River Plate se estrella contra Al Ain en el Mundial de Clubes

Marcelo Gallardo. Foto: Agencia Andes

La primera semifinal del Mundial de Clubes volvió a demostrar que la diferencia entre el campeón de la Copa Libertadores y los equipos de otros continentes -Champions League europea aparte- que participan en la competición no es tan amplia como parece. No es tan amplia como en las primeras ediciones del campeonato, ni tampoco implica dar por sentada la clasificación sudamericana para la final antes de empezar. River Plate, el campeón de la final de la Libertadores más esperada, una final que tardó un mes (y tres partidos) en definirse, pasa a integrar una lista cada vez más larga de campeones sudamericanos que han caído contra pronóstico a las primeras de cambio en el Mundial de Clubes. Las semifinales son una ronda difícil de afrontar para un equipo que tiene mucho que perder y poco que ganar, pues lo mínimo exigible es jugarse el título contra el campeón europeo. Sin embargo, Internacional de Porto Alegre en 2010, Atlético Mineiro en 2013, Atlético Nacional en 2016 y River Plate en 2018 no alcanzaron ese partido tan deseado. TP Mazembe, Raja Casablanca, Kashima Antlers y desde hoy Al Ain forman parte de su historia más negra en los torneos internacionales.

Así pues, Al Ain se convirtió en el segundo conjunto asiático capaz de clasificarse para la final del Mundial de Clubes, el cuarto fuera del binomio Europa-Sudamérica que ha monopolizado la mayoría de ediciones precedentes. Aunque solo TP Mazembe alcanzó dicho partido bajo la condición de campeón continental, pues tanto Raja Casablanca como Kashima Antlers y ahora Al Ain avanzaron tres rondas para plantarse en la final como anfitriones del torneo y campeones de la liga donde se celebraba el campeonato de turno. En el caso de Al Ain, necesitó de la tanda de penaltis en la primera y en la última eliminatoria. Porque hizo sufrir a River Plate en la semifinal, lo llevó a un terreno pantanoso y lo terminó derrotando en el barro en un escenario en el que toda la presión recaía en el conjunto argentino.

River Plate 2 (Santos Borré 11′, 16′)
Al Ain 2 (Berg 2′, Caio 51′)

Al Ain vs River Plate - Football tactics and formations

Ante River, Al Ain calcó el inicio de partido que tan bien le funcionó ante Espérance. El conjunto emiratí imprimió un ritmo elevadísimo desde la primera jugada, atacó de forma vertical y buscó golpear en los primeros compases. Era la fórmula para llevar el partido a su terreno, pese a que el planteamiento fue un poco distinto al mostrado ante el campeón africano. Ante el flamante campeón de la Libertadores, Al Ain pobló un poco más el centro del campo y confió tanto en el desequilibrio de Caio como en el poderío de Marcus Berg, por fin titular, en las disputas aéreas. Y con el sueco llegó el primer gol en la primera oportunidad, en un córner desde el lado derecho servido por Barman. Como ocurrió ante Espérance, un envío muy cerrado al primer palo puso en enormes dificultades a la zaga rival, incapaz de despejar el peligro tras la prolongación (o remate) en el pico del área pequeña. River Plate debía nadar a contracorriente desde el primer minuto.

Llamó la atención la reacción del equipo de Gallardo, que pronto mostró sus cartas. El técnico argentino dispuso a sus futbolistas de un modo distinto al esperado, con Santos Borré como delantero centro buscando los desmarques a la espalda de la retaguardia emiratí, Pratto partiendo ligeramente escorado desde la izquierda para cargar los espacios que abría el delantero colombiano y el Pity Martínez en el flanco opuesto, con libertad para moverse entre líneas. El ’10’ de River también buscó sorprender a Eisa con disparos lejanos, aprovechando que el movimiento hacia dentro para armar el tiro era más natural desde la derecha. Por esa banda River percutió y pronto levantó el encuentro con dos goles prácticamente consecutivos. Primero con un gol originado en una incorporación de Montiel, insistente en sus incursiones en el primer tiempo, y posteriormente gracias a un regalo de Fayez, que perdió la pelota en su propia mitad de campo y propició un contragolpe franco para los argentinos. A la que River subió dos marchas la velocidad, desarboló el sistema defensivo de Al Ain.

Con el marcador a favor, River Plate controló la situación con bastante naturalidad. Pudo hacer más sangre cuando Al Ain tembló, pero no aprovechó sus momentos a la par que dejó descubiertas un par de debilidades flagrantes. Una de ellas ya la había arrastrado a lo largo de la Copa Libertadores: su fragilidad en la defensa de las jugadas a balón parado. Cada falta lateral, cada córner, cada balón frontal, se convertía en un suplicio para la zaga argentina, que entraba en pánico. Por otro lado, la capacidad de Berg para bajar todo tipo de balones ante Maidana y Pinola otorgaba ratos de respiro a Al Ain y a menudo lograba provocar faltas que permitían intimidar el área de Armani. De esta forma Al Ain se mantuvo dentro del partido y avisó a River con un gol anulado por fuera de juego justo antes del descanso. Seguían vivos.

