La campeona de Europa sobrevive en el alambre

The bench of Netherlands Women celebrate after the first goal during the 2019 FIFA Women's World Cup match at Roazhon Park, Rennes
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25/06/2019

La selección de los Países Bajos, vigente campeona de Europa, se clasificó para los cuartos de final del Mundial tras tambalearse al borde del precipicio. El combinado neerlandés coqueteó con la derrota y anduvo cerca de caer al vacío en la eliminatoria ante Japón, que pese a impulsar una notable regeneración no deja de ser un país que ha encadenado dos finales seguidas en el Mundial femenino. El conjunto Oranje recordó a la versión que alzó la Eurocopa hace dos años en los primeros compases, en los que se adelantó en el marcador, pero acabó desbordada por un rival que le arrebató la posesión, le obligó a correr detrás del balón y generó las mejores ocasiones de gol para sellar el cruce antes de la prórroga. Sin embargo, como en el día del debut, el cuadro tulipán resurgió cuando parecía exhausta, sin aire. Si algo ha ganado en los últimos cuatro años, además de masa social y apoyo masivo en sus partidos, es capacidad de sufrimiento para reponerse en los momentos de mayor dificultad. Ganó el primer partido del Mundial ante Nueva Zelanda en el descuento, decantó los otros dos encuentros de la fase de grupos con goles en el último cuarto de hora y se encontró con un penalty en la primera aproximación en prácticamente media hora para inclinar la balanza a su favor. Los triunfos neerlandeses han curtido la piel de una plantilla que ya sabe lo que es ganar títulos de prestigio y actúa con ese convencimiento.

Países Bajos 2 (Martens 17′, 89′)
Japón 1 (Hasegawa 43′)

Holanda vs Japon - Football tactics and formations

Los primeros minutos del duelo de octavos de final recordaron a la mejor versión de los Países Bajos. El equipo dirigido por Sarina Wiegman pisó área por primera vez antes del 5′, con un remate claro de Miedema dentro del área que desvió una defensa japonesa, y cortocircuitó la salida de balón asiática con una presión alta. Con las líneas muy arriba, Japón apenas podía encadenar pases de forma cómoda en su mitad de campo. La Oranje recuperaba la pelota pronto, arriba, y la volvía a robar de inmediato en cada pérdida gracias al fabuloso trabajo de Jackie Groenen y Sherida Spitse, omnipresentes a lo largo de la media hora inicial. Groenen, además, se abría hacia la derecha para recibir con mayor facilidad el balón. En definitiva, las campeonas de Europa enlazaron una fase de dominio, con participación de Van de Donk, Groenen, Spitse y Martens en campo contrario a pesar de que le faltó precisión a Miedema en las descargas de espaldas y acierto a Van de Sanden en la toma de decisiones. Japón, incómoda, acabó pagando caro un córner mal defendido que remató Martens libre de marca en el primer palo. La futbolista del Barcelona remató de tacón, con la fortuna de que un desvío de una rival acabó imposibilitando una intervención de la guardameta Yamashita.

Japón necesitó encajar el gol para despertar de su letargo. La necesidad se convirtió en virtud y nada más recibir el 1-0 reaccionó con un disparo a la madera que mandó un mensaje de alerta a los Países Bajos. Una rápida combinación en la frontal terminó con un remate demasiado cómodo para Sugasawa, que insinuó la fragilidad defensiva que adolece la Oranje a lo largo de la Copa del Mundo. Creció la influencia de Ichise, monumental en las correcciones y las anticipaciones en la defensa, y poco a poco se entonaron el resto de piezas. La central nipona frenó varios ataques prometedores de los Países Bajos cuando la circulación todavía era fluida y aparecían espacios para intentar anotar el segundo y luego se entonaron el resto de piezas, especialmente Sugita en la medular y Hasegawa apareciendo por dentro desde el perfil izquierdo. La mejoría asiática se trasladó al marcador justo antes del descanso, cuando Iwabuchi filtró un pase interior magnífico para Hasegawa. La defensa neerlandesa salió tarde a tapar a la segunda punta japonesa, Hasegawa realizó un movimiento espléndido para evitar caer en fuera de juego y luego batió a Van Veenendaal con un una definición sublime.

