8×12 Morning Show

Foto: Groundhopping Merseburg, bajo licencia Creative Commons.

Día grande de fútbol por el desenlace del “grupo guay” de la Copa África: Axel quiere saber si se mete Comoras y Rulo anda un poco despistado. Pero casi todo el podcast se centra en el debate entre aficionados de legado y aficionados digitales a raíz del fenómeno viral causado por el hashtag #BusquetsEnElBanquillo.

 

 

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Foto de portada: Groundhopping Merseburg, bajo licencia Creative Commons.

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12 comments

Hola! Me parece un debate tan interesante como amplio. Voy a intentar exponer mi opinión aunque, como a vosotros, también me surgen muchas dudas.

En primer lugar, la pregunta es si el fan digital está “legitimado” para dar su opinión o decidir acerca de su club. En el sentido estricto de la palabra, si consideramos legitimado como que su opinión tenga alguna repercusión “legal” es evidente que no. Yo sin ir más lejos pago mi abono cada año y me gasté mi dinero en su día en acciones del club, he tenido que agruparlas para que alguien me represente en una junta de accionistas y mostrar mi disconformidad con la propiedad. Lamentablemente es en lo que se está convirtiendo el fútbol, aunque con las excepciones que todos conocemos.

La reflexión que me ha venido a la cabeza y quería compartir viene cuando Axel habla de comunidad, me ha hecho pensar en mis círculos más cercanos y cómo el paso de los años ha ido moldeando su interés por el fútbol o su club. Aparte de todo lo expuesto por Rulo acerca de la tecnología y las facilidades de hoy en día, existen muchos otros factores que considero que pueden convertir en un fan delegado en un fan digital o directamente en un ex-fan. Las comunidades son diferentes hoy en día a cuando nosotros comenzamos a seguir el fútbol, o al menos su modo de tratar al fútbol. El aficionado más numeroso a mi modo de ver, es ese que necesita que el fútbol se interponga en su rutina en lugar de ir a buscarla él. Que le hablen en la cola del pan, que esté puesto en la TV del bar donde va a tomar café o cervezas con los amigos, que su compañero de trabajo le pinche porque ha perdido el Barça…y esas cosas, al menos en mi círculo insisto, ya no suceden. Otro análisis mucho más extenso vendría aquí, los partidos en TV de pago, la inabarcable oferta de entretenimiento en streaming existente, etc.
Tengo muchos amigos que eran muy fans del Barça, no sé si se considerarían delegados porque vivimos a 300 km, y que ahora no conocen a la mitad de jugadores, pero eso es porque en su entorno se ha dejado de consumir el fútbol como se consumía hace 15 años, o digámoslo de otra forma, ha cambiado su comunidad. También tengo el ejemplo opuesto, de dos hermanos que no les interesaba mucho el fútbol y simpatizaban incluso con Madrid y barça, que heredaron un abono del Valencia y ahora son habituales de Mestalla. Eso a mi modo de ver no se consigue desde la otra parte de una pantalla. Ellos se sienten parte de esta comunidad y pese a estar en los peores años de la historia de nuestro club están más con él que nunca.

No obstante, hay tantos tipos de fans que se puede dar que uno delegado tenga una opinión que a mi me parezca menos “legitimada” que uno digital. Pienso por ejemplo que la opinión de uno de mis amigos del Barça que iban al campo una vez al año (o ninguna) no debe valer lo mismo que la del aficionado árabe que pierde 3 horas todos los días en twitter para hacer trending topic #busquetsalbanquillo pero lamentablemente como digo sí vale lo mismo, incluso que la mía que no soy del Barça.

Resumiendo, creo que antes las comunidades se forjaban alrededor de unos hábitos de interactuación entre vecinos que hoy no existen. Esa interactuación se ha trasladado a las redes sociales, y donde antes comentabas el partido del equipo del pueblo ahora estás hablando en twitter con los fans del Liverpool de Lima, o escribiendo un comentario en una web donde sí les interesa el fútbol en todos los rincones.

Un saludo y muchas gracias por seguir adelante con este proyecto. Larga vida a MI

Hola a tod@s. Recogiendo el guante de Axel, os comparto mi opinión respecto al tema de los aficionados “delegados” (así lo entendí yo en el podcast 🙂 ) y los aficionados digitales y su legitimidad para opinar al mismo nivel.

