Partido Polish Boyfriend: camiones contra tractores en un estadio de fútbol

FC BATE Borisov players defending their goal during the UEFA Europa League match at the Emirates Stadium, London
Picture by Martyn Haworth/Focus Images Ltd 07463250714
21/02/2019

Bielorrusia debe ser el único país del mundo con tractores más rápidos que camiones. En Bielorrusia, el BATE Borisov, el club de los tractores, gana la liga cada año y llega más lejos que nadie. Una de las víctimas de su tiranía son los camiones. Nos explicamos.

Cuando llegas a Borisov, te encuentras dos tractores, sobre pedestales, a lado y lado de la carretera. Y cuando llegas a Zhodino, te encuentras un camión gigante, sobre otro pedestal. En muchas ciudades encuentras carteles y monumentos a la entrada de la urbe, y en estas dos ciudades sucede los mismo: han puesto su motivo de orgullo, los tractores y camiones que han alimentado millares de familias. Borisov tiene la fábrica de tractores más grande del este de Europa. Y Zhodino, un gigante que produce camiones. Ambas ciudades se encuentran separadas por 20 minutos de carretera. Existe, pues, rivalidad entre Borisov y Zhodino.

El BATE Borisov se ha convertido en el gran dominador del fútbol local. Ha ganado 15 ligas, las 13 últimas de forma consecutiva. Solamente en 2017 sufrieron un poco, cuando en el minuto 94 del último partido perdían la liga en manos del Dinamo de Minsk. Ese día, el BATE parecía finalmente derrotado, pues caía por 2-0 contra el modesto Gorodeya. Vitali Rodionov marcó el 2-1 en el minuto 80 y finalmente, en el 95′, Mirko Ivanić marcó el 2-2 que permitía al BATE ganar la liga por su mejor diferencia de goles. Con ese triunfo, alcanzaron las 12 ligas consecutivas. En 2018 llegó otra y este 2019 buscan llegar a las 14 ligas consecutivas, cosa que significaría empatar el récord de ligas europeas consecutivas, del Lincoln Red Imps de Gibraltar, entre los años 2003 y 2016.

En Bielorrusia la liga es anual: empieza en febrero y acaba antes de que llegue el frío. Una de las pocas ligas europeas que sigue así, junto a las escandinavas. Y es que Bielorrusia es un estado hermético, cerrado, con sus dinámicas. Para muchos analistas, Bielorrusia sería la última dictadura de Europa, con Aleksandr Lukashenko, el presidente desde 1994, recortando libertades en un estado que mantiene una extraña relación con Rusia, con la que negocia un tratado de integración que debería respetar la soberanía bielorrusa. La cultura bielorrusa se parece mucho a la rusa, y muchos bielorrusos usan más el idioma ruso que el idioma bielorruso. Unidos por una historia común, la Rusia blanca (Bielorrusia significa eso) depende mucho de Moscú. Una conexión que llega a todos los sectores, como el deportivo, con muchos jugadores locales marchándose a Rusia cuando pueden.

El BATE ha ganado las trece últimas ligas. Foto: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).
El BATE ha ganado las trece últimas ligas. Foto: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).

Pese a todo, en Bielorrusia la modernidad ha llegado en forma de jóvenes enganchados a las redes sociales, grupos de hip-hop y un club de fútbol con una buena estructura, el BATE. El BATE es el gigante, el equipo que lo gana todo. Le arrebató al Dinamo de Minsk, el histórico, su supremacía y ha creado una dinastía que le ha permitido jugar la Champions y derrotar a equipos como el Bayern o el Arsenal. Y eso pese a que en tiempos soviéticos el BATE fue un actor de segunda fila. Era el equipo de una fábrica de tractores de Borisov, poca cosa más. Era un club sin alma, que llegó a desaparecer en 1984 cuando, sin el apoyo de la fábrica de tractores, se quedó sin estructura. En los tiempos soviéticos, ya se sabe, los clubes dependían de las estructuras del estado, como sus fábricas. Y ya en los 80 la fábrica abandonó el proyecto futbolístico, que renació en los 90 con el fin de la URSS.

