undécima posición, pero se encuentra a una distancia equidistante del segundo y del penúltimo clasificado. Apenas cuatro puntos. El sistema defensivo sigue mostrando una serie de fisuras evidentes, más allá de la apuesta algo más firme por un esquema de tres centrales y dos carrileros. Los inquilinos de las bandas destacan más por su aportación ofensiva que por su rigor defensivo y el Mónaco suele resultar vulnerable cuando le atacan por los flancos. Al fin y al cabo, es el colectivo más goleado de la Ligue 1 con 21 dianas en contra en once encuentros disputados. Solo ha dejado la portería a cero en dos ocasiones, la última el pasado viernes ante el Nantes, y hasta en siete partidos ha encajado dos o más goles. No se trata de un equipo que arrastre un déficit de tantos recibidos porque un día se llevó un severo correctivo, sino que se tratan de problemas estructurales que obligan al Mónaco a marcar con asiduidad para puntuar.

Apoya los contenidos en MarcadorInt y conviértete en un mecenas del proyecto a través de Patreon. Puedes apuntarte aquí.

En esa dinámica, Ben Yedder y Slimani están cumpliendo con su cometido. Con el gol de la victoria ante el Nantes, el ex del Sevilla se convirtió en el futbolista que necesitó menos partidos para alcanzar las nueve dianas anotadas con el Mónaco en la Ligue 1 en las últimas 50 temporadas en la élite. Le bastaron nueve jornadas para marcar esos nueve goles. La inteligencia para moverse dentro del área, su instinto para trazar desmarques de ruptura a la espalda de la defensa, su sangre fría en la definición y el uso indistinto de las dos piernas de Ben Yedder han causado estragos en el inicio de competición. Asimismo, el ariete francés ha encontrado en Slimani a un socio muy complementario. Actuando ambos en punta se entienden bien. El argelino se aleja a menudo del área para bajar a recibir de espaldas y arrastra a defensas con sus movimientos. Combina con mucho sentido y activa tanto a los futbolistas que aparecen desde la segunda línea (mención especial aquí para Golovin, otra pieza clave en el inicio de curso en el Mónaco tras su primera temporada de adaptación) como a Ben Yedder. Slimani ha marcado cinco goles, pero sobre todo ha repartido siete asistencias en los ocho encuentros de liga que ha disputado.

Golovin, sustituido al descanso, después del pitido final
Golovin ha empezado bien la temporada en el Mónaco. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

Así pues, el Mónaco parece que ha encontrado el camino al que aferrarse para volver a competir por puestos europeos. En un curso en el que el Olympique de Lyon ya ha cambiado de entrenador, en el que el Olympique de Marsella está asentando los cimientos de un nuevo proyecto con Villas-Boas y en el que el Lille puede acusar el desgaste de compaginar la Ligue 1 con la Champions, el Mónaco puede aspirar a alcanzar incluso el subcampeonato pese al pésimo arranque de curso. Las diferencias de puntuación son mínimas y la competición ha demostrado que, PSG aparte, todos pueden tropezar ante cualquiera. La clase media seguramente ha elevado sus prestaciones a la par que los candidatos a competir por la Champions están peor de lo esperado. Sin embargo, plantilla no le falta al Mónaco. Con una línea de juego ya trazada y definida, a falta de mejorar la fiabilidad de su retaguardia a nivel colectivo e individual, el Mónaco ha entregado las llaves de su juego a la determinación de sus delanteros y cuenta con otras herramientas de calidad para inclinar la balanza en los días más grises. Keita Baldé, Henry Onyekuru o Jean-Kevin Augustin son goleadores que podrían jugar con regularidad en cualquiera de sus competidores directos y apenas han gozado de protagonismo en el arranque de curso en el Principado. Les resultará difícil desbancar a Slimani y Ben Yedder visto cómo han empezado la liga.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

3 comments

Magnífico artículo, Tomàs. Más allá de que coincida con lo que apuntas, quería preguntarte por Sofiane Diop. Parecía asentarse como titular en la primera parte de la temporada pasada, pero a partir de enero ya no contó y ha acabado en el Sochaux. Vistas las numerosas incorporaciones del Mónaco y su cesión a un club de la Ligue 2, ¿cómo ves su futuro?

¡Muchas gracias! Diop al final es un poco víctima de todo lo que ha vivido el Mónaco en el último año. Asume una responsabilidad que por edad no le toca, lo hace bien pero tampoco basta para darle la vuelta a la situación del equipo, y con el maremoto de fichajes más curtidos pasa a un segundo o tercer plano. Así que al final lo que necesita es jugar y una cesión de esas características le puede venir bien, porque al final es un centrocampista muy liviano que debe acabar de formarse.

Otra historia es que en el Mónaco no acabarán jugando todos los chicos prometedores que han firmado. Algunos, como Khephrem Thuram o Robert Navarro, ya lo han visto y se han marchado. Pero eso ya es algo inherente a proyectos que apuestan por fichar a muchos futbolistas jóvenes, pensando en su calidad pero también en la cantidad de talento que se incorpora, pues a la que les salgan bien varios y pueden vender a otros ya les sale a cuenta el modelo también a nivel económico.

Muy de acuerdo contigo, Tomàs. Con los fichajes de tantos jugadores jóvenes, alguno siempre debe marcharse. Me recuerda al Chelsea y sus varios equipos de cedidos, por ejemplo.

Deja un comentario

*