Supriaha lidera el asalto al trono de Ucrania

La velocidad de Supriaha fue una tortura para la mayoría de rivales.

Eclipsado por los goles de Danylo Sikan a lo largo de todo el Mundial sub-20, Vladyslav Supriaha había vivido un torneo difícil. Claramente por debajo de la expectativa generada en sus anteriores participaciones con la selección ucraniana. Supriaha, entonces todavía en el Dnipro, emergió en el Europeo sub-19 de Finlandia como una de las grandes estrellas del campeonato. Militaba en un equipo de la tercera división de su país, pero sometió a todas las defensas con su velocidad, desmarques de ruptura e inteligencia a la hora de atacar los espacios. Impresionó tanto su rendimiento que acabó fichando por el Dinamo Kyiv pocas semanas más tarde tras presentarse en sociedad en un escaparate inigualable en el fútbol continental. Con un Supriaha estelar, Ucrania compró el billete para el Mundial. Aunque en los once meses posteriores su realidad cambió radicalmente. Pasó a convertirse en un jugador a caballo entre el primer equipo y el juvenil que participaba en la Youth League, adaptándose a un gigante de su país que le exigía jugar mejor en espacios reducidos y le brindaba menos contextos para maravillar a la contra. El Mundial no le llegó en un buen momento, en un 2019 en el que solo había competido en un partido de verdadera exigencia: el duelo de octavos de final de la Champions juvenil contra el Hoffenheim. Incluso perdió su condición de titular tras varios encuentros discretos en los que no marcó. Su sustituto, Sikan, se hinchó a anotar goles en su primera toma de contacto con el torneo y le arrebató la etiqueta de indiscutible. Hasta que, en el momento decisivo, Supriaha resurgió con una versión parecida a la del futbolista que maravilló en Finlandia para sellar la clasificación ucraniana para el Mundial. Mejoró a su equipo en las semifinales contra Italia, saliendo desde el banquillo y participando de forma decisiva en la jugada del gol que le dio el pase a la final, y marcó dos goles cuando más sufría su selección ante la República de Corea. Cuando más se le necesitaba, Supriaha despertó. Por eso Ucrania es campeón del Mundial sub-20 en Polonia.

Ucrania 3 (Supriaha 34′, 52′, Tsitaishvili 89′)
República de Corea 1 (Kang-in Lee 5′)

Corea vs Ucrania - Football tactics and formations

El partido no pudo empezar peor para Ucrania, que revolucionó su once de cara a la final volviendo a su versión más original. Petrakov confió en los jugadores que llevaron al cuadro ucraniano al Mundial de Polonia, con el regreso de Supriaha a la alineación, la titularidad de Tsitaishvili (no jugaba de inicio desde octavos) y la apuesta en la medular por Khakhlov, futbolista perteneciente al Alavés y con mejor pie que Chekh. Con Safronov en el lugar del sancionado Popov, Ucrania apostó por un once con mayor capacidad para manejar el balón, consciente de que la República de Corea podía crearle dificultades si se encerraba atrás. Con lo que no contaban europeos ni asiáticos era con una torpeza de Beskorovainyi a los dos minutos de partido. El central zurdo de Ucrania midió mal una entrada en la línea del área y derribó a Se-Yun Kim. La acción pasó inadvertida en primera instancia, pero una revisión gracias a un aviso del VAR propició la señalización del penalty. Kang-In Lee, la estrella de Corea, no perdonó desde los once metros. Con sangre fría y máxima tranquilidad, esperó a que Lunin se venciera para mandar la pelota al lado opuesto de la portería ucraniana.

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El tanto tempranero de la República de Corea noqueó a Ucrania, que se veía por primera vez por debajo en el marcador en la Copa del Mundo. Le costó un buen rato reaccionar. Corea dio un par de pasos hacia atrás y cedió la iniciativa al cuadro europeo, con dificultades para sacar la pelota jugada. Los carrileros esperaban muy arriba, muy alejados de los centrales, y las posesiones ucranianas casi siempre terminaban con balones largos que intentaban propiciar una segunda jugada. Si el primer despeje no era contundente, ahí podían aparecer Buletsa y Tsitaishvili entre líneas. El menudo futbolista zurdo de la cantera del Dynamo Kyiv fue el más activo e incisivo en ese tipo de acciones, pero apenas gozó de continuidad en sus intervenciones. Corea no tenía la pelota, pero sí el control de la situación a pesar de que su mediocentro Jung-Min Kim había sido elegido como titular pensando en que Ucrania le iba a ceder la pelota y le tocaría llevar algo más la iniciativa.

Tsitaishvili.
Tsitaishvili redondeó la victoria de Ucrania con un golazo en los últimos minutos. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

Cuando más atascado parecía tener el partido Ucrania, una jugada a balón parado acudió al rescate del representante europeo. Una falta servida al corazón del área terminó en los pies de Supriaha después de una serie de despejes defectuosos. El delantero ucraniano se giró con una maniobra de calidad y luego ajustó la pelota al palo con un disparo de puntera, un recurso que le permitió armar el tiro rápido en muy poco tiempo. El primer gol de Supriaha en el Mundial sub-20 no pudo llegar en un momento más oportuno y contagió de seguridad al resto de sus compañeros a la par que infundió una dosis de nerviosismo a la República de Corea.

