Partido Polish Boyfriend: El derbi de Tel Aviv, un partido que explica todo un país

El fútbol se vive con gran intensidad en Israel. Foto: Jack Megaw/Focus Images Ltd

Como ha sucedido en otros lares, el fútbol en Israel ha vuelto sin espectadores. Aunque ya en el primer partido después de meses sin balón, el Hapoel de Tel Aviv goleó al Beitar. Y pocos minutos después, centenares de hinchas aparecieron en el exterior del estadio, festejando con los jugadores, separados solo por una barrera metálica. Un día más tarde, jugó el Maccabi de Tel Aviv. También ganó. Y las redes se llenaron de vídeos de hinchas juntos en bares y calles, festejando con bengalas. Y sin mantener la distancia de seguridad, claro. En Israel, la pasión por el deporte suele ser así, pasional. Muchos hinchas consideran que su club es parte de su identidad, de su familia. Especialmente cuando juegan el Maccabi y el Hapoel en el derbi de Tel Aviv. Como sucede este fin de semana.

El último derbi de la temporada se juega este sábado después de una semana alocada. En primer lugar, el Maccabi necesita un punto en el derbi para ganar la liga. Sería la segunda consecutiva, la quinta en 10 años y la 23ª en total. El segundo club con más títulos, el Hapoel, tiene 14. Así que la hinchada del club amarillo llega con el pecho hinchado, pues se encuentra donde les gusta estar: encima de los otros. Se sienten el club más grande, ya sea en fútbol o en baloncesto. Por eso el Maccabi es amado o odiado, como todo club que se siente el más grande. Así que cada vez que les sucede alguna cosa, medio país habla de ellos. Y esta semana, además de ganar la liga, el Maccabi ha sido protagonista pues dos jugadores han sido acusados de mantener relaciones sexuales con chicas de 15 años. Ellos han afirmado que conocieron las chicas en una fiesta y ellas mintieron sobre su edad. Aunque el presidente del club ha explicado que quiere que su Maccabi sera un ejemplo de moralidad. Y no permitirá estos deslices. De momento no han trascendido los nombres, aunque uno de los dos jugadores estaría casado. Los grupos más radicales han mostrado pancartas a favor de ellos, afirmando que la culpa debe ser de la chicas. Típico de hinchadas pasionales, esas que ni contemplan que los suyos sean los culpables. Antes de saber detalles ya han decidido que sus jugadores deben ser inocentes, solamente porqué juegan en su equipo. Y quizás, en algún caso, porqué los radicales del Maccabi no serían la gente más feminista de Israel. Entre la hinchada encontramos de todo, pero los radicales…se escoran un poco hacía la derecha.

La hinchada del Maccabi Tel Aviv es una de las más pasionales de Israel. Foto: Jack Megaw/Focus Images Ltd
La hinchada del Maccabi Tel Aviv es una de las más pasionales de Israel. Foto: Jack Megaw/Focus Images Ltd

El Maccabi es así. Es algo más que un club, como sucede con la mayor parte de clubes en Israel. En pocos sitios del mundo el deporte esta tan politizado como en este país, donde casi todos los clubes fueron fundados dentro de movimientos y corrientes políticas. No suelo contar cosas que me suceden, pero hace poco puse en Twitter que el Hapoel, club de izquierdas, había derrotado al Beitar, club de derechas. Y alguien me preguntó… “¿por qué politizas el fútbol?”. Como si yo fuera el culpable. No, yo no lo politizo. No somos nosotros quienes fundamos el Hapoel dentro de una asociación comunista que bautizó el equipo como “obrero” poniendo la hoz y el martillo en el escudo del club. No somos nosotros quienes fundamos el Beitar entre militantes de un grupo considerado como terrorista por los británicos pues ponía bombas luchando por conseguir un estado. No somos nosotros los que fundamos el Maccabi dentro de asociaciones patrióticas. El deporte se politiza solo. O lo politiza su gente. Y aunque no lo digamos, seguirá politizado. Y más, en Israel.

