Partido Polish Boyfriend: Una zona residencial rebelde que no quiere depender de la capital

Housing area in Brøndby, near Copenhagen. No machine-readable author provided. Jan Kronsell assumed.  GNU Free Documentation License.  Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported
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Estos últimos meses, los hinchas del Brondby han comprado lotería. De forma organizada, centenares de hinchas de este club danés compraron boletos del EuroJackpot con la esperanza de que uno de sus boletos fuera el ganador del premio de más de 65 millones de euros. La idea era poder usar ese dinero para comprar el club de sus amores, justo en una época en que diferentes inversores extranjeros quieren convertirse en sus propietarios. Y ellos no quieren. Les ha dolido especialmente la posibilidad de ver cómo el grupo austríaco Red Bull los compra. Pese a los buenos resultados de los equipos de Salzburgo y Leipzig, la hinchada del Brondby entiende que se convertirían en una pieza más dentro de un grupo empresarial gigante. Perdiendo personalidad.

El Brondby, uno de los clubes con más tradición de Dinamarca, sufre por falta de dinero. Ese fin de semana juega el gran derbi contra el Copenhague, dentro del play-off final por un título de liga que acabará en manos del Midtjylland. El Copenhague aspira a finalizar segundo y jugar la Champions, mientras que el Brondby se quiere meter en la Europa League justo cuando se habla tanto de la posible llegada de Red Bull. O de las ofertas de empresas americanas o rusas. Ninguna parece satisfacer a la pasional hinchada del club amarillo, un club con una masa social fiel capaz de cruzar en ocasiones líneas rojas, como en 2017, cuando lanzaron ratas muertas a los jugadores del Copenhague.

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Brondby tiene fama de ser una zona tranquila, aunque esa no es la realidad cuando se habla de fútbol. Brondby, para muchos, era solamente eso, una zona de relax. En 1964, el gobierno danés autorizó un plan para construir una zona residencial para habitantes de la capital a unos 15km de Copenhague. La idea era una zona de segundas residencias con una normativa curiosa, pues las casas, todas con jardín, eran habitables del 1 de abril al 1 de octubre. El resto del año, solamente en los fines de semana. El arquitecto Erik Mygind creó un barrio fascinante, pues diferentes grupos de 24 casas se organizan alrededor de círculos con jardines. Esta zona se ha convertido en el paraíso de los fotógrafos con dron, pues la vista desde el cielo de las casas circulares es bonita.

Los duelos entre FC Copenhaguen y Brondby se han convertido en una de las mayores rivalidades de Dinamarca. Foto: Pechke - Dominio público
Los duelos entre FC Copenhaguen y Brondby se han convertido en una de las mayores rivalidades de Dinamarca. Foto: Pechke – Dominio público

Ese mismo año 1964, los dos clubes de la ciudad de Brondby, el Brøndbyøster IF y el Brøndbyvester IF, se fusionaron por iniciativa del ayuntamiento. Eran dos clubes muy pequeños, de sexta división. La ciudad estaba siendo diseñada de nuevo, con esos barrios y un nuevo estadio municipal grande. Aunque el consistorio exigió la fusión de los dos equipos. Así nació un club que llegaría a ser el más grande de Dinamarca, con sede en una zona tranquila que no dejaba de crecer gracias a la llegada de habitantes de Copenhague que buscaban una nueva casa. No deja de ser curioso que pese a que creció gracias a la capital, Brondby, ahora con unos 35.000 habitantes, siempre ha mantenido un fuerte espíritu propio. En 2008 por ejemplo, en Dinamarca se modificó el mapa municipal de todo el país, fusionando poblaciones vecinas para crear nuevos territorios que permitieran una mejor gestión. Una de las urbes que apareció citada en los primeros trabajos fue Brondby. Cuando se supo que existía la posibilidad de dejar de ser una ciudad para ser incorporada a la capital, en la calle aparecieron pegatinas y pintadas. Se recogieron firmas e incluso llegó alguna amenaza. Brondby no entró finalmente en la remodelación y sigue siendo una urbe independiente.

