El retorno de la Copa europea jugada en otros continentes

La Coupe de France se le da bien últimamente al Poiré-sur-Vie. Foto: MarcadorInt.

En el último Mundial sub-17, Francia derrotó por 7-1 a Nueva Caledonia en la fase de grupos. Cuando Cameron Wadenges marcó el gol del honor de Nueva Caledonia, le marcó un gol a su propio país. En un caso raro dentro del fútbol mundial, dos selecciones se enfrentaron formando parte del mismo estado, ya que Nueva Caledonia es parte de Francia.

Nueva Caledonia, archipiélago de Oceanía, forma parte de Francia desde el año 1853. Aunque existe un fuerte sentimiento nacionalista en la zona y justo esta semana, el Gobierno francés y representantes de Nueva Caledonia han alcanzado un acuerdo político para la celebración de un referéndum sobre la independencia antes de noviembre de 2018. No se trata un caso fácil y en 2016, por ejemplo, uno de los líderes indepedentistas locales apareció muerto en una playa. Se sospechó de empresas que controlan las minas locales, empresas que no quieren perder el control del oro o el níquel. Ya desde los años 70 se han vivido revueltas, manifestaciones y peticiones para que Nueva Caledonia sea un estado libre, como los vecinos Vanuatu o Islas Salomón. Durante esos años incluso se vivieron enfrentamientos armados en los que perdieron la vida policías franceses y en los que militantes independentistas fallecieron a manos de franceses armados para defender la unión. Los canacos, habitantes originarios de la zona, son el 45% de la población, mientras que los franceses son la mitad con otras etnias como minoría. Ahora Nueva Caledonia tiene bastante autonomía, aunque sin competencias en defensa, justicia o política monetaria. Por eso, Nueva Caledonia tiene un estatus diferente al de otros territorios de ultramar franceses. Y una de las libertades de las que goza es poder tener selección oficial.

Cuando se permitió a Nueva Caledonia gozar de una selección oficial, pocos en Francia pensaron que jamás se llegaría a jugar un duelo Francia-Nueva Caledonia. Y bien, ese partido se jugó en este Mundial sub-17. Los otros territorios de ultramar no gozan de este privilegio. Por eso, las selecciones de Guadalupe y Martinica pueden jugar competiciones americanas y han jugado la Copa de Oro de la Concacaf. Pero no pueden jugar las eliminatorias de clasificación al Mundial, a diferencia de los territorios caribeños de soberanía británica o holandesa. Cosas de banderas y orgullos. En Francia, la visión es muy diferente a la británica, donde pueden jugar sin problema un Gibraltar-Escocia.

Los territorios de Ultramar franceses

Una de las formas que tiene el deporte francés de encarar su pasado colonial es la copa francesa. Cada año, en la séptima ronda, entran en el bombo equipos de esos territorios fuera de Europa controlados por París. Los territorios conocidos como la Francia de Ultramar. En concreto, los territorios de ultramar son la Guayana francesa (Sudamérica), las islas caribeñas de Guadalupe, Martinica, San Martín y San Bartolomé, San Pedro y Miquelón (un grupo de islas en Norteamérica), dos islas africanas (Reunión y Mayotte) y en Polinesia, la Polinesia francesa y Wallis y Futuna. Wallis y Futuma, con sus 15.000 habitantes, no envía equipos a la copa francesa pese a que tiene una liga propia. Y además, Nueva Caledonia, que no tiene esta definición, pues es uno de los 17 territorios no autónomos bajo supervisión del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, con el fin de eliminar el colonialismo. O sea, si en el futuro Nueva Caledonia vota ser independiente y lo consigue, sus equipos dejarían de jugar en el séptimo turno de la copa francesa.

La copa francesa consigue así ser la única competición europea jugada en cuatro continentes. Estas tierras son suelo francés y se trata de una manera de mantener unida deportivamente estas zonas. La copa francesa funciona con un sorteo puro que permite emparejar equipos de diferentes categorías en eliminatorias únicas en el campo del más modesto. Así, cada otoño, los mejores equipos de diferentes territorios repartidos por diferentes continentes compiten en la copa francesa, permitiendo que un equipo de sexta dispute un partido oficial cerca de la costa australiana, por ejemplo. Este año, el Rodez, de Tercera, viaja a Tahití. No se pueden quejar. Estos duelos ya son un clásico. La Federación paga parte del dinero a los equipos para evitar que jugar la Copa sea una ruina, pues para los equipos de los territorios de ultramar, amateurs en la mayor parte de los casos, sería imposible económicamente financiar de su bolsillo estos viajes.

Cada noviembre, cuando llega el séptimo turno, muchos franceses siguen con curiosidad los resultados de estos equipos, soñando con ver cómo superan turnos y llegan a jugar contra un equipo de Primera. Cada año, alguno de estos equipos supera un turno. Y en ocasiones, dos. En 2014 lo consiguió el Club Franciscain de la isla caribeña de Martinica, igualando su éxito de 1993, llegando a un tercer turno, donde perdió contra el Nantes. Fue la octava vez que un equipo de ultramar se metió en esta ronda. En 2015, US Sainte-Marienne de las isla africana de Reunión se convirtió en el noveno club capaz de llegar a los 32os de final. Y en 2016, fue el turno del AS Excelsior, también de Reunión. Allí perdió 4-1 contra el Lille, de Primera. O sea, encadenamos tres años con un equipo de Ultramar superando dos turnos.

Este año, tenemos al Avranches, el equipo que juega a la sombra del precioso Mont Saint-Michel jugando en la Guayana, ese parte de Sudamérica que pertenece a Francia, o un club de Martinica en la costa bretona contra el Concarneau.

Este año, los protagonistas son estos, en la 7ª ronda:

AS Tefana (Tahití) – Rodez (3ª división) (12.000 km)

AJ Petite-Ile (Reunion) – Beauvais Oise (4ª división) (4.500 km)

L’Etolie de Morne-à-l’Eau (Guadalupe) – Saint-Lo Manche (5ª división) (7.000 km)

Club Colonial (Martinica) – ASM Belfort (4a división) (4.050 km)

Étoile de Matoury (Guayana) – US Avranches Mont-Saint-Michel (3a División) (4.000 km)

US Concarneau (3ª División) – Golden Lion (Martinica) (4.000 km)

Entente SSG (3ª División) – AS Lössi (Nueva Caledonia) (9.100 km)

Stade Briochin (4ª División) – Gerdar de Kourou (Guayana) (4.000 km)

SAS Épinal (4ª División) – C.S. Mouline (Guadalupe) (7.000 km)

Entente Feignies Aulnoye (5ª División) – AS Excelsior (Reunión) (4.500 km)

SO Romorantin (4ª División) – Diables Boirs de Combani (Mayotte) (6.100 km)

Foto de portada: MarcadorInt/T.Martínez (Todos los derechos reservados).

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2 comments

Que preciosidad de competición es la Copa Francesa. T
La juegan todos los equipos franceses, sorteos sin limitaciones y los partidos en el campo del más débil para igualar fuerzas. Ojalá todas las Copas fueran así.

Me han surgido un par de dudas leyendo el artículo. ¿Es posible que se enfrenten dos equipos de ultramar en Copa? De ser así, ¿cómo se decide cuál de los dos es el más modesto?

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