La fortaleza de Der Zakarian

Montpellier Marcadorint

Repetir el título liguero de 2012 es una utopía, pero el Montpellier vuelve a soñar con disputar la Champions. O, al menos, con participar en las competiciones europeas la próxima temporada. El equipo de la capital del departamento de Hérault se ha erigido, sigilosamente, como uno de los equipos más difíciles de batir en el fútbol galo. No cuenta con una plantilla de la calidad o el talento de los dos Olympiques, el Mónaco, el Rennes o incluso el Saint-Étienne o el Girondins Bordeaux, pero quizás sea el equipo que mejor potencia sus virtudes en la Ligue 1. Sabe a lo que juega, hace valer sus fortalezas y esconde sus debilidades. Sin hacer mucho ruido, el Montpellier es uno de los proyectos más estables en Francia. Y por eso ocupa el tercer puesto de la clasificación después de trece jornadas, solo por detrás del todopoderoso PSG y del atractivo Lille de Christophe Galtier.

El Montpellier es un equipo de autor. El sello de su entrenador, Michel Der Zakarian, queda patente en el esquema que ya usó la temporada pasada para competir hasta las últimas jornadas por los puestos de Europa League. Sus futbolistas se estructuran alrededor de una línea de tres centrales y dos carrileros, el eje sobre el que gira el resto del equipo. La retaguardia suele estar resguardada por un doble pivote con presencia física -conformado principalmente por Damien Le Tallec y Ellyes Skhiri a lo largo de los primeros meses de la presente temporada-, aunque al centro del campo en ocasiones se le añade un tercer futbolista. Según las características de cada partido y adversario, varía la identidad y la ubicación del acompañante de los dos atacantes más adelantados, normalmente Andy Delort y Gaëtan Laborde.

Montpellier - Football tactics and formations

La principal fortaleza del Montpellier es defensiva. A partir de su buen trabajo sin balón se define el resto del equipo. Por este motivo, solo ha perdido dos partidos de Ligue 1 (en la primera jornada y en la decimotercera) y apenas ha encajado ocho goles hasta el momento. El tridente de centrales se entiende a la perfección, pues suele estar confeccionado por tres futbolistas que ya formaban parte de la plantilla el curso anterior. Los veteranísimos Hilton (41 años) y Congré (33) aportan veteranía y jerarquía y no sufren si están bien arropados en una línea que suele completar Pedro Mendes, que recientemente debutó con la selección de Portugal. Es una zaga contundente, poderosa en el juego aéreo, y que no suele acusar la lentitud o rigidez de varias de sus piezas por el posicionamiento del equipo. El Montpellier no se expone más de la cuenta y puebla mucho el carril central con los mencionados centrales, protegidos por la presencia de Le Tallec y Skhiri por delante. Ambos centrocampistas son bastante posicionales, no se sueltan demasiado en ataque y sostienen al bloque para que el resto de compañeros pueda atacar sin que el Montpellier se desequilibre. Casi siempre hay cuatro o cinco futbolistas por detrás de la pelota cuando el conjunto azul y naranja la pierde en campo contrario. Y en caso de emergencia, Benjamin Lecomte es un guardameta de garantías. Tantas que lo llamó Deschamps en septiembre para cubrir las bajas de Steve Mandanda y Hugo Lloris.

Enlazan la defensa con el ataque sus carrileros. Ruben Aguilar, en la derecha, es uno de los mejores futbolistas en su posición esta temporada. No es un jugador particularmente brillante, pero sí solvente en todas las funciones que desempeña en el equipo. Aguilar recorre toda la banda, repite esfuerzos del primer minuto hasta el último, es bastante rápido en carrera y pone centros con una precisión notable. Es uno de los principales argumentos ofensivos del Montpellier y no chirría en defensa, sino que es pegajoso en la marca y disciplinado en sus responsabilidades. En el lado opuesto se alternan Lasne -un perfil más ofensivo, más regateador-, Cozza -lateral zurdo que también puede jugar de central por la izquierda- y Ambroise Oyongo, campeón de la Copa África con Camerún y que se ha perdido algunos partidos por lesión.