En casi todas las ciudades de Israel encontramos en Maccabi y un Hapoel, aunque en ocasiones se han fusionado. No suele suceder, pues mantienen muy malas relaciones. Los Maccabi son clubes fundados desde la derecha y los Hapoel, por la izquierda. Y ningún Maccabi es tan grande como el club de Tel Aviv. Muchos Maccabi se fundaron en los años 20 en una época en que esta tierra era un protectorado británico. Intentar explicar la historia de una tierra considerada santa por tres religiones diferentes es complejo. En esos años 20, los británicos habían conseguido dominar Tierra Santa después de expulsar a los turcos, aunque los árabes aspiraban a ser libres. Y los árabes, en esta zona, son los palestinos. También los judíos aspiraban a crear aquí su estado. Pueblo de diáspora, los judíos siempre han vivido aquí, aunque en los primeros años del siglo XX muchos judíos que vivían en Europa decidieron volver a la tierra de sus antepasados para crear un estado, decepcionados con una Europa nacionalista que no permitía que formaran parte de los suyos. El sionismo, la corriente nacionalista que pedía crear un estado judío, generó grandes debates. Muchos judíos ortodoxos siguen pensado que crear un estado es ir contra las sagradas escrituras, pues no es cosa de los hombres decidir eso. Los sionistas consideraron que debían crear su país pues sería la única forma de sentirse seguros. El contexto es clave. El sionismo nace en esa Europa que se encamina hacía las grandes guerras y su fanatismo. Con matanzas de judíos en el Imperio ruso o el famoso caso Dreyfuss en Francia. En vez de intentar ser un buen ciudadano francés o alemán, algunos judíos decidieron crear su estado. Y, organizados, crearon incluso la corriente del “judaísmo musculado” que pedía hacer ejercicio físico para demostrar que los judíos no eran un pueblo débil, como defendían muchos radicales antisemitas. Y, precisamente estos sionistas que llegaron a Israel en los primeros años del siglo XX, con sus ideas de hacer deporte, fundaron los Maccabi. No fue una casualidad, formó parte de una corriente política de un pueblo que emigró donde había empezado todo, donde se encuentran los lugares sagrados de su religión.

A pesar de pertenecer geográficamente a Asia, los equipos de Israel juegan competiciones UEFA. Foto: Edu Ferrer Alcover (todos los derechos reservados).
A pesar de pertenecer geográficamente a Asia, los equipos de Israel juegan competiciones UEFA. Foto: Edu Ferrer Alcover (todos los derechos reservados).

Los árabes y los judíos pues, luchaban por expulsar a los británicos. Aunque luego cada comunidad quería crear su propio estado. A los palestinos no les gustaba que llegaran millares de judíos para crear un estado donde vivían ellos. Aunque los palestinos por ejemplo, casi no se organizaron a nivel deportivo entonces. Entre los judíos se fundó la “Unión Mundial Maccabi”, una agrupación de asociaciones deportivas judías que tomaban el nombre de una de las antiguas tribus de Israel, los Macabeos, sinónimo de fuerza y valentía. Eran agrupaciones religiosas, conservadoras, aunque ligadas al sionismo, y con sedes en toda Europa, donde se fundaron muchos equipos llamados Maccabi que desaparecieron con el Holocausto. Los Maccabi enarbolaron la bandera del sionismo y durante los años 30 el equipo de Tel Aviv protagonizó giras por Australia o Estados Unidos reclamando un estado judío. Ya en esos años existió una liga de fútbol local. Los británicos tenían esas cosas. Les gustaba organizar ligas. En 1932, la liga la ganó el equipo de la Policía británica. Después, ganaron siempre el Maccabi o el Hapoel. Dentro del sionismo, hacer deporte era importante. Así que en la liga del protectorado británico, casi todos los clubes eran judíos.

Cuando después de la Segunda Guerra Mundial la comunidad internacional aceptó crear dos estados, uno judío y otro árabe, estalló la guerra entre las dos comunidades. Aunque quien salió victorioso fue el nuevo estado de Israel. La historia es conocida. Así nació la liga de fútbol de Israel. Y la rivalidad entre el Maccabi y el Hapoel no dejó de crecer, pues también era una forma de contar las dos visiones sobre como debía ser el estado. Si debía ser más socialista, comunitario, alejado de la religión. O si debía ser más conservador, con una economía liberal. Las victorias políticas de un partido u otro se celebran en las gradas de los dos clubes. Durante los primeros años del estado de Israel, sus equipos deportivos jugaron las competiciones internacionales en Asia, pues es su continente. El Maccabi de Tel Aviv y el Hapoel incluso ganaron la Champions asiática, pero con el tiempo la cosa se complicó, pues los estados musulmanes boicotearon al estado de Israel. Finalmente, en 1974, Israel fue expulsado de la Federación asiática por la presión de los estados musulmanes. Hasta 1991 jugó en algunas ocasiones como equipo europeo y, en otras, como oceánico. En 1994m Israel fue admitido como miembro de la UEFA y sus equipos juegan desde entonces la Champions y la Europa League. Por eso un derbi Maccabi-Tel Aviv se juega en Asia y en una liga europea.

Óscar Garcia, actual entrenador del Celta, fue uno de los ilustres técnicos del Maccabi. Foto: Edu Ferrer Alcover (todos los derechos reservados).
Òscar García, actual entrenador del Celta, fue uno de los ilustres técnicos que han pasado por el Maccabi. Foto: Edu Ferrer Alcover (todos los derechos reservados).

