Sampaoli se estrena con dos empates

Jorge Sampaoli of Sevilla during the La Liga match at Estadio Riazor, A Coruna
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19/11/2016

A falta de dos jornadas para el cierre de la eliminatoria sudamericana, Argentina sigue en el mismo punto en el que se encontraba a finales de marzo. La derrota en Bolivia (2-0) supuso el fin de la etapa del Patón Bauza al frente de la Albiceleste e inauguró la era Sampaoli, pero sin embargo el ex del Sevilla no ha logrado mejorar los resultados de la selección argentina en el corto plazo más inmediato. El nuevo ciclo ha empezado con dos empates y Argentina continúa en el alambre, haciendo equilibrios para no caer del quinto puesto de acceso a la repesca contra Nueva Zelanda. En un país necesitado de un par de buenos resultados consecutivos que calmen los ánimos, los empates cosechados en Uruguay y en casa contra Venezuela son insuficientes.

Jorge Sampaoli le ha dado una vuelta a la selección argentina para acompañar a Leo Messi en el frente de ataque, y ha logrado ciertas mejoras que han repercutido positivamente en el potencial de la Albiceleste. Pero de momento no se han traducido en marcadores satisfactorios en una selección en la que el tiempo no existe, y menos cuando se cierne la amenaza de quedar fuera del Mundial que se disputará en apenas nueve meses en Rusia. El preparador de Casilda ha modificado el esquema y apuesta por alinear a tres centrales, dos mediocentros, dos carrileros que partan desde muy arriba y luego ha liberado a Dybala y Messi para que se muevan entre líneas por detrás de Icardi.

Argentina - Football tactics and formations
Alineación ante Uruguay.

En el primer choque oficial se topó con una selección uruguaya que anuló por completo el poderío ofensivo de la Albiceleste. Argentina manifestó unas dificultades enormes para salir con el balón jugado a la mínima que el cuadro charrúa saltaba a la presión, con Cavani y Luis Suárez atentos para tapar las líneas de pase hacia Biglia y Guido Pizarro. Con el doble pivote anulado, Argentina tampoco desequilibraba en los flancos. A Di María le faltó descaro en la banda izquierda, mientras Marcos Acuña (zurdo de pie) se sintió incómodo actuando en el costado derecho. La presencia del flamante fichaje del Sporting CP en esa banda cegó parcialmente el ataque argentino, que tampoco fue capaz de conectar con un Dybala orientado al perfil zurdo, donde quedó asfixiado. Así pues, Argentina prácticamente no habilitó nunca a Mauro Icardi, aislado en el área charrúa, y su producción ofensiva se limitó a los milagros que pudiera obrar Leo Messi.

Tras un debut oficial decepcionante para Sampaoli, la Albiceleste mejoró en su segundo compromiso. En casa, contra Venezuela, se vio una versión distinta de Argentina. Cambió su rostro con la introducción de Mascherano por Mercado, que mejoró la salida de balón, y también con la presencia de Banega para acompañar a Guido Pizarro en la base de la jugada. Los dos jugadores del Sevilla se repartieron los espacios en la medular, con Guido bajando a recibir y Éver adelantando ligeramente su posición para habilitar líneas de pase y acercarse a Dybala y Leo Messi, que logró participar con regularidad cerca del área contraria y generó varias ocasiones de gol. Por otro lado, el juventino se movió con mayor libertad por el frente ofensivo y se recostó sobre el lado derecho con más frecuencia. Aunque la novedad más significativa llegó en el rol desempeñado por los carrileros. Lautaro Acosta (diestro) ocupó el lugar de Acuña y junto a Di María aportó profundidad al ataque argentino. La Albiceleste habilitó a los dos ocupantes de los flancos de dos formas: los puso en disposición de recibir en situación de uno contra uno frente al lateral rival o buscó sus desmarques de ruptura a la espalda de la zaga rival. Tanto Di María como Acosta se atrevieron a regatear, a menudo con éxito, y Messi también encontró al atacante del PSG con su pase cruzado desde la derecha, al estilo Jordi Alba en el Barcelona. Argentina amplió su abanico de recursos ofensivos. Sin embargo, el último toque de los jugadores externos cuando llegaban a línea de fondo no siempre fue preciso. Antes de la media hora, Di María se marchó lesionado y dejó su sitio a Acuña, que desempeñó el mismo rol que el rosarino.

Argentina - Football tactics and formations
Alineación contra Venezuela.

