Un enganche atípico en Mali

Nigeria disfruta (Foto: Abby flat-coat).

Salam Jiddou es una rareza. Un futbolista que rompe con los tópicos y con las normas del fútbol africano, sobre todo en todos aquellos países que quedan por debajo del desierto del Sahara. En el Mundial sub-17, Mali ha presentado a un mediapunta finísimo en el toque, ágil en los giros, que conduce siempre el balón con la cabeza levantada e imprime pausa en zonas en las que otros se precipitan. El “10” del semifinalista africano en el Mundial sub-17 es uno de los alicientes del torneo y sus características invitan al estímulo: apetece ver cómo se maneja en los escenarios más exigentes, como puede ser el partido contra España de este miércoles.

No marca los goles de Lassana Ndiaye, máximo anotador del campeonato con cinco dianas, ni abarca los metros del sancionado Moussa Camara en la medular, ni tampoco es tan rápido en carrera como los extremos Djemoussa Traoré o Hadji Dramé, balas con espacios, pero Jiddou entra por los ojos a la primera. Basta con verle tocar el balón para apreciar a un jugador diferente, uno de esos futbolistas que se asemeja más al perfil de mediapunta que suele despuntar en el norte del continente (Túnez, Marruecos, Argelia o Egipto), prácticamente un enganche de ritmo sudamericano, pero que casi nunca emerge en una selección como Mali, donde la gracilidad de Kanouté fue una grata excepción. Jiddou baila con la pelota, levita sobre el césped, se mueve con gracia, y además potencia las mejores virtudes de sus compañeros. Atesora la visión de juego para poner balones al espacio a los futbolistas más veloces, es un apoyo para tirar una pared para el resto de centrocampistas y protege el cuero cuando hay que frenar la jugada para dar tiempo a sus compañeros a instalarse en campo contrario. Y asimismo, ha demostrado que su pierna derecha es un cañón en los disparos lejanos.

Con tan solo 17 años, el mediapunta aún debe recorrer muchísimo camino. Incluso puede producirse un cambio físico, un último estirón, que modifique el perfil físico del futbolista, como ocurrió con Kelechi Iheanacho, que perdió finura y ganó masa muscular en los años que pasaron entre su brillante Mundial en 2013 y su debut con el primer equipo en el Manchester City en 2015. Sin embargo, la rapidez con la que el cerebro de Jiddou procesa el juego y ejecuta sus decisiones es un aval para apuntar su nombre de cara al futuro. Y también un motivo de peso para sentarse este miércoles a disfrutar de un tipo peculiar como es el futbolista del Gidars FC maliense.

** Algunas bases de datos identifican al jugador en cuestión como Salam Giddou.

Foto de portada: Abby flat-coat.

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Deseando ver el partido de hoy Mali Vs España.

La única competición que le queda a España por conquistar a nivel de Selecciones masculinas, y la de hoy es una prueba durísima.

La sensación es que en estas categorías, el aspecto físico da algo de ventaja a algunas selecciones. Por eso vemos muchas veces selecciones africanas avanzar hasta las rondas finales de los torneos de estas categorías y sin embargo desaparecen en categorías absolutas.

España tiene calidad, pero sufre en defensa y también cuando no están determinados jugadores sobre el campo para controlar el juego en el centro. Mali tiene mucha velocidad, contras rapidísimas y calidad para llevar a cabo las transiciones. Aunque a veces los jugadores alargan los regates y las conducciones de más.

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