Simplemente os comparto mi experiencia. Yo soy de Jumilla, un pueblo pequeño de Murcia que transitaba habitualmente por la 3º división y al que desde pequeño he seguido como aficionado, pasando por todos los status vitales del “local team supporter”: niño que va a ver el partido con su abuelo, después adolescente que se mete en la peña más ultra de animación, y por último, adulto que emigra a la gran ciudad y que solo va al campo cuando visita a sus familiares y amigos en el pueblo, muy esporádicamente. Durante estos años, conforme crecía e iba teniendo acceso al mundo futbolístico exterior, rápidamente el sentimiento verdiblanco creció en mi interior, haciendo de mí un Bético más del universo. Al principio fue siguiendo los partidos por la radio mientras veía el fútbol en La Hoya, después fue buscando la noticia (siempre escueta y escondida) en la prensa deportiva nacional y finalmente ya viendo por TV al equipo, casa del amigo que tenía el plus, en el bar o ya más recientemente en mi propia casa. Solo fui al Villamarín una vez, un noviembre de 2005 a ver aquel Betis-Chelsea de Champions que ganamos 1-0 a Mourinho después de no se cuantos partidos que no perdía en Europa (nunca se le dió en los medios el valor que esa victoria merecía). Próximamente espero volver a ese santuario futbolístico, esta vez al ver al Zenit ahora en febrero (si consigo entrada). Como comenté antes, tuve que emigrar del pueblo, como tantos otros ingenieros de mi generación, a buscar trabajo en la capital. Como buen futbolero, nada mas instalarme busqué un equipo local al que aficionarme ir a ver, intentando dejar a un lado los prejuicios (siempre complicado): el Madrid descartado, fui al Bernabéu a un Madrid-Sporting y lo único que vi fue insultos al equipo rival, pitos al árbitro y un ambiente, en general, aburrido. El Calderón, mejor, un ambiente mucho más animado, un estadio donde se ve bien el fútbol y, por qué no decirlo, muchos bares para la previa alrededor del estadio. Cuando ya estaba casi decidido a abonarme al Atleti, fui a Vallecas. Ahí, amigos, el fútbol se ve, se escucha y se siente de otra manera. Una grada llena de abuelos y nietos, un ambiente donde se ve que el equipo es de la gente y la gente es del equipo, un estadio humilde, muy frío en invierno y caluroso en verano y un fútbol donde, a pesar del incesante animar del público, oyes como suena ese golpeo de balón, ese guante al atrapar un centro o ese míster dejándose la garganta. Desde entonces y después de ser abonado del Rayito todos estos años, cuando voy al resto de campos madrileños cada temporada a ver a mi Betis, cada día entiendo menos por qué se empeña este fútbol moderno en alejar a la gente de los estadios.
Con todo esto que os he contado, solo quería concluir en que tanto de mi Jumilla, como de mi Betis, como de mi Rayo, me considero totalmente legitimado como cualquier otro aficionado “delegado” o digital al opinar sobre ese mediocentro que solo la toca para atrás o si este chaval que acaba de subir de la cantera debe tener más minutos. No importa donde hayas nacido o donde vivas, por suerte para nosotros el fútbol esta en todas partes y muchas veces los análisis y las opiniones sobre la reforma de la cocina o el color de las paredes del salón no las tenemos en nuestra madre que come en casa todos los domingos, sino en el amigo que viene a tomar café por navidad.

Muchas gracias por llegar hasta aquí, pero para una vez que escribo en esta fantástica web, ya me tenía que explayar. Un abrazo a todos, ánimo con el proyecto y arriba ese Patreon. Cuidaos mucho.

Ya he expresado mi opinión en los comentarios de ivoox y no quiero ser pesado repitiéndola aquí. Pero me gustaría resaltar esta frase de samu de más arriba: “El aficionado más numeroso a mi modo de ver, es ese que necesita que el fútbol se interponga en su rutina en lugar de ir a buscarla él”. Qué reflexión tan interesante. Y volver a agradecer que hagáis con MI algo tan grande de este deporte. Y cuando digo MI no me refiero solo a Axel, Raúl y el G8, sino a la comunidad (patreonista o no) que está al otro lado y a la que tengo la inmensa suerte de pertenecer.

Soy hincha de Independiente de Avellaneda.Abonado.

Y me considero hincha del Liverpool y Atletico Madrid por ver todos sus partidos. Al Liverpool lo vi una vez en una cancha y al Atleti 10 o mas.

