Ocho peones al servicio de tres estrellas

Henk ten Cate. Foto: Masoud Fardi Anvar, Tasnim New Agency, bajo licencia Creative Commons 2.0.

Una recuperación en el centro del campo, un pase al espacio, una carrera a la contra y una definición fría ante el portero. No necesitó más Al-Jazira para derrumbar a Urawa Red Diamonds, campeón de Asia, y clasificarse para las semifinales del Mundial de Clubes. El anfitrión del torneo, el campeón emiratí, se medirá al Real Madrid después de vencer en un encuentro que evidenció cuál es su escenario favorito. Al-Jazira no se siente cómodo con el balón, ni tiene la creatividad necesaria para llevar el peso del partido frente a según qué rivales. Y quizás tampoco atesora la calidad defensiva para resistir noventa minutos colgado del larguero, que custodia un poco ortodoxo Khaseif. Sin embargo, el equipo dirigido por Henk ten Cate sabe que sus opciones de victoria pasan por potenciar a sus tres estrellas, que se sintieron más cómodas frente al campeón asiático que en el estreno frente al representante de Oceanía. Con espacios, ante un rival expuesto, Mbark Boussoufa, Romarinho y Ali Mabkhout marcan las diferencias. Y el resto trabaja para que sus tres futbolistas más determinantes decidan los partidos.

Al Jazira 1 (Mabkhout 51′)
Urawa Reds 0

Al jazira vs Urawa Reds - Football tactics and formations

Por esta misma razón, Ten Cate modificó el dibujo del debut contra Auckland para acomodar a sus mejores futbolistas. El técnico neerlandés decidió amenazar al conjunto nipón con dos puntas que pudieran contragolpear a un equipo que buscaría asumir la iniciativa, y por detrás otorgó cierta libertad a Boussoufa. El internacional marroquí ejercía de mediapunta, aunque en ocasiones bajaba a echar una mano a Alattas en la medular. En cualquier caso, Al-Jazira confió en que Urawa Red Diamonds llevara el peso de la posesión en zonas relativamente intrascendentes. La circulación del balón de los japoneses fue lenta y previsible, con Kashiwagi participando muy lejos del área, lo que reducía las posibilidades de que el “10” nipón filtrara un pase decisivo. Los resquicios se encontraban en las bandas. En la derecha, Endo y Muto tejieron varias jugadas peligrosas; en la izquierda, la potencia de Rafa Silva generó quebraderos de cabeza a la cobertura emiratí. Sin embargo, Al-Jazira apenas sufrió porque, con dos centrales poderosos físicamente, minimizó el impacto de Koroki. Un delantero de 1,75m no suponía una gran amenaza si Urawa atacaba por fuera. Y, para más inri, el delantero japonés desperdició de forma incomprensible las dos ocasiones que le cayeron. La primera, nada más arrancar el duelo, cuando remató mal un centro en el área pequeña. La segunda, con el partido más maduro, cuando no aprovechó un mal despeje del portero local. A Urawa le costó horrores conectar con su delantero y Koroki perdonó.

Con el planteamiento defensivo bien definido, Al-Jazira esperó la oportunidad para desplegarse al contragolpe. La velocidad de Romarinho y Mabkhout, unida a la potencia del delantero emiratí en carreras de larga distancia, fue un contratiempo reseñable para los centrales japoneses. Expuestos a potenciales contraataques, Abe y Makino sufrieron en el choque frente a los delanteros del anfitrión, que además demostraron un notable entendimiento a la hora de repartirse los espacios y los roles. Rara vez trazaban el mismo movimiento, y a menudo buscaban el hueco vacío a la espalda del lateral que se había proyectado en ataque. Abastecidos por el creativo Boussoufa, el trabajo de los delanteros de Al-Jazira permitió respirar al anfitrión. Y así llegó el gol, en una acción vertiginosa en la que Romarinho filtró un pase al hueco para la carrera de Mabkhout, que definió como los ángeles para adelantar a Al-Jazira, que no dejó escapar la ventaja cosechada gracias a un chispazo de uno de sus mejores futbolistas. Se antoja complicado que el club emiratí pueda replicar con éxito el mismo guion frente al Real Madrid, pues no se encontrará una delantera tan clemente como la de Auckland o Urawa Red Diamonds, pero el planteamiento de Henk ten Cate seguirá la misma premisa: que ocho futbolistas trabajen para que las tres mejores piezas del elenco anfitrión se sientan cómodas para marcar la diferencia.

Foto de portada: Masoud Fardi Anvar, Tasnim New Agency, bajo licencia Creative Commons 2.0.

Related posts

Deja un comentario

*