Partido Polish Boyfriend: Dos vecinos unidos por el tren y separados por el fútbol

Ciudad imperial. Foto: Lars Steffens, bajo licencia Creative Commons 2.0.

La historia no es una línea recta. Esta llena de giros y vuelcos. En ocasiones, el destino te permite visitar una ciudad y descubres un pasado glorioso, contado por sus vecinos con ese aire triste y melancólico de quien explica grandes gestas de otras épocas cuando tu presente es poca cosa. En 2006, durante el Mundial de Alemania, acabé en Fürth, una ciudad al lado de Núremberg. Allí dormí en un hotelucho justo después de ver como Portugal y Holanda se enfrentaban en un partido bronco de los octavos de final. Se pegaron más que jugar, esos equipos. O fue el recuerdo que me quedó.

De esa noche, recuerdo la imagen fantasmagórica del estadio con capacidad para millares de fanáticos construido por el Partido Nazi, muy cerca del actual estadio de fútbol. Por allí salimos la prensa, entre coches y carpas, por el mismo sitio donde más de 200.000 personas se solían reunir para rendir honores a Hitler. El estadio donde una gran esvástica fue dinamitada por el ejército de Estados Unidos, en una de las imágenes más simbólicas de la guerra. Deberían ser las 2 de la madrugada cuando por fin encontré un taxi que me llevó al hotel de Fürth. El taxista me explicó, con una sonrisa que, después de dejarme, pararía para mear en medio de la calle. “Si tengo que mear, que sea allí” bromeó. Sinceramente, no conocía nada de la rivalidad entre Fürth y Núremberg. Acabé de descubrir la historia por la mañana, gracias a la propietaria del hotel, gran hincha del Greuther Fürth. Tenía la cocina llena de tréboles, el símbolo de este club.

La ciudad de Fürth, en la provincia de Baviera, Alemania. Foto: September9 Licencia Creative Commons 2.0.
La ciudad de Fürth guarda una gran rivalidad con Núremberg. Foto: September9 bajo Licencia Creative Commons 2.0.

En 1920, la final del campeonato alemán fue por primera vez entre dos equipos bávaros: el Núremberg y el SpVgg Fürth. Lo ganó el Núremberg. Fue el gran momento del Frankenderby, el derbi de Franconia, la zona al norte de Baviera. Un derbi que se celebra otra vez este fin de semana, ahora sin espectadores. Tristemente, pues nos quedamos sin ambiente, aunque mejor para la Policía, pues suele ser un duelo que, en ocasiones, acaba con mamporros o invasiones de campo. El Frankenderby es el derbi que se ha disputado en más ocasiones en el fútbol alemán. Un duelo de gran tradición que ahora se juega en Segunda. Eso duele especialmente a la gente de Núremberg, ciudad orgullosa que presume de un club que llegó a ser el mejor del país. Aunque ahora, pocos los recuerden.

Antes del impacto del Bayern, nadie tenía más ligas que el Núremberg y por eso fue bautizado como “Der Club”. O sea, “el club”. Una forma sencilla de dejar claro quién era el mejor equipo alemán: ellos. Encajaba con la identidad de una ciudad llena de historia. Núremberg, destrozada en la Segunda Guerra Mundial, siempre se sintió una capital, pues ya en los tiempos del Sacro Imperio Romano Germánico era una de las urbes más importantes del centro de Europa. Sus Cortes Imperiales servían para reafirmar la personalidad de una urbe con muchas libertades, convertida en centro comercial de la zona gracias a su condición de Ciudad Imperial Libre. Emperadores y obispos desfilaron por sus palacios. Y eso, gracias al Emperador Heinrich III, quien, en 1062, apostó por Núremberg como sede de las Cortes, cuando del 1008 al 1062 la ciudad con privilegios imperiales era la vecina… Fürth. Así nacen las rivalidades. Fürth, que había sido igual o más grande que la vecina Núremberg sobre el año 1000, pasó a depender durante siglos a nivel político de Núremberg. A nivel religioso, dependía del obispo de la vecina Bamberg, ciudad de baloncesto hoy en día. Núremberg tenía los negocios, el mercado y las universidades. Bamberg, el Obispo. Y Fürth se convirtió en un pueblo de campesinos que acabaría por ser sede de fábricas en el siglo XIX, cuando era más barato comprar terrenos allí.