Puedo discutir con cualquier hincha del Atleti o Liverpool, pero el verdadero sentimiento lo tienen ellos.

Llore varias veces por Independiente, pero nunca lloraria por los eiropeos Estuve en la final del Atleti en Milan y la bronca se me paso en unas horas.

Muy interesante el debate de fans de legado vs digitales.
Os doy mi opinión muy rápido con un ejemplo de otro deporte que no creo que salga mucho.
Yo en fútbol soy del Madrid porque es el equipo que empecé a ver con mi padre, del que mi abuelo era forofo y del que tengo recuerdos desde niño. Es verdad que tener más recuerdos lo hace más identitario que un fan nuevo sea digital o no que lo hace porque el equipo es bueno en el FIFA o lo que sea y no sabe su historia…pero eso pasa también en España
No obstante, cambiando de tercio, en la NBA yo empecé a seguir a varios equipos pero me llamaron la atención los Seattle Supersonics allá por los early 2007. Sin embargo, este equipo cambio de ciudad y ahora son los Oklahoma City Thunder (desde 2009 o así), siendo el cambio de ciudad un evento que hizo que cualquier persona de Seattle odie al equipo automáticamente (se cambiaron por peleas políticas no querer construir un pabellón nuevo y alguna treta, hay un documental en Youtube guay sobre el tema, Sonicsgate de 2009)
A lo que voy, yo he seguido siguiendo al equipo porque los jugadores eran los mismos pero para mí esto confirma algo de que, por muy fan que soy y muchas madrugadas que me he quedado, mi sentimiento es bastante distinto a la gente que lo ve “en primera persona”.
No lo tengo clarísimo, porque igual que puede haber allí gente que no tenga ni idea o a este lado del charco gente que sean expertos totales, pero la cercanía ayuda en el sentimiento de pertenencia.

P.s:
En la newsletter de el país de Jordi Pérez colones saca el tema de Busquets – en el punto 4 jordipc habla sobre el tema de Busquets en el banquillo que comento Axel en el último morning

http://m.newsletter.elpais.com/nl/jsp/m.jsp?c=%40dvcSDJmpw9Bi5hYbHDUibS5mmZzyWWYJT7Ok2SS69BI%3D&mid=DM98370&bid=894659253

Aficionados de legado Vs aficionados digitales… apasionante.

Tertulia en una cadena nacional. El periodista especializado en la información del Sevilla FC pontifica sobre los parabienes de la gestión de Tebas en LaLiga y sobre la gran operación que se está gestando con el fondo CVC. Un compañero argumenta que esta operación servirá para la expansión internacional del resto de equipos de LaLiga que no son Madrid y Barcelona. El periodista sevillista se sorprende. No entiende que haya gente en Asia que pueda seguir a su Club. Sevilla es especial… allí sólo encontrarás niños con camisetas del Sevilla… y del Betis. El fútbol cambia tan rápido que ni los especialistas que siguen la información de los equipos más importantes tienen claro, y en conjunto, qué está pasando realmente.

En la reciente, comercial e internacionalizada Supercopa de la RFEF hemos podido conocer a una especie que intuíamos que existía, pero que no habíamos visto de frente: a los aficionados digitales de lejanos países. Aficionados que ven todos los partidos de su equipo, compran su camiseta y hasta se saben los cánticos que se entonan en su estadio. Gente cuya lengua materna ni siquiera tiene el mismo alfabeto que la nuestra. Los periodistas se lo toman a guasa. Lo toman como un detalle curioso, una anécdota más… poca broma.
De hecho, ya tenemos fichajes (como dice Rulo) pensando en su impacto en mercados lejanos, horarios para Asia, webs y redes sociales en distintos idiomas, giras internacionales… Los aficionados digitales ya cuentan para los clubes de primer orden, a veces, más que los locales.
Lo cierto es que, en realidad, la diferencia entre un aficionado de legado y uno digital se podría decir que es… ninguna. Yo soy el primero que aboga por el fútbol en vivo, acudiendo al estadio, conociendo a los jugadores en persona y apoyando los colores de un equipo que represente a la comunidad en la que vivo. Ese es mi modelo, aquel con el que disfruto del fútbol, el que creo que sustenta la base de este deporte. Pero (como dice Axel) no somos nadie para imponerles nuestro modelo al resto. Cada uno es libre de vivir su afición a su manera. Los sentimientos de un niño japonés que ha visto al Real Madrid proclamarse Campeón del Mundo en su país no son menos respetables que el de un aficionado que lleva treinta años acudiendo a su asiento en la tribuna del Bernabéu. Los sentimientos no tienen clases ni niveles… si son auténticos… son eso… sentimientos.