El tanto del empate propició un cambio de fichas en el cuadro surcoreano tras el paso por los vestuarios. El conjunto asiático quitó a un centrocampista de corte defensivo, introdujo a Won-Sang Um y deshizo el dibujo de tres centrales y dos carrileros. Hyun-Woo Kim adelantó unos metros su posición para acolparse a la medular, abrió el campo con el citado Um y Young-Wook Cho y otorgó la mediapunta a Kang-In Lee. Pobló la medular con más efectivos y asumió más riesgos, en un movimiento que pretendía dotar a la República de Corea de mayor cantidad de recursos ofensivos. Sin embargo, Ucrania se aprovechó del coraje surcoreano y lo castigó gracias a la mejor versión de Supriaha. El delantero del Dinamo Kyiv, con la confianza recuperada tras abrir su cuenta particular en el Mundial, rajó a la República de Corea con sus desmarques de ruptura marca de la casa. Su potencia en carrera, velocidad punta en conducción y capacidad para resistir las embestidas de los adversarios se convirtió en una pesadilla para el equipo asiático. Su capacitad de intimidación condicionó el desarrollo del partido y pronto encontró el gol en una jugada con un punto de fortuna. Una conducción de Konoplia por el carril central le llegó al delantero centro ucraniano tras un rebote, circunstancia que Supriaha aprovechó para cruzar su disparo al fondo de la red. Ucrania remontó el partido en los primeros compases del segundo tiempo y gozó de un escenario aún más propicio para lucir su dominio del contragolpe.

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Supriaha (11) marcó sus dos primeros goles del Mundial en la final. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

La República de Corea no dio su brazo a torcer, aunque la opción del tercer gol de Ucrania siempre fue real cuando asumió aún más riesgos en busca del empate. Incluso sin Supriaha, que se marchó antes de tiempo tras una mala caída. Korniienko pudo rematar la final en el minuto 65, con un disparo que finalmente cruzó demasiado, del mismo modo que Lunin evitó el tanto del empate con una parada espectacular a la salida de un córner surcoreano. Con poco combustible en sus piernas y sin demasiadas ideas en ataque, la selección asiática optó por cargar el área con muchísimos efectivos cada vez que la pelota pasaba por las botas de Kang-In Lee. El mediapunta del Valencia, intermitente a lo largo de la final, cayó a las bandas para recibir el cuero en situaciones que le permitieran colgar un centro al punto de penalty. Su calidad en el golpeo generó incertidumbre en la zaga ucraniana, lastrada sin el poderío del sancionado Popov o del ausente Mykolenko, pero reforzada por la serenidad de Lunin cada vez que salía del área pequeña para descolgar un balón aéreo.

La guinda a la final del Mundial la puso Tsitaishvili con una conducción propia de un extremo de primerísimo nivel. El atacante ucraniano agarró la pelota muy lejos de la portería, dejó atrás a todos los defensas con varios cambios de ritmo y de dirección en su carrera y fusiló el área surcoreana con un disparo cruzado prodigioso. Una acción portentosa, extraordinaria, que selló el triunfo ucraniano en una final histórica para el fútbol del país que suele vestir de amarillo y azul. Clasificado sobre la bocina para el Europeo sub-19 y sólido como el hormigón armado a partir de entonces, Ucrania ha formado un bloque muy difícil de batir. Ha confeccionado una selección que funciona como un equipo, de forma muy coral, con un sistema que esconde los defectos de muchos de sus futbolistas del centro del campo y la línea defensiva y potencia la calidad de sus mediapuntas o la velocidad de sus delanteros. A lo largo del último año y medio, Ucrania ha sido un rival incómodo para todo el mundo que ha contado con el comodín del balón parado para desatascar sus partidos menos brillantes. Como la primera mitad de la final del Mundial sub-20. En la segunda, una versión más cercana a la esencia de este equipo ucraniano acabó barriendo del mapa a la República de Corea. Ningún futbolista la representa mejor que Supriaha. Agresivo en las disputas sin balón, profundo en transición, veloz como una centella cuando ataca el espacio, pura determinación en el remate en el área contraria. Las virtudes del punta ucraniano sintetizan las virtudes de su equipo. Con el añadido del sentido colectivo transmitido por el delantero del Dinamo Kyiv, que ha trabajado en pos del equipo para acabar sembrando el reconocimiento individual a medio plazo. Su mejor actuación llegó el día más indicado.

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Foto de portada: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

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3 comments

Maravilloso cierre de torneo de Supriaha. Sin llegar al nivel que tuvo en el Europeo del año pasado, le hizo muchisimo daño a Corea con su constante movilidad y atacando el espacio.

Los dos goles de Supriaha pesan mucho, pero para mí Tsitaishvili ha estado mejor en la final. Muy vertical y generando muchos problemas a la defensa coreana con sus conducciones en carrera. Con 1-0 era el que más lograba desordenar la defensa asiática.

Esperaba mayor incidencia en el juego de Kang-in Lee. Cuando él cogía la pelota, mejoraba la jugada coreana pero estuvo demasiado intermitente y sin sus apariciones era muy dificil superar la maraña defensiva ucraniana.

Estaba muy disminuido fisicamente el bueno de Kangin. Creo que a los 20 minutos de partido se tira al suelo y se le veía que tenia problemas físicos.

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