Oficio blanco en Abu Dhabi

Luka Modric se convirtió en una pieza fundamental en la presión del Real Madrid. Foto: Focus Images Ltd.

Un día más en la oficina. Una final con su respectivo título a añadir a la lista. Con naturalidad, consciente de su superioridad desde el primer minuto, el Real Madrid se impuso a Al Ain en la final del Mundial de Clubes. Goleó al conjunto emiratí para conquistar su tercer título seguido, el cuarto en los últimos cinco años, y prolongar así la hegemonía de los equipos europeos, a quienes no se les escapa el trofeo desde 2012. Controló el partido ante un rival con menos experiencia, orden y calidad, no repitió un par de errores causados por lagunas de concentración en los primeros minutos y una vez abrió la lata no concedió ninguna oportunidad a su adversario para volverse a agarrar al partido. Sin apuros, sin sufrimiento, con el oficio de un equipo que ha jugado varias finales del Mundial de Clubes -casi siempre con bastante más que perder que a ganar, pues se suele exigir un triunfo plácido al campeón europeo-. Sin propiciar errores ni tampoco protagonizar una actuación brillante. Simplemente cumpliendo con lo que necesitaba para regresar a Madrid con un título más bajo el brazo.

Real Madrid 4 (Modric 14′, Llorente 60′, Ramos 79′, Nader pp. 88′)
Al Ain 1 (Shiotani 86′)

Al Ain vs Real Madrid - Football tactics and formations

Sin un delantero fijo al que agarrarse, la defensa de Al Ain naufragó en sus intentos de atar en corto a Karim Benzema. El ariete del Real Madrid se movió con libertad por todo el frente de ataque y detectó dónde podía hacer daño a la zaga emiratí. Si el doble pivote se adelantaba para presionar, se situaba a su espalda para recibir entre líneas porque rara vez el central lo seguía hasta esa zona. Si el doble pivote reculaba, se abría un poco más hacia la banda y atraía a uno de los centrales. Si el defensa iba a por él, los rivales se separaban y otro compañero podía castigar los espacios abiertos y el desorden del adversario. Pero si le ignoraban, daban tiempo y espacio a Benzema para maniobrar, como en la jugada del primer gol: se alejó de la portería, pudo recibir de espaldas y cuando la defensa reaccionó para echársele encima habilitó a Luka Modric en la frontal. Se sintió cómodo Benzema y lo agradeció el Real Madrid, aunque aun así le faltó contundencia en la definición en la primera parte. Generó oportunidades de sobra para sentenciar la final al descanso, pero no las aprovechó. Ni Bale, ni Ramos, ni Lucas Vázquez ni el propio Karim transformaron sus ocasiones. El Real Madrid llegaba, pero no noqueaba a un contrincante desnortado por los movimientos de un delantero centro que no ejercía de delantero centro como tal. El marcador corto por la escasa contundencia del vigente campeón de Europa, la potencial amenaza de la velocidad de El Shahat -Ramos le negó el gol bajo palos justo antes del primer tanto del Real Madrid-, la habilidad de Caio o el sueño de gozar de alguna acción a balón parado aún permitía mantener la esperanza a los hinchas más optimistas del club emiratí.

El Real Madrid sostuvo la misma línea de juego en la segunda mitad y terminó goleando a un Al Ain que no opuso mayor resistencia que un puñado de buenas paradas de Khalid Eisa. El guardameta emiratí pospuso la sentencia blanca ante los intentos de Benzema, errático en el remate, pero no pudo hacer nada cuando Marcos Llorente empalmó un rechace de un saque de esquina en la frontal del área. A lo largo de todo el partido Al Ain desprotegió la frontal en la defensa de todas las jugadas de estrategia, pues nadie vigilaba esa zona, y lo terminó pagando caro con un gol que asimismo premió el buen partido del canterano blanco. No solo marcó, sino que Llorente también fue clave en la estabilidad defensiva del Real Madrid en las pocas ocasiones en las que Al Ain intentó desplegarse al contragolpe. Siempre atento, siempre concentrado, siempre bien colocado, abortó varios ataques locales antes de que estos tomaran forma.

Karim Benzema of Real Madrid celebrates scoring their first goal to make it Real Madrid 1 FC Bayern Munich 1 during the UEFA Champions League Semi-Final match at the Estadio Santiago Bernabeu, Madrid Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd +44 7814 482222 01/05/2018
La movilidad de Karim Benzema se convirtió en un dolor de cabeza para la defensa de Al Ain. Foto: Focus Images Ltd.