Apoya los contenidos en MarcadorInt y conviértete en un mecenas del proyecto a través de Patreon. Puedes apuntarte aquí.

Núremberg se convirtió en una de las ciudades más bellas y activas de Europa. Una urbe moderna que sería famosa por apostar por la ciencia y la educación. Durante años, la ciudad fue célebre por sus mapas, instrumentos de navegación o estudiosos. Eso cambió cuando en 1806 el Sacro Imperio Romano Germánico se hundió y la ciudad fue incorporada al Reino de Baviera, perdiendo su carácter de ciudad libre imperial. Aunque el Reino bávaro la cuidó y Núremberg no perdió esplendor. Y su dinamismo permitió que también Fürth se beneficiara de ello. Con la revolución industrial, en Fürth se instalaron fábricas. El primer ferrocarril de Alemania unió estas dos ciudades enfrentadas, para cuidar los negocios. Con el tren y las fábricas, por cierto, llegaron los ingleses. Y con ellos, el fútbol.

El Núremberg fue fundado en 1900 por estudiantes locales en un bar. Inicialmente, tenían dudas sobre si debían jugar fútbol o rugby, los dos deportes que los ingleses habían puesto de moda en la ciudad. Optaron por el fútbol. Y funcionó. En los años 20, ganaron cinco ligas. Entonces, el campeonato alemán no era como la Bundesliga. Existían grupos regionales y el campeón de cada zona, optaba al título contra los clubes de las otras. Eso garantizó que, cada temporada, se disputaran duelos entre los clubes de Nurémberg y Fürth. El deporte potenció la rivalidad entre dos ciudades separadas por 15 minutos en coche. Ya en 1922 el gobierno propuso que Fürth y otras ciudades que poco a poco quedaban unidas con Núremberg pasaran a ser barrios de la urbe más grande de la zona. En Fürth se armó la de San Quintín y se acabó organizado un referéndum: la población votó que no quería dejar de ser una ciudad independiente. No querían depender de los vecinos. Y en 1924, para dejar claro cómo es la gente en Fürth, un jugador del Greuther, Hans Sutor, fue forzado a dejar la entidad porque cometió el pecado de casarse con una mujer de Núremberg.

Nüremberg es una ciudad que respira fútbol, aunque ahora su equipo se encuentre en 2. Bundesliga. Foto: Ian Martinez/Focus Images Ltd
Núremberg es una ciudad con una gran tradición futbolística, aunque su club se encuentre ahora lejos de la élite. Foto: Ian Martinez/Focus Images Ltd

El SpVgg Fürth, fundado en 1903, creció con fuerza en esos años 10 en que la ciudad cada vez tenía más peso gracias a sus fábricas. En 1914, gracias a un entrenador inglés, William Townley, ganaron la liga antes que su vecino. Pero estalló la Primera Guerra Mundial y muchos socios no volvieron del frente. En esos años 10 y 20, los derbis ya solían jugarse delante de más de 10.000 hinchas, con más de una pelea. Parte de la rivalidad también vino por la política. Siempre recordando su pasado imperial, Núremberg tendió a ser conservadora. Fürth, con sus fábricas, era más progresista. Cuando Núremberg no quiso tener una sede del Volksbühne, un teatro popular de izquierdas durante los años 20, Fürth sí lo aceptó. Si el Nurémberg en ocasiones no quiso fichar jugadores judíos, el Greuther, sí. Algunos fallecieron en el holocausto, como Julius Hirsch, pese a que tenía una cruz de hierro al valor defendiendo Alemania en la Primera Guerra Mundial. Otros, como Jean Mandel, sobrevivieron a los campos de exterminio. Mandel volvió y presidió un comité de reconciliación entre cristianos y judíos, sin dejar de ir al campo como hincha del club.