En 1996 el equipo renació cuando la fábrica de tractores locales acabó controlada por un joven hombre de negocios local muy ambicioso, Anatoly Kapsky. Además de gestionar la fábrica de tractores, decidió recuperar el BATE (las siglas del club quieren decir precisamente eso, Automóviles y tractores eléctricos de Borisov), un recuerdo de su infancia. Kapsky no era como los oligarcas que aprovecharon el fin del viejo régimen comunista y el nacimiento de otro para crecer. Él fue elegido por la fábrica, controlada por el estado, y lideró su modernización y privatización, sacando tajada aunque manteniendo una actitud muy diferente a otros presidentes de clubes. A la sombra del gobierno, Kapsky creó su club de fútbol apostando por el talento y rápidamente llegó a la Champions demostrando tener mucho criterio en el gasto del dinero con su apuesta por el fútbol base. Hombres com Aleksandr Hleb y su hermano, Rodionov o Kutuzov llegaron cuando eran críos al BATE. Debutaron en el primer equipo y de allí saltaron al extranjero. Hleb ha acabado volviendo al club, donde gana ligas esperando el día de la retirada. Ahora, el BATE mira hacia el futuro con dudas, pues hace pocos meses Kapsky falleció a los 52 de edad después de una larga enfermedad. Aunque Kapsy era diferente a otros oligarcas y dejó un legado: un club con buena estructura que no depende solamente de fajos de dinero.

El BATE se diferencia de otros nuevos ricos del este por esta apuesta por el talento local. Casi no tiene extranjeros y no se carga entrenadores cada temporada. Yuri Puntus mandó entre 1996 y 2004. Igor Kriushenko, actual seleccionador bielorruso, entre el 2005 y el 2007. Viktor Goncharenko, ahora en el CSKA de Moscú, entre el 2007 y el 2012. Su ayudante, el exjugador Alyaksandr Yermakovich, asumió el poder en el banquillo del 2013 al 2017, y ahora se ha reunido con Gonchareko en el cuerpo técnico del CSKA. El entrenador ahora es Alyaksey Baha, campeón de liga como jugador hace 12 años, un hombre de la casa. Así pues, el BATE forma entrenadores y jugadores.

Yermakovich entrenó al BATE entre 2012 y 2017. Foto: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).
Yermakovich entrenó al BATE entre 2012 y 2017. Foto: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).

Este año el BATE busca otra liga en un torneo en que los rivales se vuelven locos y no pueden plantar cara. Ni siquiera el Dinamo de Minsk, el club con más hinchas, capaz de ganar una liga soviética en los 80, puede con el BATE pese a tener como propietario a un empresario cercano al gobierno de Lukashenko. Uno de los clubes que mejor funciona es el Shakhtyor Salihorsk, de una ciudad minera creada hace menos de 60 años (hablamos de ellos en su momento) y tampoco anda mal el el Torpedo Zhodino, que llegó a eliminar de la Copa al BATE hace 8 años, en una gran sorpresa. Y alegría, pues es el derbi regional.

Cuando sales de Minsk hacia el este, vas viendo monumentos que recuerdan la Segunda Guerra Mundial, que arrasó esta zona, con el frente pasando primero hacia una dirección y después en la otra, dejando ciudades quemadas que se levantaron de nuevo. Los judíos, muy numerosos en Bielorrusia, fueron asesinados. Los polacos marcharon, los pocos alemanes, también. Y Bielorrusia se repobló con rusos que levantaron las industrias locales, como la fábrica de tractores de Borisov y esa de camiones de Zhodino.

Zhodino, como otras ciudades, quedó destrozada después de la guerra. Bueno, las guerras, pues esta ciudad fue incendiada por las tropas de Napoleón, por los alemanes en la Primera Guerra Mundial, durante la Guerra civil rusa y por los nazis. En 1948, se creó la empresa BelAZ en la ciudad con la idea de fabricar maquinaria que permitiera trasladar material minero a las estaciones de trenes. Inicialmente el material creado era para las estaciones de ferrocarril, aunque ya en 1951 se amplió la producción a camiones especializados en el movimiento de grandes cantidades de tierras. Y la vida de la ciudad ya no fue la misma, pues esta fábrica se convirtió en la que durante algunos años produjo más camiones del mundo especializados en minas y grandes infraestructuras. Gigantes sobre ruedas que pueden transportar grandes cantidades de material, enviados a todos los rincones del mundo. En 2013, por ejemplo, en la ciudad se organizó una fiesta cuando se fabricó el camión minero más grande del mundo. La vida de la ciudad depende de estos camiones. El club de fútbol también.

Fundado en 1961, el club dependió y depende de BelAZ. La caída de la URSS no ha modificado algunas cosas, en Bielorrusia. Los equipos dependen de las mismas fábricas. Y el Torpedo BelAZ, el club, llegó a la Primera División local, donde su gran éxito ha sido ganar la Copa del año 2016. En 2010, el Torpedo llegó a su primera final copera, perdiendo por 5-0 con el BATE. En 2016, llegó la venganza, ganando en los penaltis el único trofeo del club, que ha conseguido jugar ya en tres ocasiones la Europa League. Este año, el reto es aspirar a la segunda posición en la liga. En Bielorrusia, ni los camiones mineros gigantes pueden con los tractores.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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4 comments

Muy bueno. Gracias al BATE y al football manager soy seguidor de la liga bielorrusa por lo que el artículo me encanta.

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