Partido Polish Boyfriend: Cuando los escudos de los clubes nos hablan de política

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En 2013, la sede de la FIFA fue el escenario de una reunión entre la Federación de fútbol de Chipre y la Federación de fútbol de la República Turca del norte de Chipre. Las dos partes firmaron un acuerdo histórico que dejaba abierta la puerta para ver una liga de fútbol chipriota unificada. No funcionó. Siete años después, la posibilidad de ver una liga unificada en esta isla parece lejana. En las últimas elecciones en la República Turca del Norte de Chipre se enfrentaban un político progresista que defendía caminar hacia la unificación, contra un político nacionalista ultraconservador que defendía mantener la isla dividida. Ganó este segundo, con el apoyo de Erdogan, el presidente turco, que con su discurso ultranacionalista amenaza con seguir creando problemas diplomáticos ya sea en Siria, el Nagorno-Karabaj, Libia o Chipre.

Todos los esfuerzos para intentar encontrar una solución al caso chipriota no han avanzado. El gobierno turco de Erdogan lo usa para mantener alta su bandera y también para intentar ampliar el tamaño de las aguas internacionales que controla. Como oficialmente la comunidad internacional defiende que todas las aguas alrededor de Chipre las controla este estado, Turquía tiene menos aguas de las que desearía. Si defiende que la isla quede partida en dos, con un estado títere controlado por ellos en el norte, ganaría mar, ganaría espacio, ganaría una batalla. Y Erdogan seguiría con su camino de ser protagonista en las tierras que en su día fueron el Imperio Otomano. Un imperialismo islamista del siglo XXI que ha sumado una victoria hace poco en el Nagorno-Karabaj. Aunque existe una diferencia. En esta zona, la legalidad internacional daba apoyo a la causa turca, pues Azerbaiyán es un pueblo hermano del turco. En Chipre, no les da la razón.

El estadio del Anorthosis, el Antonis Papadopoulos. Foto: An. Antoniou bajo licencia Creative Commons 3.0
El estadio del Anorthosis, el Antonis Papadopoulos. Foto: An. Antoniou bajo licencia Creative Commons 3.0

La mayor parte de la población de Chipre es griega. Se calcula que el 70% de los habitantes, más o menos. El resto sería un 30% de turcos. La isla, siempre deseada por todos los Imperios ya que controla el Mediterráneo oriental, quedó en manos británicas durante buena parte del siglo XX, afrontando un nacionalismo griego en ocasiones muy violento con acciones terroristas. ¿Pedían ser independientes? No, para nada. Los griegos de Chipre pedían unir la isla de Chipre con el estado griego, lo que los griegos definen como “enosis”.

En 1959, el 90% de los votantes en un referéndum votaron a favor de esta unión con Grecia. Pero como la isla tenía un 30% de la población turca a la que no le hacía ninguna gracia pasar a ser ciudadanos griegos, la Comunidad Internacional optó por crear este estado para intentar tener a todos contentos. Y, lógicamente, nadie acabó satisfecho. Así nació Chipre, el país independiente formado por ciudadanos… que no querían ser independientes. Aunque mejor eso que ser británicos, así que lo aceptaron. Además, el Reino Unido no cedió la isla entera. Se quedaron, con el apoyo de la comunidad internacional, con dos enclaves para ellos: los territorios de Akrotili y Dhekelia, enclaves con bases militares controlados por un administrador militar nombrado por la Corona. Es decir, los griegos de Chipre ganaron un referéndum para que toda la isla pasara a ser parte de Grecia, pero lo que les entregaron fue un estado independiente que no habían pedido compartido con los turcos… y diezmado, porque casi el 10% del territorio se lo quedaron los británicos. No acabaron contentos, claro.

Edificios de la ciudad de Famagusta, en Chipre. Foto: Zairon bajo licencia Creative Commons 4.0
Edificios abandonados de la ciudad de Famagusta. Foto: Zairon bajo licencia Creative Commons 4.0

El nuevo estado chipriota era un despropósito. Los militares griegos y turcos, desde Atenas o Ankara, ayudaban a los griegos o turcos de la isla. Después de 14 años de violencia entre las comunidades, en 1974 el ejército turco aprovechó como excusa un golpe de estado de militares nacionalistas griegos contra el presidente legítimo, el arzobispo Makarios, para invadir la mitad noreste de la isla. Turquía movió pieza para defender a los turcos de Chipre y el resultado fue una guerra corta que dividió la isla en dos. Millares de griegos abandonaron como pudieron el norte de la isla. Millares de turcos, el sur. En medio de las dos zonas se levantó un muro que se ha empezado a desmantelar en los últimos años y que aún se puede ver en algunas partes. La isla quedó dividida.

