Suecia manda en las áreas  

Nilla Fischer, Jessica Samuelsson, Linda Sembrant and Hedvig Lindahl of Sweden celebrate following the 0-0 draw against Germany during the UEFA Women's Euros 2017 match at the Rat Verlegh Stadion, Breda
Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd +44 7814 482222
17/07/2017

En la eliminatoria a priori más igualada de los octavos, el conjunto de Peter Gerhardsson se ha impuesto con la eficacia y el poso de un equipo grande. El escudo de una histórica pesa: Suecia nunca ha fallado a una cita mundialista, fue finalista en Estados Unidos 2003, y tercera en China 1991 y Alemania 2011. Apenas gobernó el partido pero solo necesitó una transición en la reanudación para dinamitar el encuentro: robo de balón en su campo, conexión rápida con la siempre ligera y atrevida entre líneas Kosovare Asllani, asistencia de oro con su pie izquierdo siendo diestra, y definición seca de Stina Blackstenius. La jugadora de 23 años del Linköpings es una delantera boya que venía aportando muchas dosis de movilidad y sacrificio pero sin premio hasta ahora.

Luego llegaría el protagonismo del VAR tras el gol de Suecia. Disparo de la canadiense Scott en la frontal del área que repele con el brazo estirado Asllani, poco avezada a defender tan cerca de su área. Penalti claro que no admitía discusión pese a que la árbitra del partido tuvo que cerciorarse hasta en dos ocasiones en el monitor. Pese a ser un momento delicado, asumió la responsabilidad la joven del Manchester City Janine Beckie y no la sempiterna goleadora de 36 años Christine Sinclair. Al final, dio igual quien lo lanzara porque Hedvig Lindahl, la guardameta del Chelsea, se estiró con determinación para detener el disparo y salvar a su selección. Suecia demuestra que las áreas son suyas, que tal vez no domina el relato pero sí las zonas decisivas donde se marcan las diferencias y se gestan los pases.

Suecia 1 (Blackstenius 55’)
Canadá 0

Suecia vs Away team - Football tactics and formations

El VAR aún tendría otra actuación importante. En este caso en el área de Canadá, donde Lawrence se lanzó de forma torpe a los pies de la atacante sueca propiciando un penalti claro. Canadá se acabó salvando porque en el centro previo hubo un fuera de juego milimétrico que tan solo pudo observar el VAR con su tecnología. A partir de ahí, Suecia firmó un auténtico ejercicio de resistencia y de control de la situación. Empezó a tener más el balón, anestesiar el choque y jugar con las emociones de las canadienses. En general, al partido le faltó garbo ofensivo pero eso ya se empezó a atisbar rápidamente.

La constante en la primera parte fue la falta de mordiente por parte de los dos equipos. Apenas amenazaron en los metros finales (tan solo tres disparos), siempre faltaba un pase filtrado preciso o un centro más dañino cuando se oteaba el último tercio de campo. Sin embargo, Canadá mostró más valentía. Intentó llevar el peso del partido, propuso más en todo momento pero se encontró con una Suecia bien plantada y que no sufría susto alguno. Con balón, eso sí, las jugadas solían morir a pies de Asllani, que recibía lejos de la portería rival y también de sus propias compañeras que andaban demasiado hundidas en su campo defendiendo las acometidas de Canadá.

Dzsenifer Marozsan of Germany (left) and Kosovare Asllani of Sweden (right) during the UEFA Women's Euros 2017 match at the Rat Verlegh Stadion, Breda Picture by Kristian Kane/Focus Images Ltd +44 7814 482222 17/07/2017
Kosovare Asllani fue una de las mejores de Suecia ante Canadá. Foto: Focus Images Ltd.

Sobre el ecuador del primer acto, el técnico de Canadá, Kenneth Heiner-Moller, bastante permeable a la intervención tempranera, empezó a mover piezas. Incrustó a la centrocampista Schmidt en el eje para salir con tres, dio vuelo a los carriles y metió por dentro como volante a una poderosa Lawrence que empezó como lateral por la derecha. De esta forma, Prince centraba más su posición, Fleming ganaba más libertad y Lawrence se aproximaba a las zonas en que podía causar más daño por su exuberancia. Sin embargo, tanto intercambio y movimiento de piezas acabó por diluir la hoja de ruta de la selección.

Lindahl ataja y proyecta seguridad, Sembrant y Fischer devuelven balones como un frontón, Seger pone la brújula, Rubensson inyecta dinamismo, Asllani marca las diferencias, Blackstenius fija y sacude, y las alas percuten como puñales: Rolfo y Jakobsson. Suecia es un equipo tremendamente equilibrado y certero arriba que ha vencido con mérito a una selección poderosa como la canadiense que no encontró la manera de dar rienda suelta al talento de las Prince, Lawrence, Fleming o Sinclair. Ahora Suecia se medirá a Alemania en cuartos en el lado algo más blando del cuadro. Básicamente porque en el otro caminan con paso firme Estados Unidos, Francia e Inglaterra. Suecia avanza desde el trabajo, el silencio y la solidez. No presenta candidatura pero tampoco la descarta porque demuestra mucha jerarquía en las áreas.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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