Senegal vuelve al Mundial

The Liverpool team arrive including Sadio Mane prior to the Premier League match between Sunderland and Liverpool at the Stadium Of Light, Sunderland
Picture by Christopher Booth/Focus Images Ltd 07711958291
02/01/2017

La última vez que Senegal disputó un Mundial, Aliou Cissé era el capitán de los Leones de Teranga. En 2002, en la única participación de los senegaleses en el torneo, el conjunto africano sorprendió a todos plantándose en los cuartos de final tras superar a Francia, vigente campeón, en los grupos y a Suecia en octavos de final. Senegal necesitó solo un intento para emular a Camerún, hasta entonces el combinado africano más exitoso en una Copa del Mundo, en una lista de cuartofinalistas a la que se sumaría Ghana ocho años más tarde, en Sudáfrica. Precisamente en tierras sudafricanas, Aliou Cissé, esta vez desde el banquillo, comandó al cuadro senegalés al segundo Mundial de su historia. En la reedición de un partido disputado hace doce meses e investigado a raíz de un penalty sospechoso en el último minuto, Senegal ganó a los Bafana Bafana en Polokwane para certificar su regreso a un Mundial. El listón de su última experiencia en Corea y Japón eleva la exigencia, pero Senegal quiere demostrar que está preparada para competir ante los mejores.

De la mano del que fuera capitán y centrocampista de perfil defensivo en el Mundial de 2002, Senegal ha destacado por ser uno de los equipos más sólidos de África en los últimos tiempos. El primer gran torneo bajo el mando de Aliou Cissé fue la CAN de 2017, en la que Senegal solo encajó dos goles (en el último partido de los grupos, cuando ya estaba clasificada) y acabó cayendo ante Camerún, a la postre campeón, en la tanda de penaltis de un encuentro en el que los Leones de Teranga fueron superiores. La fortaleza defensiva se ha mantenido a lo largo de todo el proceso mundialista: en un formato que no concede el más mínimo margen de error, Senegal ha empatado sus dos duelos con Burkina Faso y ha ganado los otros tres partidos que ha disputado. El cuadro senegalés solo ha encajado dos goles, ambos en la visita a la capital burkinesa, Ouadagougou. Con Aliou Cissé, Senegal solo ha caído derrotado en amistosos o en tandas de penaltis.

Con un equipo mejor parapetado atrás, con cierto rigor táctico, Senegal se aprovecha del desequilibrio de sus hombres ofensivos para marcar la diferencia. Sadio Mané, su gran estrella, es fijo en una de las bandas mientras Keita Baldé, Ismaila Sarr y Mbaye Niang pelean por acompañar al extremo del Liverpool en el frente de ataque. Delanteros de perfil más físico como Moussa Sow o Moussa Konaté o velocistas como Diafra Sakho, clave en la victoria frente a Sudáfrica, completan el elenco de goleadores del cuadro del oeste del continente africano. No se trata de un conjunto particularmente creativo, plagado de futbolistas duros como el hormigón armado en la medular e infranqueable en el juego aéreo, pero se siente cómodo si goza de metros para correr y cuenta con extremos eléctricos en el regate para desbordar al oponente cuando el partido le pide llevar la iniciativa. También llama la atención la juventud del equipo: solo tres jugadores de la última convocatoria superaban la treintena. Dieciseis años después, vuelven al Mundial. Y aunque no sea un candidato al título, Senegal dispone de la dinamita suficiente para dar alguna que otra sorpresa. No hay nadie más indicado que Aliou Cissé para dar ese tipo de consejos.

Hace cuatro años, Costa de Marfil evitó que Senegal se clasificara para el Mundial. Foto: Groundhopping Merseburg, bajo licencia Creative Commons.
Hace cuatro años, Costa de Marfil evitó que Senegal se clasificara para el Mundial. Foto: Groundhopping Merseburg, bajo licencia Creative Commons.

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