El Mundial sub-17 de Foden y Hudson-Odoi

Inglaterra ha jugado cuatro partidos seguidos con el mismo once inicial.

La generación inglesa del 2000 se tomó su propia revancha y arrolló a España en la final del Mundial sub-17 para proclamarse campeona del torneo por primera vez en su historia. Inglaterra se levantó cuando parecía noqueada, se repuso a los dos primeros tantos de Sergio Gómez y golpeó con aún más fuerza, sobre todo en una segunda mitad portentosa, casi obscena, en la que no concedió ninguna opción al elenco dirigido por Santi Denia. Después de caer hace unos meses en la final del Europeo sub-17 cuando sus jugadores se veían campeones, tras encajar un gol en el último segundo del descuento y luego perder la tanda de penaltis, Inglaterra cosechó un premio que una de sus mejores generaciones de futbolistas ha merecido. La generación del 2000 no ha perdido ningún partido oficial a lo largo de los 90 minutos y se ha sobrepuesto a las ausencias de los dos mejores futbolistas nacidos ese año, Jadon Sancho (que regresó al Borussia Dortmund tras la fase de grupos) y Ryan Sessegnon (ya habitual con la sub-19 y titular con el Fulham en Segunda). Es el broche perfecto a un año redondo de los ingleses en los torneos de categorías inferiores: además de disputar la final del Europeo sub-17, alzaron el Mundial sub-20 y el Europeo sub-19. En ambos casos, también en este Mundial celebrado en la India, por primera vez en su historia. Inglaterra está formando a fantásticos futbolistas y, además, futbolistas que están aprendiendo a ganar.

Inglaterra 5 (Brewster 44′, Gibbs-White 58′, Foden 69′, 88′, Guehi 84′)
España 2 (Sergio Gómez 10′, 31′)

Espana sub17 vs Inglaterra sub17 - Football tactics and formations

Inglaterra saltó al campo con una idea muy clara para hacer daño al vigente campeón de Europa. El cuadro de Steve Cooper buscó desde la primera jugada la espalda de los laterales españoles, normalmente de talante muy ofensivo, para percutir con movimientos profundos. A los cuarenta segundos avisó con una ocasión clara de gol, una combinación entre Brewster y Gibbs-White que acabó con una parada de mérito de Álvaro Fernández que evitó el primer tanto británico. España tardó unos cinco minutos en entrar en el choque y un poco más en encadenar su primera posesión larga para serenar los ánimos. Los de Denia necesitan controlar los tiempos del juego, y más todavía cuando se miden a un adversario superior en la faceta física, y encontraron también resquicios en la zaga británica. Los movimientos de Abel Ruiz en la delantera resquebrajaron la defensa de Inglaterra. Latibeaudiere seguía siempre al delantero del Barcelona, y Miranda hizo daño apareciendo a la espalda del capitán inglés, emergiendo por sorpresa desde el lateral izquierdo al tiempo que Sergio Gómez atraía a Sessegnon, el lateral de ese perfil. En una jugada así se gestó el 0-1: Miranda aprovechó el carril abierto por Abel Ruiz, centró desde la línea de fondo y luego Gelabert bajó el cuero para que Sergio Gómez lo desviara con un toque sutil al fondo de la red.

Juan Miranda empezó muy bien la final.
Juan Miranda empezó la final con buen pie.

El gol de España tuvo un efecto psicológico relevante en la selección inglesa, que quedó algo desorientada al verse por detrás en el marcador por primera vez en un choque a vida o muerte, una situación que no habían vivido antes ni en el Europeo ni en el Mundial sub-17. España encadenó sus mejores minutos. El gol tranquilizó a los chicos de Santi Denia, que movieron la pelota con mayor continuidad y siguieron aprovechando el estado de inspiración de Juan Miranda en el flanco izquierdo. Moha perdonó el segundo tanto en un contragolpe en el que se pudo plantar solo ante el portero, pero un último toque demasiado largo evitó el tanto. Sin embargo, poco después Sergio Gómez volvería a ver portería tras una notable maniobra de César Gelabert, que volvió a asistir al “10” español. Con el 0-2, España dio un paso hacia atrás, Gelabert siguió pendiente de McEachran para dificultar la salida de balón de Inglaterra y los británicos protagonizaron varios minutos de zozobra plagados de imprecisiones con el balón. Sus piezas estaban siempre muy separadas, cada pase suponía un riesgo mayúsculo y cada vez que España robaba se encontraba con cierta facilidad para hacer daño a los Three Lions.

Sergio Gómez celebra el pase a la final tras ganar a Alemania
Sergio Gómez marcó los dos goles de España.