Cozza.
Cozza, canterano del Montpellier, en un partido con la selección francesa sub-19. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

Sin embargo, la principal mejoría del Montpellier respecto al curso pasado la encontramos en su frente ofensivo. El conjunto sureño ya insinuó su potencial cuando fue el segundo equipo que menos encajó (33, solo por detrás del PSG), pero también fue uno de los equipos con más dificultades para marcar. El Montpellier apenas anotó 36 goles, menos de uno por jornada, y solo Metz, Troyes y Caen firmaron peores registros. La fortaleza defensiva permitió al club del departamento de Hérault competir por los puestos europeos hasta la recta final del curso, pero la falta de gol les lastró en las últimas jornadas. Por este motivo, las incorporaciones de Mollet, Delort y Laborde suponen un salto de calidad en la parcela ofensiva visto su rendimiento en el primer tercio de liga.

Florent Mollet es una pieza muy útil para el Montpellier, pues atesora sensibilidad para moverse entre líneas, cambio de ritmo para regatear y precisión en el golpeo con las dos piernas para chutar y centrar. Es un futbolista hiperactivo que se mueve entre líneas, a medio camino entre el doble pivote y los dos futbolistas más adelantados, muy complementarios entre sí. Andy Delort destaca por su profundidad. El ex del Toulouse no para de ofrecer movimientos de ruptura, ataca los espacios y pica a la espalda de la defensa rival. Gaëtan Laborde, por su parte, es un delantero con mayor capacidad para combinar, pero también sabe leer los espacios que abre Delort para aparecer por sorpresa en el área. En líneas generales, son futbolistas que se sienten mucho más cómodos cuando gozan de espacios para desplegarse que cuando atacan rivales que se encierran.

Ellyes Skhiri of Tunisia in action against Jordan Henderson of England during the England v Tunisia 2018 FIFA World Cup match at Volgograd Arena, Volgograd Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 18/06/2018
Ellyes Skhiri, mediocentro del Montpellier, disputó el último Mundial con Túnez. Foto: Focus Images Ltd.

Estos últimos nombres reflejan también el buen trabajo de la dirección deportiva del Montpellier, que sin demasiados recursos económicos es perfectamente conocedora de los perfiles que necesita el equipo. A Mollet lo fichó del Metz, recién descendido a Ligue 2, una situación muy parecida a la de la compra de Lecomte procedente del Lorient. Por otra parte, Gaëtan Laborde se incorporó por tres millones de euros procedente del Girondins, y ya ha igualado su mejor cifra goleadora en Ligue 1 (6 tantos) en su nuevo club, mientras Andy Delort está cedido por el Toulouse y ya ha marcado los mismos goles que el curso pasado en el conjunto violeta. En los dos últimos veranos, el Montpellier ha ingresado más de 40 millones por los traspasos de futbolistas como Mukiele, Roussillon, Ninga, Mbenza, Boudebouz o Mounié, pero no ha superado la barrera de los tres millones por fichaje.

Por todas estas razones, la tercera posición del Montpellier en la Ligue 1 no es casual. Le resultará difícil mantener el ritmo si mejoran el Olympique de Marsella y el Olympique de Lyon, dos plantillas mucho más amplias y poderosas, pero las apenas seis derrotas en los 32 partidos ligueros disputados a lo largo del 2018 hablan bien del trabajo del conjunto sureño. Puede sufrir si se acumulan lesionados o sancionados, pues quizás le falta algo más de profundidad en su plantilla, pero méritos han hecho como para tenerlos en cuenta como un aspirante a competir en Europa la próxima temporada. Crédito al trabajo de Michel Der Zakarian, que ya fue futbolista del Montpellier a finales del siglo pasado, en una década en la que el conjunto sureño alzó la Coupe de France en 1990 y la Coupe de La Ligue en 1992 y se proclamó subcampeón de ambos torneos en 1994. Los títulos son palabras mayores, pero al menos el Montpellier es un rival indigesto para todo el mundo.

Foto de portada: MarcadorInt.

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