La final terminó para Al Ain con el segundo gol. El conjunto emiratí bajó los brazos, de golpe sintió el peso de los tres partidos acumulados en pocos días -dos de ellos con prórroga y penaltis-, sus líneas se separaron aún más y el Real Madrid disfrutó de una media hora final muy plácida. Sergio Ramos amplió la diferencia con un gol a la salida de un córner, Shiotani marcó un gol anecdótico en otra jugada a balón parado y una jugada individual de Vinicius terminó en un tanto en propia puerta de Nader que selló la victoria al borde del descuento. Un resultado contundente que pudo ser incluso más amplio de no ser por las paradas de Eisa. Un resultado que refleja la distancia existente entre ambos equipos y que permite al Real Madrid reeditar el tercer título seguido del Mundial de Clubes. El cuarto en su historia desde la introducción del formato actual. Cuatro finales y cuatro títulos.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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9 comments

Marco Llorente demostró un día más, ante un rival menor eso sí, la importancia de la confianza para la mejora en el juego.

Me gustaría leer y escuchar a Axel hablando un poco del Real Madrid y su relación única con el Mundial de Clubes, ya que ha manifestado es su competición favorita por ser la más global. O que en MI se le conceda algún tipo de importancia, más allá de una reseña del partido casi anecdótica, a que gane el trofeo de Campeón del Mundo 3 veces seguidas, 4 en 5 años, siendo el trofeo que mejor representa el espíritu, definido en su propio nombre, de Marcador Internacional.

A mí lo que me apena un poco -usando el mismo término que has empleado en Twitter- es que condideres “una reseña anecdótica” este artículo de Tomàs, especialmente teniendo en cuenta que esta temporada, por motivos que conoces, no estamos haciendo análisis individualizados prácticamente de ningún partido, y en cambio en este se hizo -y con profundidad- debido a que era, en efecto, la final de una competición que MI siente muy suya y a la que da una gran importancia.

Con respecto a mi falta de comentarios sobre el título del Real Madrid -que veladamente me reprochas en Twitter-, difícilmente podía hacerlos porque no vi la final: me pilló comentando el Barça-Celta para la tele en el Camp Nou. Pero ya reflejé en el artículo del viernes de los alicientes del fin de semana hasta qué punto sería histórico el título blanco. No encontrarás aquí a nadie quitándole importancia a este título ni riéndose de los rivales ni del formato.

No le puedo poner ni un pero a la reseña. Y no utilicé ciertamente la expresión adecuada, así que pido disculpas a Tomàs. Tampoco creo que mi comentario en Twitter fuera del todo acertado, así que desde aquí también te pido disculpas a ti, Axel. Escribí con más corazón que cabeza, quizás porque uno pone la tele y se le dedica más tiempo, en 3 telediarios distintos, a la celebración de Isco o a las asistencias de Messi ante el Celta que a un Campeonato del Mundo de clubes.

Solamente quería poner en valor que me parece que el gran público (partiendo de la base de que los propios medios hablan de una palabra tan repulsiva como “Mundialito”) no valora este título y esperaba en MI “algo más”. Evidentemente, sé que para MI es un trofeo tremendamente importante y nadie le ha dedicado tanto espacio como vosotros. Por eso esperaba algún tipo, si no de homenaje, de consideración especial. No es igual quedar campeón del mundo una vez que tres seguidas y 4 veces en 5 años.

Pero en cualquier caso, lo que reitero y lo fundamental de mi mensaje: disculpas por el tono.

Reirse del formato no… ¡Pero criticarlooo…! ¡Es que lo merece!
Partamos de la base de que tiene que haber al menos un país de cada zona continental, pero a partir de ahí…

Válido también para contestar el comentario de Rcomendador: Marcos Llorente es, para mí, la mejor noticia del último mes en el Real Madrid. Entró en la dinámica del equipo, respondió a base de rendimiento y creo que demostró que puede cumplir perfectamente. A mí es un jugador que me gusta mucho.

Aunque veo a Llorente con el potencial adecuado para tener una carrera en el Real Madrid, dudo que llegue a ser una pieza fundamental de un equipo grande. Veo mucho más jugador a Rodri, del Atlético de Madrid, o a Guendozi, al que le está dando bola Emery en el Arsenal.

A mí en el Alavés me enamoró. Por eso me sorprendió mucho el poco impacto que ha tenido hasta ahora. Ha encontrado a alguien que ha confiado en él y ha respondido. Para el Real Madrid es el fichaje de invierno por la ayuda que puede dar en una posición complicada.

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