Pero es que hay otra variable. ¿Dónde ponemos el límite, la frontera entre los que es un aficionado de legado y otro digital? Con el COVID mucha gente mayor ha dejado de ir al estadio, algunos incluso mantienen su abono, pero por prudencia ven a su equipo por la tele. ¿Son ahora esos aficionados digitales? ¿Cuál es el perfil de los aficionados que ahora frecuentan Stamford Bridge? ¿Es el mismo de hace treinta años? Y el de Chelsea es un barrio de alto nivel económico, pero… ¿Y White Hart Lane? ¿Cuántos de los viejos aficionados acudirán al nuevo estadio? ¿Cuántos aficionados del Manchester United pueden ir ahora a Old Trafford? Unos pocos miles fundaron el FC United para volver a recuperar “su equipo”, pero el resto… ¿Ahora qué son, aficionados digitales? Pero es que hay más. ¿Realmente hay aficionados de legado en equipos como el Real Madrid o el Barcelona? ¿Por qué, porque acuden al estadio? En cierta ocasión el Real Madrid coincidió en Champions con el Rosenborg. Los periodistas españoles se maravillaban con la costumbre del club noruego de hacer coincidir a jugadores y aficionados en la sede del Club para tomar algo después de los partidos. ¿Qué contacto tienen los aficionados de los grandes clubes europeos con su equipo aparte de ocupar un asiento a precio de oro y de que te echen de allí apenas acabado el encuentro?

Si el proyecto de Superliga sale adelante habrá muchas más entradas para turistas y grandes empresas relacionadas con los clubes de élite que para los aficionados de siempre. Los aficionados digitales serán legión en el futuro, nos guste o no. Quizás algunos de los que ahora se permiten mirar por encima del hombro a otros pronto estén engrosando las mismas filas de las que ahora reniegan.

Y esto no es positivo, claro. La expansión de los grandes clubes, de las grandes ligas, arrinconan primero a los clubes pequeños y luego a los medianos. La expansión internacional de la Premier League, de LaLiga, la Bundesliga… arrincona a las ligas rumana, estonia, austriaca, belga… El panorama es sombrío, pero la tormenta ya pasó hace tiempo por el fútbol que yo frecuento (regional) ahora les toca a otros…

Donde sí hay una diferencia real y efectiva es entre los aficionados y simpatizantes y los socios (de club deportivo o accionistas). Ahí radican la mayor parte de las decisiones del fútbol mundial. El debate de la regulación de la propiedad de los clubes de fútbol sí es determinante en la organización de este deporte a nivel global. Si vas al tour de Anfield te podrás topar con unos guías que son genuinos aficionados del Club y que te cuentan cómo animaban desde The Kop cuando eran niños. Te hablan del Club como algo propio, pero no les pertenece. Los inversores que van desfilando por la propiedad del mismo no están enraizados con la tradición obrera de la ciudad, ni con las tradiciones inglesas, ni siquiera son “aficionados digitales”. Así pues, un accionista (o un socio) puede vivir en el mismo barrio que su club o en un país distinto. Puede sentir los colores “a fuego” en su corazón o tener esa propiedad como una más de su vasta cartera de empresas deportivas o de entretenimiento. Plantearnos por qué un ciudadano de Singapur puede poseer y dictar el futuro de la entidad deportiva más importante de la Comunidad Valenciana es plantearnos si se pueden comprar con dinero la historia y el depósito sentimental que representa una entidad como esa, un patrimonio inmaterial de sus aficionados… estén donde estén…

(…) plantearnos si se pueden comprar con dinero la historia y el depósito sentimental que representa una entidad como esa, un patrimonio inmaterial de sus aficionados… estén donde estén…

La cuestión también será si se puede vender. Porque esas acciones fueron vendidas por aficionados del Valencia. Porque se vendieron sin sentimientos, probablemente se compraron sin ellos.