Mana Iwabuchi of Japan Women during the 2019 FIFA Women's World Cup match at Roazhon Park, Rennes Picture by Kunjan Malde/Focus Images Ltd +447523653989 25/06/2019
Mana Iwabuchi repartió la asistencia del 1-1 de Japón. Foto: Focus Images Ltd.

El gol sentó fatal a las campeonas de la Eurocopa 2017, cada vez más precipitadas en la toma de decisiones. Ya en los últimos minutos previos al descanso y especialmente después del paso por los vestuarios, la Oranje empezó a abusar de los desplazamientos largos de las centrales y Spitse en busca de los movimientos de ruptura de sus extremos o de las descargas de espalda de la poderosa Miedema. El equipo se hizo demasiado largo, Van de Donk y Groenen dejaron de intervenir en la construcción del juego y las piezas se separaron tanto que los Países Bajos se rompieron en dos. Cada posesión terminaba en un balón rifado que casi siempre ganaba Japón, mucho más paciente a la hora de mover la pelota. Esa paciencia le servía para superar sin mayores apuros la presión neerlandesa, mucho más desacompasada que en los primeros veinte minutos de partido. Japón juntaba pases, progresaba sin prisa pero sin pausa y se acababa plantando con bastantes efectivos cerca del área contraria.

Con un dominio cada vez más claro sobre lo que transcurría sobre el terreno de juego, las ocasiones acabaron llegando por inercia. Con Momiki por la banda derecha el cuadro nipón ganó en velocidad y desborde y acabó haciendo daño a los Países Bajos. Sugita se topó con la madera después de otra asistencia de Iwabuchi y posteriormente Momiki, en su rol de agitadora, obligó a Van Veenendaal a lucirse con una estirada providencial. La selección neerlandesa sufría, y apenas se desplegaba, pero sin embargo encontró la vía para infiltrarse en el área rival gracias a una conducción de Beerensteyn, clave en el Mundial como jugadora de refresco por la banda. La futbolista del Bayern regateó por la derecha y habilitó a Miedema en el corazón del área. El chut de la delantera neerlandesa topó con una mano extendida de Kumagai y, en la primera aproximación en un buen puñado de minutos, la campeona de la Eurocopa 2017 provocó un penalty que Martens no desaprovechó.

Lieke Martens of Netherlands Women during the 2019 FIFA Women's World Cup match at Stade du Hainaut, Valenciennes Picture by Kunjan Malde/Focus Images Ltd +447523653989 15/06/2019
Lieke Martens marcó los dos gole de la Oranje en octavos. Foto: Focus Images Ltd.

Aún tuvo tiempo Japón para un córner que generó suspense en el área neerlandesa, pero apenas le quedó margen de maniobra para volver a igualar el partido después de sus mejores minutos. La campeona en 2011 y finalista en 2015 se despide del Mundial antes de lo previsto, pero con visos de volver a dar guerra pronto. Japón está renovando su plantilla pensando en los Juegos Olímpicos que organiza el año que viene y en impulsar un nuevo ciclo ganador, y su plantilla (con solo cinco futbolistas mayores de 28 años) es un fiel reflejo de los planes de futuro a medio plazo en el país asiático. Ha jugado tres de las últimas cinco finales del Mundial sub-17 y en tres de las últimas ediciones del Mundial sub-20 ha alcanzado la semifinal (ganó el torneo por primera vez en 2018), por lo que cuenta con mimbres para volver a ser una aspirante a ganar títulos. El presente, no obstante, pertenece a los Países Bajos, que ya han superado su mejor actuación en un Mundial -en 2015 cayeron en octavos contra Japón- y afrontarán el duelo de cuartos como favoritas ante Italia. A pesar de las extraordinarias prestaciones de la Azzurra en el campeonato, los Países Bajos se medirán al que quizás sea el único superviviente que no entraba en las quinielas de semifinalistas antes del Mundial.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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