Durante los últimos años, el Maccabi no ha dejado de crecer, tanto en baloncesto, con títulos europeos, como en fútbol. Y en estos últimos 15 años ha apostado fuerte por fichajes mediáticos, como Jordi Cruyff, Óscar García Junyent, Pako Ayestarán, Paulo Sousa, Slavisa Jokanovic, Peter Bosz o Shota Arveladze. Ahora el entrenador es Vladimir Ivić, un técnico serbio que trabajó antes en el PAOK. Con él, el Maccabi ha dominado las dos últimas temporadas. Con él… y con el dinero del propietario, Mitchell Goldhar, uno de los hombres más ricos de Canada. Goldhar, un empresario de la construcción judío que ha invertido en Israel, donde tiene familia, compró la sección de fútbol del Maccabi, separada legalmente del club de baloncesto, con la idea de que pueda llegar a ser importante en Europa.

Goldhar compró el club hace 11 años y lo revolucionó, intentando identificarlo con el estilo de juego de Cruyff. Además, ha creado una red de escuelas por todo el territorio donde se mezclan el deporte y las ayudas para familias sin recursos. Su gestión ha sido muy positiva, aunque estos días existe debate sobre como gestionar el caso de las relaciones de los jugadores con las dos chicas. Su forma de gestionar el caso ha provocado interesantes debates en la prensa, pues la rivalidad es tan fuerte, que normalmente, hinchas y periodistas afines a los clubes cierran filas para defender los intereses del Maccabi o el Hapoel. Y Goldhar, quizás porqué viene de Canadá, tiene una aproximación diferente al caso.

Sea como sea, el derbi llega con el Hapoel buscando ganar si quiere tener aún opciones de jugar la Europa League. La hinchada del Hapoel ha llenado las redes de mensajes contra el Maccabi y sus jugadores. Aprovechando la oportunidad para castigar al enemigo, aunque también en muchos casos dando un toque político al asunto, pues la hinchada del Hapoel acusa a sus rivales conservadores de machistas. Encaja con la identidad del club. Los Hapoel fueron fundados antes de la proclamación del estado de Israel con unas raíces políticas muy marcadas. Hapoel en hebreo significa “obrero” y todos los clubes que se llaman así son identificados con la política laborista, con la izquierda. Hapoel fue, en su fundación, una gran asociación deportiva creada por miembros del Histadrut, una unión de sindicatos socialistas, durante los años 20. En su momento eran marxistas. Con el tiempo, la cosa se ha difuminado un poco, aunque los hinchas radicales del Hapoel aún muestran hoces y martillos. Durante muchos años, el Partido Laborista fue la gran fuerza política de Israel (Ben Gurion, el considerado líder en la proclamación de Israel, era laborista) y sus militantes estaban apuntados también a las secciones locales de las asociaciones deportivas Hapoel, para practicar gimnasia o natación. O jugar al fútbol.

Sábado 27 de junio, 20:00, Maccabi Tel Aviv – Hapoel Tel Aviv

Con el paso de los años, las secciones de cada ciudad de Hapoel se convirtieron en equipos profesionales de fútbol o baloncesto. Pese a la presencia de la hoz y el martillo en el escudo, el Hapoel ya no es un equipo comunista, a diferencia del Hapoel Katamón de Jerusalén. Es propiedad de grandes empresarios, y como sucede con la política, sería un club de centroizquierda. Durante las últimas temporadas, el Hapoel lo ha pasado mal por problemas económicos. En 2015 llegó el joven empresario Ami Kabiri, de 36 años, un tipo que ha ganado dinero con los hoteles de lujo y las ferias de arte. Ambicioso como pocos, este empresario ha subido como la espuma por sí solo, residiendo en París e invirtiendo en museos, hoteles y después el Hapoel. Su reto era recuperar la grandeza de un club con 22 millones de euros en deudas. Demasiado. Kabiri no puedo evitar que sancionaran por estas deudas al Hapoel con 9 puntos menos en la tabla. Y el Hapoel sufrió un traumático descenso a Segunda en 2017.

Ese verano, un juez decretó la bancarrota de la entidad. Y los hermanos Nissanov, dos empresarios del sector farmacéutico, se convirtieron en propietarios del Hapoel en los juzgados. En sólo un año, el Hapoel ya estaba de vuelta entre los mejores. Y esta temporada incluso se ha metido entre los seis primeros clasificados, esos que juegan una fase final que decide quien gana la liga y se mete en Europa. Eso ha permitido que esta temporada se jueguen cuatro derbis. Los tres primeros los ha ganado el Maccabi. Ahora llega el cuarto. Con un punto, el Maccabi, que le saca 12 puntos al Maccabi de Haifa con 12 puntos por jugar, sería campeón contra su vecino.

Sea como sea, el Hapoel ha conseguido protagonizar un retorno rápido entre los mejores. Para un club que hace 15 años llegó a jugar la fase de grupos de la Champions, es una alegría. Aunque los Nissanov no descartan vender el club, con diferentes empresarios valorando cerrar la operación. El club fundado por comunistas ahora depende de operaciones de mercado que poco tienen que ver con la idea de los fundadores.

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Foto de Portada: RaphaelQS bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International.

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1 comments

Gran artículo! Muy interesante la historia de estos clubes y sus origenes, demostrando la relación tan estrecha entre fútbol y política (la queramos ver o no).

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