Un placer leerte Jose Antonio (como siempre). No había leído tu comentario, hasta que vine a poner el mío. Te transmito la pregunta que le he hecho a Axel (perdón pero tendrás que leer mi largo post para contestarme)

¿Delegado o digital? ¿Quién es mejor aficionado? A) uno que duerme con el pijama de su club, come en vajilla con el escudo de su equipo y se lava los diente con pasta de dientes de los colores de su camiseta; B) uno que cuando llega a casa después de 12 horas de trabajo y6 saca fuerzas para ver a su equipo que juega en la otra punta del mundo; C) Un socio de toda la vida que los días que nieva/llueve no va al estadio y lo ve por la tele.
Respuesta: no tengo ni idea. ¿Existe una respuesta correcta?

Está claro que si eres accionista o socio (de un club que no sea SAD) estás a en un nivel de toma de decisiones superior. Y te será más fácil que se oiga tu voz. También es cierto que verlo en el campo es más auténtico, pero simplemente porque no tienes un filtro. La tele es un filtro, la radio lo es más, la prensa aún más. En el campo tú lo recibes y lo interpretas. Es un plus indudable de ver a tu equipo, pero ¿de cómo lo vives? Ahí no me atrevería a juzgar.

Puesto que ser aficionado es querer a tu club. Que cada uno quiera como pueda. Con un amor platónico, incondicional, casado, amor de verano…. Tan respetable uno como otro. ¿Con el mismo peso? Probablemente no, pero ¿dónde ponemos el límite? ¿Es mejor aficionado…
… el que es de la misma ciudad? Y los que tienen que emigrar por trabajo u otras razones, y siguen a su equipo allí donde van, y se lo trasmiten a su equipo ¿Son peores aficionados?
… el que es del mismo país? Es decir, que un chico de Perpiñan está menos legitimado que uno de Málaga para ser seguidor del Barcelona. ¿?
…el que vive cerca. ¿Cuánto de cerca? ¿Cuántos kilómetros? De nuevo, ¿dónde está el límite?
…el que lo sufres más. ¿Quién es peor, el que no cena o el que no habla a sus hijos? ¿Qué hay que hacer para demostrar que se sufre más?
…el que lo ha mamado desde pequeño porque forma parte de una saga. Mi padre era del Madrid y me lo inculco desde pequeño, me hablaba de Gento, Puskas… ¡pero a mi abuelo el futbol le daba igual! ¿Significa eso que mi padre es menos madridista que yo? No lo creo.
… el que ve todos los partidos. ¿Y ese aficionado del Valencia que era ciego e iba al campo y su hijo le narraba las jugadas? ¿Es menos aficionado? Bah!

Si soy aficionado delegado. Sé que el triunfo llama a más gente. Quiero que mi club tenga éxito y cada vez tenga más aficionados, pero que estos reconozcan que yo estaba aquí antes. Que yo sé más que ellos de mi club. Que mi construcción mental sobre mi club es más antigua y tengo más datos que ellos. Que mi imaginario mental y el día a día del club, para mi es más cercano que para ellos. Yo lo palpo. Ellos no. Que reconozcan que yo voy al estadio todos los días y ellos no. En definitiva, que soy mejor aficionado que ellos, soy VIP, premium, o como quieras llamarlo.

Creo que es un error. Digital, delegado… ¿Qué más da? Puesto que al final, lo único que distingue a un aficionado de verdad de uno que no lo es, es que cuando al equipo no le va bien y llegan años mediocres, temporadas oscuras e incluso descensos… está ahí. Si tú ya lo demostraste, bien por ti. Ese es tu distintivo. Pero para el que acaba de llegar, el único que sabe la respuesta a si se quedara cuando vengan malas… es él.
Es decir, no importa cuando llegues, pero cuando estemos mal quédate, porque eres parte de esto. Y tu opinión está legitimada, en tanto en cuanto comprendas que había gente aquí antes que tú, y quizá en algunos temas saben más que tú.

En su mayoría los aficionados digitales seguirán a los grandes clubes, aunque habrá excepciones que descubrirán al Athletic y al San Pauli. Y es normal (que no quiere decir que sea bueno). Cuando cualquier club tiene éxitos deportivos y crece en masa social pierde parte de su esencia. Porque cada vez englobas más gente distinta y de distintos sitios. Cuando eres un club de un pueblo o de una ciudad pequeña pues compartes geografía, inquietudes, hay un imaginario colectivo común…

Puedo imaginar un club modesto, que empieza a tener éxito. Que sube a primera división. Luego llega a competiciones europeas. Y se convierte en habitual en la Champions. Millones de seguidores en todo el mundo empiezan a seguir al equipo. Compran sus camisetas, siguen sus partidos y sueñan con acudir a su estadio…. Sus aficionados felices. Pero entonces empiezan a subir el precio de las entradas y los abonos. Se empieza ver la grada poblada de turistas futboleros. El bar del estadio es sustituido por varios stands de una conocida cadena gastronómica. Con todo ello me cuesta pensar que ese modesto club no ha perdido algo de su esencia. ¿Merece la pena el sacrificio?