Marcus Berg of Sweden during the 2018 FIFA World Cup Qualifying match at Amsterdam Arena, Amsterdam Picture by Joep Joseph Leenen/Focus Images Ltd +316 5261929 10/10/2017 ***NETHERLANDS OUT***
El internacional sueco Marcus Berg anotó el primer gol de Al Ain. Foto: Focus Images Ltd.

Al Ain se agarró al hilo de esperanza que le brindó River Plate al descanso y entró con mucha más fuerza en el segundo tiempo. El equipo argentino, desorientado, se encontró con un rival con las energías renovadas que salió sin ningún tipo de complejo, generó ocasiones de gol y empató al poco rato. El 2-2, en una jugada en la que Caio pudo rematar con relativa comodidad en el área sudamericana, metió el miedo en el cuerpo de River. Gallardo intentó agitar el encuentro con un doble cambio que modificó el sistema millonario: Quintero y Enzo Pérez remplazaron a Nacho Fernández y Exequiel Palacios y el colombiano se situó en la banda derecha, en el flanco contrario al que ocupaba el Pity Martínez. Al Ain no hizo tanto daño, pero el doble pivote formado por Enzo Pérez y Ponzio se atascó por completo con la pelota. Al Ain ajustó mejor su defensa -Barman pasó a ejercer de mediocentro, con Doumbia por delante, con un rol menos posicional- y River Plate se quedó sin ideas, a la espera de que una acción de pura inspiración del Pity o de Quintero resolviera el partido. El Pity se inventó un centro prodigioso que conectó con la cabeza de Borré, pero Eisa firmó una parada espectacular que evitó el tercer gol de la tarde. Y donde no llegó el guardameta emiratí llegó la madera, que repelió un penalty del Pity Martínez después de una torpeza de tamaño XXL de Ahmed, que perdió la pelota en la frontal y luego cometió una falta ridícula dentro del área intentando enmendar su error.

El fallo del Pity Martínez en el lanzamiento de los once metros apagó por completo al ’10’ de River, que ya no compareció en la semifinal, y dejó a Quintero como único recurso para buscar el tercer gol. Y el colombiano terminó ofuscado, precipitado en la toma de decisiones, buscando siempre el pase o disparo definitivo cuando las jugadas pedían mayor paciencia. River Plate terminó el partido acelerado, sin encadenar más de cuatro o cinco pases seguidos en campo contrario, rifando la posesión permanentemente, y permitió a Al Ain amenazar al contragolpe. Tampoco las introducciones de Nicolás de la Cruz o de Scocco mejoraron la lucidez de River -sino todo lo contrario-, a la vez que Al Ain acabó administrando energías para defender el resultado. Sin demasiado combustible para desplegarse a la contra y con el as de las jugadas a balón parado– estuvo cerca de marcar en el minuto 117 en una acción de este tipo-, el anfitrión del Mundial de Clubes conservó el botín y se encomendó a la tanda de penaltis. Armani anduvo cerca de detener varios tiros de Al Ain, pero no logró parar ninguno. Y Khalid Eisa, quizás menos intuitivo, emergió en el quinto tiro, el de Enzo Pérez, para consolidarse como el gran héroe de Al Ain y clasificar al equipo emiratí para la final del Mundial de Clubes.

Foto de portada: Agencia Andes

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5 comments

Sigo muy sorprendido con los delanteros de Al Ain. La defensa de River se vio desbordada en numerosas ocasiones por la plasticidad del ataque saudita. Si el resto de líneas acompañaran, podría hacerle daño al mismísimo Real Madrid.

La diferencia entre los Sudamericanos y los europeos es abismal. Donde River sufre un campeón Europeo no lo hace. El futbol Sudamericano sigue bajando el nivel año tras año, entre que cada vez se van más jovenes, que cada vez salen jugadores que destacan menos. (ahora se habla más de jugadores Franceses, Ingleses cuando antes siempre eran Sudamericanos (Brasileños y Argentinos sobre todo) las grandes promesas. Por eso equipos de otras regiones puede meter mano a los campeones Sudamericanos pero los Europeos ganan con cierta facilidad a esos mismos rivales, solo el Madrid sufrió algo contra el Kashima. O el Madrid sufre una hecatombe brutal o no debería tener problemas, aunque no esta bien, en ganar al Al-Ain.

No creo que los equipos de la Conmebol estén haciendo méritos para seguir clasificados de oficio para semifinales. Un torneo más justo y equitativo con el resto de confederaciones me parecería con dos grupos de tres equipos, con el primero de cada a la final. Sin equipo anfitrión por muy bien que hayan jugado Al Ain o Al Ittihad la pasada temporada, aunque entiendo que la FIFA lo haga por un motivo más económico que deportivo.

Quizás hace falta un formato totalmente distinto a este. Pero siguiendo con la estructura actual sería tan sencillo como clasificar al vigente campeón del mundo. Así habría un cuadro completo de cuartos de final y todos jugarían los mismos partidos.

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