Lo más destacado del Mundialito sub 17 de Fuenlabrada

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El Real Madrid de Miguel Gutiérrez

El Real Madrid se proclamó campeón del Mundialito sub 17 de Fuenlabrada. Venció en los penaltis al Benfica, un conjunto al que se está acostumbrando a enfrentarse en fases finales de torneos de fútbol formativo, evidenciando que son dos de las canteras con mejor salud del continente. El mérito del cuadro de Álvaro Benito residió en que, en términos de talento neto, pareció estar algo por debajo de otros contendientes, pero consiguió competir los partidos hasta el extremo y se acabó llevando todos ellos por detalles. Un futbolista blanco estuvo por encima del resto a lo largo de todo el torneo en el cuadro blanco y ese no fue otro que Miguel Gutiérrez, un lateral izquierdo cuyo nombre no es especialmente singular pero vaya si su fútbol lo es. La palabra que define al 3 blanco es la exuberancia. De perfil físico muy desarrollado para la edad que tiene (16), Gutiérrez es un muy contundente defensor, que se brega por alto y gana las anticipaciones cuando la situación lo requiere. Tiene muy buena zancada cuando se incorpora al ataque, lectura para ocupar posiciones interiores en el circuito asociativo y una delicadísima pierna zurda que le lleva a ser el ejecutor de todos los golpes francos de su equipo. Aunque sea un nombre fácil de olvidar, remember the name.

El otro futbolista que más especial pareció fue Bilal Kandoussi, un livianísimo mediapunta de origen magrebí con todo el desarrollo físico aún por delante, pero con una refinada técnica que le permite dejar atrás con soltura a futbolistas que le doblan en envergadura. Sus finas conducciones con el balón pegado a su pie derecho fueron uno de las mayores fuentes de ventajas que encontró el Real Madrid en su juego.

El delicioso centrocampista del Benfica

Si se habla del Benfica, hay que hablar de Tiago Dantas, ese monumental centrocampista con cara y cuerpo de niño pero juego de hombre maduro. El auténtico líder del conjunto lisboeta y probablemente el futbolista del torneo con permiso de Miguel Gutiérrez. Un delgado y diminuto centrocampista con una extraordinaria técnica para dirigir el juego y una privilegiada clarividencia para decidir. Su pierna diestra es una pasada. Junto al fino mediapunta bosnio Marko Martinovic y los extremos Csoboth y Rodrigo Fernandes nos brindaron probablemente los mejores momentos de juego colectivo del torneo. Su ariete, Luis Henrique, se fue hasta los diez goles y fue el máximo goleador, aunque es un 9 de perfil más contundente y robusto que técnico. Me gustó más el central Antonio Ribeiro.

La maravillosa generación del Athletic Club

El conjunto vasco presentó en Fuenlabrada una generación desbordante de talento en todas sus posiciones que además era muy estimulante de ver por su rompedora formación táctica, una suerte de 3-4-3 con un rombo en el centro del campo en el que no había carrileros. Cuánto jugador interesante nos dejó ver el técnico del juvenil del Athletic entre tanta rotación. Empezando por el espigado central Julen Barruetabeña, con un finísimo manejo de balón bajo presión. Los dos mediocentros que alternaban la posición, tanto Unai Vencedor como sobre todo el capitán Ander Pérez, brillaban por su lucidez en los primeros pases. También gustaron ambos interiores, el fino Diego Fernández y Ander Laka. Aunque los dos futbolistas más especiales parecieron los dos extremos. Marco Diliberto por el sector izquierdo y Juan Artola por el derecho fueron dos auténticos cuchillos a lo largo de todo el torneo.

El despampanante Palmeiras

El Palmeiras dio la sorpresa al caer eliminado en semifinales a manos del Benfica. Era el gran favorito para llevarse la competición tras haber arrollado a Atlético Nacional, Rayo Vallecano o Inter de Milán. Gozaban de un abanico de futbolistas de un exuberante nivel físico y técnico, mucho más maduros y desarrollados que el resto. Quizá la lesión de Bernardo Barbosa al comienzo del partido, probablemente su mejor futbolista, les mermó en exceso. Barbosa es un eléctrico extremo zurdo que juega por la banda derecha, con una insultante capacidad de desequilibrio y una felina capacidad de resolución dentro del área. El nueve del torneo para mí fue Rodrigo, un ariete con muchas más cosas que Luis Henrique, aunque anotara menos goles. El genial centrocampista zurdo Tomás Ferreira y el pletórico pivote Gabriel Menino completan lo más destacado de un despampanante conjunto brasileño.

El Atlético de Madrid de Camello y Mollejo

El Atlético no se coló entre los semifinalistas, pero sí expuso a dos futbolistas que merecen mención en el texto. El primero es Victor Mollejo, una suerte de delantero omnipresente en el juego, que trata constantemente de participar y ofrecerse para darle soltura a la circulación. No hay adornos en su juego, pero sí una desbordante energía. Es generoso, tiene sensibilidad para moverse y mucha calidad en su pierna diestra. Sergio Camello, por su parte, es un delantero mucho más centrado en la pura resolución que Mollejo, pero extraordinariamente certero de cara a portería. Punzante con el balón controlado y con mucha sangre fría a la hora definir.

Foto de portada: Guillermo Valverde/MarcadorInt

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