Argentina sacudió a Venezuela con virulencia en los primeros 20 minutos. Movió la pelota con fluidez, generó muchísimas ocasiones, encerró a Venezuela en su área y presionó con agresividad después de cada pérdida para recuperar el balón cerca del arco de Fariñez. Logró asfixiar a la Vinotinto, pero el colista del grupo sobrevivió gracias a la falta de contundencia del frente ofensivo argentino y a la extraordinaria actuación de su guardameta. Wuilker Fariñez firmó un partido consagratorio a nivel de selecciones, una de esas actuaciones fuera del alcance de la mayoría de jugadores corrientes. El arquero venezolano hizo seis paradas de mérito, evitó varios goles cantados y transmitió una seguridad descomunal en un contexto de máxima exigencia, en el Monumental, ante Argentina, ante una selección que contaba con un elenco de futbolistas como Dybala, Icardi o Messi, superiores a cualquier adversario con el que se hubiese cruzado antes. Rápido en la reacción, inmenso en el uno contra uno y seguro a la hora de descolgar centros laterales, Fariñez, de 19 años, cuajó una noche impoluta que sostuvo a una selección desbordada, que solo pudo parar el juego argentino con faltas.

Venezuela resistió gracias al poso de Fariñez y golpeó en los primeros minutos del segundo tiempo con un contraataque letal en el que Córdova filtró una gran asistencia para la carrera de Murillo, que definió ante la salida de Sergio Romero haciendo gala de toda la tranquilidad que le falta a Argentina de cara a portería. La reacción fue inmediata. Marcos Acuña se sacó de la chistera una jugada individual brillante por el perfil izquierdo y asistió a Mauro Icardi, aunque finalmente la diana fuera de Feltscher en propia puerta. Sin embargo, Argentina perdió la inercia positiva a raíz de los cambios de Sampaoli. En un momento en el que Argentina volvía a producir llegadas al área con relativa facilidad, el de Casilda sacrificó a Dybala para introducir un segundo delantero, Benedetto. El juego argentino se diluyó de golpe, dejó de encontrar sociedades en el centro del campo y creció el nerviosismo. Minutos más tarde Sampaoli desharía ese movimiento con la entrada de Pastore por Icardi, para volver a alinear a un centrocampista, pero el del PSG protagonizó una recta final de partido desastrosa, con una imprecisión inédita en el pase y una pésima toma de decisiones en el último tercio.

Messi. Foto: Focus Images Ltd.
Messi generó varias ocasiones de gol, pero Argentina no pudo derrotar a Venezuela. Foto: Focus Images Ltd.

Argentina cayó en la desesperación y la desesperación llevó a la frustración en unos últimos veinte minutos infames del cuadro de Sampaoli. Los jugadores empezaron a hacer la guerra por su cuenta, a conducir el balón demasiado tiempo. Tanto Banega como Guido Pizarro perdieron balones ridículos en el centro del campo, en posiciones comprometidas, y Venezuela castigó a los centrales argentinos con varios contragolpes que obligaron a Fazio, Mascherano y Otamendi a correr hacia atrás, que es lo que peor se les da. Argentina entró en una espiral de errores que la alejó del arco de Fariñez, que a pesar de todo salvó el 2-1 de Pastore en el descuento.

Los dos empates de Argentina han permitido superar a Chile, que ha rubricado un mes de septiembre horripilante, pero ahora es Perú quien ha rebasado a la Albiceleste tras sumar 10 de los últimos 12 puntos en juego. Los de Sampaoli siguen ocupando el quinto puesto, de acceso a la repesca, pero el margen de maniobra por ahora es mínimo. En la próxima jornada precisamente recibirá a Perú, mientras cerrará el proceso clasificatorio en Ecuador. Y los datos sacan a relucir uno de los principales problemas con los que se ha encontrado Sampaoli. A pesar de que solo Brasil ha encajado menos goles que Argentina, únicamente Bolivia ha marcado menos que la Albiceleste en las dieciséis jornadas de las eliminatorias. Argentina lleva dieciséis goles. 

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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6 comments

Este planteo táctico de este último partido me recuerda al que propuso Guardiola en algunos partidos de la primera rueda de la Premier 2016/2017.
1-3-4-3, donde la función de carrileros (laterales – volantes) la desempeñaban extremos como Sané y Sterling, quienes se posicionaban muy arriba, casi como extremos.

El detalle en Argentina está que durante la iniciación del juego, muchas veces son 5 (los 3 centrales + el doble pivote) contra 2 rivales que los presionan (demasiados para pocos rivales), y peor que los centrales exteriores no se posicionan en amplitud, necesaria para separar a los rivales. Quizás por temor a quedar muy lejos en alguna pérdida del balón por el medio.
Esto ante Venezuela se solucionó con Mascherano de central por derecha, quien se animó más a invadir mediante la conducción zonas del campo rival, y con Banega, como interior izquierdo, dejando solo a Pizarro como pivote.

