Cahill, siempre Tim Cahill

Tim Cahill jugará la Copa Confederaciones con 37 años. Foto: Focus Images Ltd.

Dos cabezazos de Tim Cahill acabaron con la esperanza siria de alcanzar el Mundial de Rusia. Dos cabezazos del mejor jugador australiano de los últimos años insuflaron vida a los Socceroos cuando la resistencia de su humilde adversario parecía desesperar a los 42.000 hinchas que abarrotaron el estadio de Sydney. Solo una leyenda como el internacional australiano de origen samoano, un mito que apareció en el momento oportuno para liderar a su selección, pudo derribar el muro del elenco de Oriente Medio, que se quedó a pocos minutos de cuajar una nueva heroicidad a costa del vigente campeón de Asia. No solo se quedó a diez minutos de provocar la tanda de penaltis tras jugar la prórroga casi entera con un hombre menos, sino que también se quedó a centímetros de festejar una eliminación sonada cuando más improbable parecía que el cuadro sirio volviera a resurgir de sus cenizas, como ya hizo en partidos clave ante China, Uzbekistán, Irán o en la ida la propia selección australiana. Al-Somah, el delantero que regresó a la selección en la recta final de la fase de clasificación para intentar empujarla por primera vez a un Mundial, el delantero que marcó el gol que les metió en la repesca y que les dio vida en el choque de ida, pudo marcar la segunda diana de la tarde australiana en un tiro de falta en el minuto 120. El sonido de la madera permitió respirar de nuevo a la hinchada australiana, que contuvo el aliento durante unos segundos que parecieron eternos. Unos segundos que tanto en Australia como en Siria todos recordarán a cámara lenta, como si el tiempo se hubiese detenido. El poste escupió el balón.

Australia 2 (Tim Cahill 13′, 109′)
Siria 1 (Al-Somah 6′)

Siria vs Australia - Football tactics and formations

Siria saltó al césped de Sydney con la evidente intención de mantener las líneas muy juntas, ceder la iniciativa y aprovechar cualquier oportunidad para desplegarse al contragolpe. Con un bloque compacto, que no se partiese, Siria quiso presionar los primeros pases australianos para dificultar la salida desde atrás de los Socceroos, que dejaron a Mooy en el banquillo. El cuadro de Oriente Medio tapó a Milligan, mediocentro único, y provocó varios errores en campo propio. Uno de ellos lo aprovechó Al-Somah, que anotó por tercer partido consecutivo con la selección de Siria. Los de Ayman Hakeem ya habían logrado su cometido: necesitaban marcar para seguir vivos.

La tranquilidad con la que Siria afrontó el encuentro contrastó con el nerviosismo del conjunto local, atenazado por la presión y el favoritismo. Mientras Siria no tenía nada que perder, Australia no podía permitirse el lujo de caer ante un rival de menor entidad en el paso previo a la repesca ante el cuarto clasificado del Hexagonal Final de la CONCACAF. Sin embargo, a Australia le costó asentarse en campo contrario con el esférico. Le benefició la lesión de Brad Smith, pues Postecoglou convirtió el problema del contratiempo físico en una oportunidad para reformular su propuesta tras el gol encajado. Robbie Kruse, delantero, pasó a jugar como carrilero izquierdo al mismo tiempo que Aaron Mooy aportaba mayor clarividencia a la circulación del esférico de Australia. Siria juntaba a muchísimos efectivos por dentro y defendía por acumulación, así que Postecoglou necesitaba abrir el campo con dos chinchetas y luego aprovechar los espacios del carril central con futbolistas precisos en el pase.

