Partido Polish Boyfriend: el arte de renacer del fútbol chipriota

Coreografía de los aficionados del Anorthosis frente al Werder Bremen (Foto: George M.Groutas)

Heródoto, considerado el padre de los historiadores, viajó a Egipto. Y allí conoció una leyenda que plasmó en sus libros, inmortalizándola. La leyenda de un ave mitológica, el ave Fénix, ese pájaro que se quemaba cada 5.000 años para luego resurgir de sus cenizas. El ave Fénix es precisamente el símbolo del Anorthosis de Famagusta, uno de los tres clubes que juegan en la ciudad de Larnca sin ser fundados en esta urbe.

Siempre nos gusta volver a Chipre, uno de los rincones europeos donde la historia más peso tiene cuando se trata de entender un equipo de fútbol. Y pocos equipos como un Anorthosis que este año, después de algunas temporadas perdido, parece dispuesto a competir con el APOEL y, si puede, volver a Europa. Siempre que hablamos de Chipre nos toca recordar que pocos estados viven prisioneros de los mapas. Y Chipre, sí. Se trata del único país del mundo con el mapa de su territorio en la bandera, aunque de alguna forma, esta bandera miente. Miente porque el mapa de la bandera muestra toda la isla, como si fuera un solo estado. Pero en realidad la isla es un rompecabezas. Y el llamado estado chipriota no controla toda esta isla repleta de fronteras por todos sitios.

La bandera de Chipre, con la silueta de la isla (Foto: e r j k p r u n c z y k)
La bandera de Chipre, con la silueta de la isla (Foto: e r j k p r u n c z y k)

La mayor parte de la población de Chipre es griega. Se calcula que el 70% de los habitantes, más o menos. Y tenemos un 30% de turcos. Históricamente, esta isla, bien situada en medio de rutas marinas, pasó de mano en mano de conquistadores: griegos, fenicios, romanos, venecianos, otomanos y, finalmente, británicos. En los años 50 los británicos mandaban mientras sufrían el terrorismo de los nacionalistas griegos de Chipre. ¿Pedían ser independientes? No, para nada. Pedían unir la isla de Chipre con el estado griego, lo que los griegos definen como “enosis”. En 1959, el 90% de los votantes en un referéndum lo hacían a favor de esta unión con Grecia, por ejemplo. Pero como la isla tenía un 30% de la población turca a la que no le hacía ninguna gracia pasar a ser ciudadanos griegos, la Comunidad Internacional optó por crear este estado para intentar tener a todos contentos. Y, lógicamente, nadie acabó satisfecho. Así nació Chipre: la Comunidad Internacional creó un estado soberano donde nadie quería un estado soberano. Unos querían ser parte de Grecia y otros, de Turquía. Además, los británicos no cedieron la isla entera. Se quedaron, con el apoyo de la comunidad internacional, dos enclaves: los territorios de Akrotili y Dhekelia, enclaves con bases militares controlados por un administrador militar nombrado por la Corona. O sea, los griegos de Chipre pedían formar parte de Grecia y se encontraron con un estado independiente compartido con los turcos, y diezmado, pues casi el 10% del territorio se lo quedaron los británicos.

El nuevo estado chipriota era un despropósito. Después de 14 años de violencia entre las comunidades, en 1974 el ejército turco aprovechó como excusa un golpe de estado de militares nacionalistas griegos contra el presidente legítimo, el arzobispo Makarios, para invadir la mitad noreste de la isla. En Atenas ya mandaban los militares después de otro golpe de estado, por lo que muchos turcos tenían miedo de ver cómo se unía por decreto a Chipre con Grecia. Turquía movió pieza para defender a los turcos de Chipre y el resultado fue una guerra corta y cruel que dividió la isla en dos. Millares de griegos abandonaron como pudieron el norte de la isla. Millares de turcos, el sur. En medio de las dos zonas se levantó un muro que se ha empezado a desmantelar en los últimos años y que aún se puede ver en algunas partes.

La guerra de 1974 provocó que los griegos que vivían en las zonas que pasaron a ser controladas por los turcos se escaparan al sur. Y los turcos del sur escaparon al norte. Las ciudades que antes estaban mezcladas quedaron simplificadas. Mucha gente dejó atrás la casa, la escuela, los recuerdos o amigos de otra religión con los que no tenían problemas. También se dejaron atrás estadios de fútbol, como el del Anorthosis, club fundado en 1911 en la ciudad de Famagusta. En griego, Anorthosis quiere decir “rectificación”. Políticamente hablando, “rectificación” era lo más cercano a “unión”. Pedir “rectificar” en 1911 era pedir unir la isla con el estado griego y expulsar los británicos. El Anorthosis, pues, es un club muy politizado y el equipo de fútbol en sus orígenes sólo era una sección de una asociación cultural, musical y deportiva fundada por intelectuales griegos. La Asociación Anorthosis daba clases de música, tenía una gran biblioteca, recuperaba tradiciones y la lengua helena y tenía equipos deportivos. Y también era sede de reuniones un poco subidas de tono. De hecho, los británicos más de una vez encontraron armas en la sede del club y, por lo tanto, más de una vez el Anorthosis fue prohibido en 1931, en 1952 y en 1955. Y por el camino, el equipo de fútbol ganaba ligas, porque Chipre tenía liga desde los años 30. Cuando en 1960 nació finalmente el estado de Chipre, el Anorthosis, conocido ya entonces como la gran dama (“Megali Kiria”), era uno de los clubes populares de la isla por su alta identificación con el nacionalismo griego. Pero con la guerra de 1974, los turcos invadieron Famagusta porque era un puerto estratégico. Entonces la ciudad tenía unos 39.000 habitantes de los cuales unos 26.500 eran griegos. Sin embargo, la ciudad ha quedado en manos de los turcos y estos 26.500 habitantes tuvieron que dejar sus hogares convirtiéndose en refugiados. Entre sus pertenencias, se llevaron al Anorthosis. El club renacería ese mismo año en la ciudad de Larnaca, donde aún hoy tiene las oficinas, el estadio y una masa social formada mayoritariamente por estos desplazados de Famagusta y sus descendientes.