Sin embargo, Inglaterra empujó en la recta final del primer tiempo y encontró el empate como recompensa. Empujó mediante las conducciones de Jonathan Panzo, que permitieron a su equipo asentarse en campo rival, y luego aparecieron los extremos para desbordar en el último tercio. Avisó Hudson-Odoi con un remate a la madera y justo antes del descanso Steven Sessegnon puso un centro preciso en la cabeza de Brewster, que anotó su octavo gol en el Mundial. La primera que tuvo el delantero del Liverpool acabó en el fondo de la red, e incluso pudo empatar con un disparo de falta que paró Álvaro Fernández en la última jugada previa al paso por los vestuarios. La primera parte se le hizo eterna a la selección española.

Brewster acabó con el sueño americano en el Mundial sub-17.
Brewster recortó la diferencia antes del descanso.

El guion de la segunda mitad lo escribió exclusivamente la selección inglesa, que ajustó un par de matices tácticos tras el descanso. El subcampeón de Europa presionó más arriba, ató en corto a Antonio Blanco con una vigilancia mucho más rigurosa de Gibbs-White y adelantó la línea defensiva. Inglaterra cortocircuitó las posesiones de España, mucho más verticales y menos continuas, y empezó a activar a sus mejores hombres. Phil Foden creció en el flanco derecho, con Sessegnon cada vez más presente en la mitad de campo contrario, y Hudson-Odoi retó permanentemente a Mateu Jaume Morey, que no pudo batir en el duelo físico al extremo del Chelsea. Cuando Hudson-Odoi podía encarar al lateral balear en situación de uno contra uno, la ocasión de gol inglesa parecía cuestión de tiempo. De la sociedad entre Foden y Sessegnon llegó el empate, en una jugada que ha realizado ya varias veces el conjunto británico: el del City filtra el pase para el lateral, que pisa línea de fondo y pone el centro atrás. En este caso apareció Gibbs-White. Por su parte, el 3-2 se gestó en las botas de Hudson-Odoi, que ganó la línea de cal y asistió a Foden, que atacó el segundo palo por sorpresa.

Foden celebra el segundo gol de Inglaterra.
Foden marcó dos de los goles de Inglaterra.

En apenas diez minutos, Inglaterra le dio la vuelta a la final. Santi Denia intentó cambiar la cara de su equipo centrando la posición de Sergio Gómez tras el empate, para intentar poner algo más de pausa a la circulación de balón y acumular más efectivos por dentro, pero el matiz táctico apenas tuvo repercusión ante una selección inglesa que defendía prácticamente siempre en la mitad de cancha rival. España seguía verticalizando en exceso la mayoría de sus ataques, sin la opción de buscar el pase atrás, sin ningún tipo de pausa, y los centrales isleños ataron en corto a Abel Ruiz, menos venenoso que en el primer tiempo. Casi todas las ofensivas españolas en la segunda mitad corrieron a cargo de Ferrán Torres, que se batía en el duelo individual frente a Jonathan Panzo. Aun así, tras el 3-2 España tuvo la opción de empatar de nuevo la final, pero apareció Sessegnon bajo palos para evitar el tanto de Chust tras una mala salida del portero inglés.

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Los cambios de Denia no alteraron el guion.

Fue la única concesión de los ingleses en el segundo tiempo. Ni la entrada del eléctrico Lara ni la mayor presencia física de Beitia en la medular alteraron el rumbo de un encuentro que sentenció Marc Guehi en una falta lateral. Al contragolpe, Phil Foden puso la guinda a su formidable torneo culminando un contragolpe en el que le asistió Callum Hudson-Odoi con un pase al espacio de precisión quirúrgica. Inglaterra olió la sangre y aprendió de los errores de Croacia, cuando dejó viva a España cuando pudo sentenciar. En su primer intento, Inglaterra conquistó la final del Mundial sub-17 con una exhibición de su poderío ofensivo (nadie había marcado más de tres goles en la final antes) y una demostración de personalidad para levantar el 0-2 inicial. Por su parte, la quinta española del 2000 se marcha del Mundial con la amarga sensación de haber dejado escapar una ventaja de esas características en el choque decisivo, en lo que supone la cuarta final que pierde España en esta categoría. Aun así, no hay que olvidar que se han convertido en la primera generación en nueve años capaz de ganar el Europeo sub-17 y la primera desde 2009 que disputa el Mundial de la categoría, datos que la convierten en una de las hornadas más exitosas de la última década. El talento de ingleses y españoles es evidente, aunque falta concretar uno de los pasos más difíciles de la carrera de un futbolista: el salto al profesionalismo.

Hudson-Odoi.
Hudson-Odoi asistió a Foden en el último gol de la final.
Fotografías: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

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