Siria vs Australia - Football tactics and formations

Poco después de la lesión llegó el tanto del empate, prácticamente inmediato. La reacción fue inmejorable en el elenco australiano, pues igualó el partido con un cabezazo de Cahill, que culminó una fantástica jugada colectiva en la que Leckie le puso el balón en la testa. Fue el preludio de una media hora de gran inspiración del conjunto australiano, que poco a poco encontró los resquicios en la zaga siria. El conjunto visitante se defendía con uñas y dientes, pero sufría para contener el arsenal ofensivo de una selección aussie que intimidaba con la presencia de un rematador nato como Tim Cahill, por mucho que el ex del Everton ya tenga 37 años. Mooy asumió la responsabilidad de llevar la manija del juego en la base y luego Tom Rogic rajó a Siria con sus conducciones entre líneas. El centrocampista del Celtic se abría paso con su presencia física para ganar la posición ante los futbolistas sirios y luego castigaba al adversario con su conducción, pases entre líneas y disparos lejanos. Entre Rogic y Mooy, Australia giró a la selección siria y puso multitud de buenos balones entre los centrales y los laterales, precisos para los desmarques al espacio de Leckie y Kruse. El juego australiano, dinámico, se topó con el acierto de Ibrahim Alma entre palos. Una y otra vez, el portero sirio frenaba los ataques locales. Y a la que existía la más mínima opción de desplegarse con espacios, Al-Somah siempre generaba peligro.

El momentum australiano no se tradujo en una ventaja en el marcador, por lo que el paso de los minutos multiplicó las prisas en el cuadro local. Siria volvió a creer que lo peor ya había pasado, que habían vuelto a sobrevivir a una tormenta sin sufrir el más mínimo rasguño, y la precisión y la fluidez de los Socceroos disminuyó. Cada vez se tomaban peores decisiones en el último tercio y los centros de Kruse casi nunca eran precisos: o pasaban de largo a los rematadores, demasiado potentes, o se quedaban cortos.

ange Postecoglou, head coach of Australia during the AFC Asian Cup match against the Korea Republic at Stadium Australia, Sydney Picture by Steven Gibson/Focus Images Ltd +61 413 768835 31/01/2015
Ange Postecoglou, seleccionador de Australia. Foto: Focus Images Ltd.

Siria resistió y llevó el partido a la prórroga. Sin embargo, muy pronto el conjunto de Oriente Medio se quedó con un hombre menos por la expulsión de Al Mawas, que vio la segunda tarjeta amarilla. Con diez jugadores, Siria redujo toda esperanza de salir al contragolpe a los milagros que pudiesen aflorar de las excursiones en solitario de Al-Somah mientras Australia apretó en busca de un segundo gol que evitara la tanda de penaltis. Los Socceroos parecían frustrados por la brillantez del portero Alma, hasta que Tim Cahill cabeceó al fondo de la red un centro de Robbie Kruse desde el sector izquierdo. Tras muchos intentos fallidos, el atacante del Bochum siguió insistiendo en su labor de colgar balones al área y acabó conectando con Tim Cahill. El delantero del Melbourne City no es un habitual en las alineaciones más recientes de Ange Postecoglou, que está impulsando un relevo generacional, pero en un día tan especial como el de la vuelta de la repesca, en casa, Australia no podía permitirse el lujo de prescindir de los servicios de uno de sus jugadores más determinantes. Su poderío en el juego aéreo sigue marcando las diferencias en el continente asiático, a pesar de que su físico ya no le permita repetir esfuerzos con la frecuencia de antaño, y el duelo ante Siria no era una cita en la que pudiese marcharse sustituido antes de dejar los deberes hechos. Postecoglou lo aguantó durante los 120 minutos y acabó obteniendo su recompensa en forma de la 50ª diana de Cahill con la selección australiana. Fue la respuesta de un atacante testarudo que mantiene viva la esperanza australiana. Aunque el sufrimiento no termina aquí: todavía le faltan dos partidos más para certificar su presencia en el Mundial.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

2 comments

Qué pena por Siria!
Cómo me emocionó ésta selección!

Aunque, considero a Australia con más posibilidades de superar al 4to de la CONCACAF, vamos, estoy seguro que Australia estará en el mundial.
Salvo que su rival sea Estados Unidos, ahí si que la tendrían muy difícil. Estados Unidos tiene a Pulisic en estado de gracia.

Me alegro enormemente por Tim Cahill. Una auténtica leyenda del fútbol australiano,para mi,el mejor jugador de la historia de este país,y que se merece un último mundial.

Deja un comentario

*