Y gracias al fútbol, durante muchos años la pequeña Brondby ha sido mucho más que la capital Copenhague en los terrenos de juego. El Brondby IF ganó 10 ligas entre 1985 y 2005, años en los que brilló en Europa. Fue la mejor época de un club que empezó a vivir sus años dorados en 1973, cuando uno de sus jugadores, Per Bjerregaard, asumió el cargo de presidente por petición de los socios y apostó por un entrenador llamado Finn Laudrup. Éste había sido jugador internacional y era un tipo atrevido. Laudrup llegó a ser jugador-entrenador del club, jugaba con el hermano de su esposa, Ebbe Skovdahl, en el equipo, y apostó por un juego ofensivo con el que el Brondby llegó a Primera. Además, Finn Laudrup incorporó a las categorías inferiores del Brondby a sus dos hijos, Michael y Brian Laudrup. Gracias a los Laudrup, el Brondby se convirtió en un gigante. E incluso llegó a ampliar el estadio hasta llegar a tener capacidad para el 95% de la ciudad.

Michael Laudrup se formó en las categorías inferiores del Brondby, junto a su hermano Brian. Foto: Alan Stanford/Focus Images
Michael Laudrup se formó en las categorías inferiores del Brondby, junto a su hermano Brian. Foto: Alan Stanford/Focus Images

Aunque, en 1992, al Brondby le surgió un problema muy grande. Ese año, cuando el Brondby era el mejor equipo del país, en Copenhague nació un nuevo club de fútbol después de la fusión del KB (Kjøbenhavns Boldklub), ganador de 15 ligas, y el B-1903 (Boldklubben 1903), ganador de 7 ligas. Tomando el ejemplo de París, donde una iniciativa del ayuntamiento, la Federación y el gobierno permitió el nacimiento de un club grande en la capital, en Copenhague se diseñó en los despachos la creación del FC Copenhaguen. En el pasado, clubes de la ciudad habían ganado ligas, aunque entonces Copenhague no tenía un club grande en Primera cuando el equipo de la vecina Brondby ganaba ligas. Así, aprovechó la reconstrucción del estadio nacional del Parken Stadion para promover la unión de los clubes de la ciudad.

La fusión funcionó y el Copenhaguen ha ganado 11 de las últimas 19 ligas danesas. La primera de las doce ligas de su palmarés llegó ya en 1993, en el segundo año de vida del club, que se quedó la plaza del Boldklub y aprovechó una ampliación para debutar en Primera… con título. Durante algunos años, el Brondby siguió por delante, ganando la liga en 1996, 1997, 1998, 2002… aunque poco a poco, el peso de tener un rival con toda la capital detrás los aplastó. Había nacido una nueva rivalidad, con un derbi en ocasiones violento (estos años hemos visto peleas, bengalas, muñecos ahorcados, tifos en los que se pide incendiar una ciudad y como no, las ratas muertas). Además, el Brondby se había convertido en el primer club danés en cotizar en bolsa, operación que salió mal y dejó el club con deudas. El Copenhaguen tiene una situación económica sólida, con tres empresarios controlando el destino de una entidad con una masa social que no deja de crecer y una ciudad deportiva para el fútbol base modélica. Aunque los primeros años no fueron fáciles, en 1997 llegó como CEO del club Flemming Ostergaard, conocido como el “Don O“, el reponsable de los grandes éxitos de la entidad. Ostergaard, quien sufrió un accidente de tráfico que lo dejó años sin poder caminar, aunque no paró hasta que pudo volver a jugar a tenis, también aposto por cotizar en la bolsa, con mejor éxito que el Brondby. Poco a poco, el Parken se llenó de hinchas mientras el nuevo club creaba un relato afirmando que eran un club con tradición, pues el Boldklub se había fundado en 1876 como entidad polideportiva. En Brondby nunca lo han visto así.