A Messi y a Dybala les gusta la misma zona, partir de derecha al centro, aunque Lio tiene más tendencia (y facilidad) a retroceder hasta zona de creación para asociarse con los medios o cuando no es encontrado entre líneas por los medios.
En cambio Dybala brilla más en los últimos 3/4 de cancha.
Ante Venezuela, Argentina inició con un 1-3-1-4-2, con Messi como interior derecho y Dybala de segundo punta tirado ligeramente a la derecha (incluso cayendo a veces como interior derecho). Trataba Sampaoli de poner a ambos cracks en sus zonas favoritas.
Por momentos ese 1-3-1-4-2 se volvía un 1-3-4-3 con rombo en el medio cuando Dybala o Messi se situaban a las espaldas de los mediocentros venezolanos.

Sampaoli ha traído consigo una idea de juego, una propuesta de protagonizar los juegos.
Si bien ante Uruguay poco y nada pudo generar, ante Venezuela pudo hasta golear.
Los caminos fueron explotados, faltó llegar al destino… el gol, el gol se resistió.

Exacto. Ante Venezuela a veces hacía Messi de interior derecho, a veces de interior izquierdo. Según las zonas en las que se moviera Banega, Leo baja a un perfil o al otro. A mí me pareció que el partido de ayer tuvo detalles positivos para Argentina, que generó más fútbol y ocasiones que en el resto de encuentros del proceso eliminatorio, pero el gol se le resiste y acabó desesperada. Y lo que más necesita ahora es enlazar un par de resultados que permitan constuir con un poco más de poso.

El esquema de Sampaoli engendraba demasiados riesgos para este momento de la Selección. Me explico: No se dispone del tiempo para engrasar automatismos obligatorios con este esquema (falta de recuperación rápida de balón tras perdida, jugadores “pisandose” en ciertos sectores del campo en fase ofensiva). Si se suma la falta de contundencia en esos primeros 20 minutos que hizo que el partido se hiciera cuesta arriba (el esquema exige un esfuerzo físico brutal, con la consiguiente perdida de frescura, imaginación y piernas) y que los cambios descompusieron al equipo, se queda un cóctel letal. Pienso que quizá Sampaoli erró en proponer cambios tan radicales en esta coyuntura. Es decir, creo que es caso de técnico correcto, momento equivocado. Por último y disculpas por lo extenso, pero considero que esto explica mucho de los males del equipo, el desastre dirigencial de la AFA me recuerda demasiado a esos procesos de selecciones africanas con gran poderío individual que no logran hacerlo valer producto de cambios constantes de cuerpos técnicos. En la mayoría de los casos, el Mundial se mira por TV.

Puede ser que sea demasiado radical para el momento en el que está Argentina. Puede ser, porque la situación es de urgencia, aunque creo que su prioridad ha sido darle una vuelta al equipo entero para intentar insuflar un aire distinto a un conjunto deprimido por las dificultades en el proceso clasificatorio y las finales perdidas desde 2014. Yo creo que es un hombre indicado para la selección y lo mejor hubiese sido que llegara en otro momento (al inicio del proyecto), pero dadas las circunstancias tampoco sé si había otra opción mejor. Lo cierto es que el desastre que es la AFA, que anda años dando tumbos, no ayuda nada.

Venezuela no defendió bien los primeros minutos, el dominio de Argentina era mucho y pensé que el gol caería en cualquier momento, pero también hay que decir que algo de suerte hubo en encontrarse con ese auto-gol tan pronto si no pues quien sabe como acababa la cosa, los últimos minutos yo no vi peligro real para el arco de Fariñez, quizá es mi apreciación pero como venezolano estoy acostumbrado a verlos sufrir en los tramos finales de partido pero esta vez no lo noté así como en aquella victoria en puerto la cruz donde los argentinos se terminaron quejando del calor, esta vez pareció mas falta de ideas y desesperación, del otro lado Venezuela necesita alguien que tenga la pelota y ponga los pases, Soteldo, Peñaranda, Orozco…

¿Como ven el desenlace de todo esto? Creo que Argentina se termina metiendo, Chile y Perú lucharan por el repechaje, me gustaría que Paraguay diese la sorpresa en Colombia y allí si que pues se complica todo.

La única clara en el tramo final fue la de Pastore en el descuento, pero a partir del minuto 60 o 70 Argentina casi no generó peligro. Yo ya no me juego nada en cómo terminará. Creía que Argentina y Chile pelearían por la 4ª y 5ª plaza, pero no esperaba a Perú tan arriba de cara a las dos últimas fechas.

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