Mientras Fürth veía como los nazis perseguían a sus obreros, la vecina Núremberg fue convertida en la capital del movimiento nazi, pues se la consideraba una ciudad clave en el esplendor de la cultura alemana. Por eso fue elegida como sede de los congresos y reuniones del partido. Y por eso fue elegida como sede de los juicios a los criminales de guerra nazi después de la guerra, como represalia simbólica. Aunque sus ciudadanos miraron hacía el futuro, pasando a votar de 1945 a 1996 alcaldes socialistas. Y una de les claves en el renacer de la ciudad fue su club, campeón de liga en 1948, 1961 y 1968. Max Morlock, un chico de la ciudad que debutó en el equipo con 15 años en plena guerra, sería el gran nombre de ese período. Jugó un total de 944 partidos con Der Club. Y en 1954, fue campeón del Mundo con Alemania, marcando en la final. Por eso el estadio ahora lleva su nombre. Cuando nació la Bundesliga, el Núremberg era de los mejores equipos del continente, aspirando incluso a la Copa de Europa, aunque chocó con el Benfica de Guttmann. Por entonces, el SpVgg Fürth se había hundido en Tercera, así que el Núremberg buscó rivales más grandes en Munich.

Sábado 13 de junio, 13:00, 1. FC Nürnberg – SpVgg Greuther Fürth

No obstante, en los años 90, el Núremberg se arruinó y sufrió humillantes descensos. Especialmente uno a Tercera que permitió recuperar el derbi, jugado por última vez en 1981 en Segunda. Aunque, en este caso, el derbi era un pelín diferente: el rival tenía otro nombre. El SpVgg Fürth, campeón en 1914, 1926 y 1929, se había fusionado con el Greuther, otro club local que nunca había destacado, cuando los dos equipos se encontraban en la Cuarta División. Unidos, llegaron más lejos, y en 1996 subieron a Tercera, donde por sorpresa se encontraron con el Núremberg, que acababa de descender. El derbi se recuperó después de 17 años sin jugarse. Los dos los ganó el Núremberg, que ascendió, aunque ese mismo año el Greuther ganó un duelo en la copa. Y como rápidamente ascendió, el derbi se vino jugando en Segunda muchos años.

El Núremberg se convirtió en un club ascensor entre Primera y Segunda. El Greuther Fürth, en un clásico de la Segunda División alemana, con la excepción de su primer y único ascenso a la Bundesliga. En la temporada 2012/13 se jugó el derbi por única vez en Primera, con el Greuther ganando 0-1 en Núremberg en la página más gloriosa de su historia en medio siglo. Esa fue su única temporada en Primera. Bajaron. Aunque valió la pena. Ahora el derbi sigue en Segunda. Y el Núremberg llega muy cerca de la zona de descenso. Si el Greuther SpVgg Fürth gana en el estadio Mar Morlock puede poner un clavo más en el ataúd de su vecino. Jamás el Núremberg ha jugado en una categoría inferior a la de su vecino. Podría suceder la próxima temporada si Der Club baja.

Foto de Portada: Lars Steffens, bajo licencia Creative Commons 2.0.

Related posts

2 comments

Yo me preguntaba de qué me sonaba esta rivalidad? Dónde lo había leído antes? Claro, en MI:
https://www.marcadorint.com/polish-boyfriend/partido-polish-boyfriend-mil-anos-rivalidad-estadio-fubtol-aleman/

Uno de los partidos más importantes de Der Club. Se juega la vida, y terminar con sus huesos en Tercera sería nuevamente traumático para esta histórica Mannschafft. Quedan cuatro fechas, y los bajos ritmos de puntuación de los de atrás (Karlsruhe, Dresden y Wehen) es sin duda el único punto positivo para los bavieros.

Deja un comentario

*