El FC Copenhaguen ha disputado la Champions League con regularidad en los últimos años. Foto: Andy Kearns/Focus Images Ltd
El FC Copenhaguen ha disputado la Champions League con regularidad en los últimos años. Foto: Andy Kearns/Focus Images Ltd

Los años del Copenhaguen jugado la Champions han coincidido con una época oscura del Brondby, que rozó la desaparición en dos ocasiones. En la primera, por culpa de la salida a bolsa. En la segunda, mucho tuvo que ver el empresario Jesper Nielsen, un tipo que con 25 años trabajaba en una gasolinera, hasta que con un amigo empezó a vender joyas de imitación que compraba en Italia. La cosa funcionó y Nielsen empezó a ganar dinero, comprando los derechos en Dinamarca de marcas de joyas importantes. Con parte de su negocio en Alemania, Nielsen tenía un imperio comercial con centenares de trabajadores a sueldo. Apasionado del balonmano, sus empresas patrocinaron al Rhein-Neckar Löwen alemán y también al AG Copenhaguen, club que finalmente compró. Nielsen, que había sido jugador de balonmano en Tercera, consiguió que el equipo danés fuera una de las grandes potencias del continente, aunque también lo arruinó con su mala gestión. Y en 2012, el club sufrió una bancarrota y desapareció. Pues bien, lo mismo casi sucedió con el Brondby, ya que la empresa de Nielsen era el principal patrocinador del Brondby. Nielsen se peleó con la directiva, presidida aún por el mismo Per Bjerregaard de los años 70. Y rompió el contrato de patrocino de forma unilateral, dejando al club sin poder pagar deudas. Aunque Bjerregaard presentó una denuncia, la ganó y Nielsen fue condenado a pagar dinero al Brondby.

Domingo 21 de junio, 18:00, Brondby – FC Copenhaguen 

En los últimos años, Bjerregaard, ya anciano, se ha ido de un club que en 2013 se salvó del descenso con un gol en el minuto 90 de la última jornada. Ese verano, el club anunció que aceptaba la llegada de una empresa liderada por el empresario Aldo Petersen, un tipo que había intentado comprar el Brondby unos años atrás, formando equipo con Peter Schmeichel, el antiguo portero del club y del Manchester United, aunque la afición lo había evitado porque entonces Aldo Petersen ponía dinero como patrocinador en el Copenhague. En 2013, la afición finalmente aceptó su llegada con la condición que un representante de los hinchas formara parte del consejo administrativo. Aunque en 2013 llegó otra novedad, cuando después de un acuerdo de patrocinio con una casa de apuestas, Jen Bech Andersen se convirtió en el nuevo presidente del club, mejorando la situación económica. Gracias a su gestión llegó el primer título en una década, una Copa. Esta primavera, Andersen, contratado por una petrolera suiza para ser su CEO, anunció que dejará el club, pero que invertirá 50 millones para garantizar la supervivencia del club hasta el 2021, con el compromiso que el nuevo propietario le pueda devolver esta cifra. A los hinchas, que acogieron a Andersen como un salvador, no les ha gustado ver como negocia con marcas como Red Bull. Les asusta ver cómo la marca austríaca impone un nuevo nombre y uno nuevos colores, como suele hacer. En su momento contamos la forma de trabajar de Red Bull en el deporte. El mejor estilo, las mejores instalaciones, aunque poco respeto para la tradición. 

En espera de saber qué sucede con el Brondby, el New Firm, cómo se ha llamado el derbi en ocasiones para diferenciarlo de los viejos derbis de Copenhague, llega con la hinchada capitalina consciente de que ahora mandan ellos. Aunque en Brondby siguen sin rendirse.

Foto de Portada: Jan Kronsell. Bajo Licencias GNU Free Documentation License y Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported

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