Como seguidor del Real Madrid estoy bastante lejos de poder contestar a esa cuestión. Axel, ¿firmarías que el Sabadell siguiera ese itinerario? ¿Sacrificas parte de su esencia por el éxito? ¿Está bien perder esencia y ganar pluralidad y millones de seguidores digitales?

-Quizá se puede no renunciar a tu esencia y crecer… no lo sé. Pero no lo creo. Lo que hace el Athletic es muy meritorio. Pero actualmente está claro que tiene un techo que no va a poder romper (imo)-

Y así, llega la globalización. Que trae consigo que podamos comprar cualquier cosa en Amazon y también adquirir un disfraz en la tienda Hokus Pokus de Reikiavik (existe de verdad). O que un japones se haga seguidor del Liverpool y un israelí anime al Sabadell. Al final seguir al equipo grande y no al de tu localidad es como comprar en Ikea o en la tienda de muebles de tu pueblo. ¿Está mal? Espero que no, o iremos todos al infierno ¿Es legítimo? Desde luego ¿Qué pasará si todos lo hacen? Que vendrán tiempos oscuros. Y cada vez será peor. Llegará la Superliga (no deja de ser irónico que aficionados delegados que apuestan por la Superliga luego se quejen de los aficionados digitales). Y los equipos más grandes, cada vez se hablará más de ellos, arrastrarán a más seguidores, que solo quieren ver más partidos de esos equipos, y todo se homogeniza. Todos nos volvemos seguidores de 20 o 30 equipos, y el fútbol (y el mundo) será un poquito más pobre.

La cuestión también será si se puede vender. Porque esas acciones fueron vendidas por aficionados del Valencia. Porque se vendieron sin sentimientos, probablemente se compraron sin ellos.

La conversión de los clubes deportivos profesionales en SAD en el plan de saneamiento fue algo más que una chapuza. Fue una privatización del conjunto de entidades que más implantación social tenían en nuestro país. Antes falló el control sobre la responsabilidad de los directivos en la gestión de sus clubes y luego también, pero con el agravante de que la masa social de cada club quedó al margen de la mayoría de decisiones.

Como seguidor del Real Madrid estoy bastante lejos de poder contestar a esa cuestión. Axel, ¿firmarías que el Sabadell siguiera ese itinerario? ¿Sacrificas parte de su esencia por el éxito? ¿Está bien perder esencia y ganar pluralidad y millones de seguidores digitales?

Yo sigo a un club que está en 3ª Andaluza. Yo no cambiaría nuestra esencia por nada. Ganar es bonito, es el objetivo cuando saltas al terreno de juego, pero ser tú mismo es lo realmente fundamental.

Un placer leerle también a Vd. señor. Yo soy el menos indicado para quejarme de mensajes largos. También he leído con atención a otros compañeros aquí y en Ivoox. Como ya sabemos los que frecuentamos MI, es muy difícil encontrar este nivel de debate en otros medios.

Ciertamente ha habido un gran nivel en los comentarios. Da gusto ver a la comunidad MI en plena acción. Muy interesante tu respuesta. Me gustaría que Axel y Rulo lo preguntarán en el Morning para saber la opinión de otros aficionados de clubes modestos. Yo si he soñado alguna vez con que mi Logroñes (mi otro equipo) ganará la Champions… Con lo de la SAD poco que decir. Más razón que un santo.
Gracias por contestar José Antonio. Y gracias a todo MI. Un saludo

Yo no sueño con un CDGuijuelo ganando la Champions… Me reconforta viéndolo cada Domingo en el Luís Ramos y disfrutando de su fútbol, si me gustaria verlo en Primera Federación, jugando con el Cacereño.
Al San Roque de Lepe luchando por el ascenso a Segunda División del Fútbol Profesional.
Con la UPP jugando todos los años play off de ascenso a Primera RFEF, pero no subiendo.
Lo que si disfrutaria y mucho es viendo al Recre. Al gran Recreativo de Huelva en Primera División Española

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