Coreografía de los aficionados del Anorthosis frente al Werder Bremen (Foto: George M.Groutas)
Coreografía de los aficionados del Anorthosis en un partido contra el Werder Bremen. Los hinchas querían imitar el aspecto del barrio de Varosha, vacío al sur de Famagusta. (Foto: George M.Groutas)

El Anorthosis ha ganado 13 ligas, la última en 2008. Hace más de una década vivió una era dorada con el empresario Andreas Panteli como presidente. El club pertenece a la masa social y Panteli consiguió apoyos para ser presidente. Fue un éxito: el club eliminó al Trabzonspor turco en Europa (no es necesario contar qué significa para un club como este eliminar a un equipo turco) y jugó la Champions. Los grupos de aficionados radicales del Anorthosis, formados por parte de estos jóvenes que nunca han visto Famagusta, decidieron aprovechar la presencia del equipo en la Liga de Campeones para recordar al mundo que ellos aún piden volver a su ciudad. En el partido ante el Werder Bremen crearon una coreografía en la que se mostraban la silueta de decenas de edificios vacíos. Su idea era imitar el aspecto del barrio de Varosha, al sur de Famagusta. Si el casco viejo de la ciudad ha sido ocupado por inmigrantes turcos, el barrio de Varosha ha quedado desierto desde 1974. Varosha era el enclave turístico de Famagusta, lleno de hoteles modernos para turistas ingleses y alemanes. Pero la guerra decidió que quedaría justo encima de la frontera entre los dos Chipre. Ahora es una ciudad fantasma que los griegos reclaman insistentemente como suya, pues les permitiría volver como mínimo a un barrio de Famagusta. Los turcos dicen que no, pues la ciudad se la quedaron ellos. Y Varosha ya lleva 36 años hecha escombros.

En 2008, Panteli se largó peleado con directivos que lo acusaron de corrupto. Nunca fue declarado culpable, aunque sin Panteli el Anorthosis se perdió en un desierto de malos resultados. Por eso en 2017 la gente se entusiasmó cuando Panteli volvió a la presidencia del club. Los resultados, de momento, son buenos. El Anorthosis encadena 15 partidos oficiales sin perder y su última derrota fue contra el líder, el AEK de Larnaca. El AEK le saca dos puntos a un Anorthosis que tiene la presión del tercero, un APOEL con dos partidos pendientes.

Sí el Anorthosis tiene como símbolo el renacimiento de las cenizas, su rival esta semana, el Alki, también renació, aunque de forma menos poética. En 1979, en Oroklini, una población pequeña de 7.000 habitantes cerca de la frontera con los turcos, se fundó el Omonia Oroklinis. Cualquier club llamado Omonia, en Chipre, es un club fundado por gente de izquierdas. Aunque este club era una población muy pequeña, así que jugó siempre en ligas regionales, adscrito a una Federación regional con un nombre peculiar: “Asociación de fútbol de la zona libre de Famagusta”. O sea, la liga regional de los pueblos de la región de Famagusta que quedó en manos griegas en 1974.

Sábado 9 de diciembre, 18:00h, Anorthosis-Alki Oroklini

Todo cambió en 2014. Ese año, Andreas Loppas, un empresario de la vecina Larnaka, compró el club y lo bautizó Alki Oroklini. Loppas era un hincha de un club llamado Alki de Larnaca que desapareció en 2014 por falta de dinero. Loppas no se resignó y decidió crear él solo al club de sus amores, aunque solamente pudo encontrar como solución comprar el equipo de este pueblecito, y modificar su nombre con el compromiso de mantener la palabra de Oroklini en su escudo. Cosas de la vida, de este pacto con el ayuntamiento de Oroklini buscando un equilibro entre el viejo y el nuevo club salió un escudo con los colores del Alki de Larnaca, y un símbolo de la población de Oroklini: la cigüeñuela común. Oroklini se encuentra en medio de una zona protegida de aves. Y esta cigüeñela es el pájaro más amado por los vecinos. Así, el duelo entre el Anorthosis y el Alki enfrenta dos equipos identificados con aves. Una de ellas, bien real. La otra, mitológica.

En 2015, el nuevo Alki ascendió a Tercera. En 2016, a Segunda. Y en 2017, a Primera. Tres ascensos consecutivos. Ascender significaba jugar en estadios modernos y, por eso, el club se vio forzado a pedir jugar en Larnaca, en el estadio original del Alki. Así Loppas pudo salirse con la suya y dar cierta continuidad al fallecido Alki de Larnaca, club que había llegado a ser finalista de copa y que jugó la UEFA en 1980.

Por esta razón, la ciudad de Larnaca tiene cuatro equipos en primera este año. Y solamente uno fue fundado en la ciudad, el AEK entrenado por Imanol Idiakez. Los otros tres fueron fundados en otros sitios. Dos, en Famagusta: el Anorthosis y el Salamina. Una guerra los desplazó. El tercero, el Alki, tiene detrás menos épica: un club refundado después de una bancarrota. Aunque se trata de mantener viva una llama, al final. En Chipre lo saben bien. Entre Primera y Segunda, existen seis clubes que se consideran a sí mismos refugiados. Aunque la historia de estos otros equipos ya es otra.

Foto de portada: George M.Groutas.

Related posts

Deja un comentario

*