En esa operación militar, los turcos invadieron una ciudad poblada mayoritariamente por griegos, Famagusta, un puerto de gran importancia estratégica. Los griegos escaparon y atrás dejaron casas, recuerdos, tumbas y el estadio de su club de fútbol, el Anorthosis, fundado en 1911, el club de fútbol más famoso de la isla. Se calcula que en 1974, de los 39.000 habitantes de Famagusta, unos 26.500 eran griegos. Sin embargo, la ciudad ha quedado en manos de los turcos. En 2008, cuando el Anorthosis jugó la Champions contra el Werder Bremen, los hinchas crearon una coreografía en la que se mostraba la silueta de decenas de edificios vacíos. Su idea era imitar el aspecto del barrio de Varosha, al sur de Famagusta. Si el casco viejo de la ciudad ha sido ocupado por inmigrantes turcos, el barrio de Varosha ha quedado desierto desde 1974. Varosha era el enclave turístico de Famagusta, lleno de hoteles modernos para turistas ingleses y alemanes. Pero la guerra decidió que Chipre quedaría justo encima de la frontera entre los dos Chipre. Ahora es una ciudad fantasma que los griegos reclaman insistentemente como suya, ya que les permitiría volver como mínimo a un barrio de Famagusta. Los turcos dicen que no, porque la ciudad se la quedaron ellos, pese a que las Naciones Unidas dicen claramente que debería estar en manos griegos. Ni caso. No solamente eso. Este 2020, por primera vez, el gobierno del norte ha abierto el paso a Varosha para que los turistas se saquen fotos en edificios en ruinas. Turistas turcos, claro. Solamente han abierto el paso del norte, en un gesto desafiante, para indicar que se quieren quedar este barrio. La Comunidad Internacional ha alzado la voz. Aunque alzar la voz no sirve de nada. Y el gobierno legítimo de Chipre, el griego, ha montado en cólera.

Restos arqueológicos de la ciudad de Pafos, en Chipre. Foto: Héctor Ochoa 'Robot8A' bajo licencia Creative Commons 4.0
Restos arqueológicos de la ciudad de Pafos, en Chipre. Foto: Héctor Ochoa ‘Robot8A’ bajo licencia Creative Commons 4.0

Justo al lado de Varosha, solamente 5 kilómetros al sur, se encuentra Paralimni, un pueblo pequeño que se ha convertido, después de la guerra, en la capital del distrito de Famagusta controlado por los griegos. La ciudad ha crecido mucho porque muchos griegos de Famagusta expulsados encontraron una nueva casa aquí. Aquí juega el Enosis de Paralimni. Sí, un club llamado con la palabra para definir la unión con Grecia. No se puede tener un nombre más politizado que este, vaya. Así con las cosas en Chipre. El club nació en 1944 cuando se fusionan dos clubes locales. Un equipo que ha ido creciendo hasta jugar en Primera, con un escudo y un nombre que deja bien claro que muchos chipriotas aún sueñan con esa “enosis”. El escudo es el Partenón de Atenas, un soldado griego y los colores de la bandera griega.

Este fin de semana se enfrenta al FC Pafos. Si Paralimni se encuentra en el extremo este de la isla, Pafos esta en la otra punta. Una ciudad llena de historia. La mitología dice que aquí nació la diosa Afrodita y por eso existe un santuario dedicado a ella. Es la ciudad con más restos arqueológicos, sobre todo de la vieja Grecia, aunque también fenicios o medievales. Incluso sale citada en el Nuevo Testamento. Una urbe llena de historia que ahora vive de turismo. Y tiene un club en Primera. ¿Con tanta historia, sería lógico usar como símbolo la diosa Afrodita, verdad? Pues no, para nada. El escudo del FC Pafos tiene el rostro de un hombre joven, Evagoras Pallikarides. Nacido en la ciudad en 1938, Pallikarides era un terrorista para los británicos. Un héroe para los griegos. Ya en la escuela, con 14 años, robó la bandera británica cuando esta debía presidir su escuela el día de la coronación de la Reina Isabel II. Detenido por una pelea con soldados británicos, se unió al EOKA, el ejército de liberación chipriota, participando en acciones armadas. Además de disparar, escribía poesías. Poesías que dedicaba a su tierra y aún hoy se recuerda. Al final, fue capturado por los británicos y ejecutado.

Lunes 23 de noviembre, 19:00h, Enosis Paralimni-Pafos

El FC Pafos nació en 2014 de la fusión de dos clubes locales. Así que la elección del rostro de Pallikarides no es cosa del pasado. Ha sido reciente, remodelando el escudo para usar su cara bien visible. Con la fusión el club ha llegado a Primera. Y como suele suceder en Chipre, la plantilla es la Torre de Babel con jugadores de 12 nacionalidades diferentes. Por aquí también han pasado entrenadores y jugadores españoles, ya que la Federación chipriota ha dado ventajas fiscales a sus clubes para poder incorporar talento. El resultado ha sido que sus clubes han mejorado mucho, jugando fases finales de torneos europeos.

Este fin de semana juega el club con el rostro de Pallikarides, el chico que dio su vida para conseguir la Enosis (el proceso mediante el cual los griegos de Chipre pedían unir la isla de Chipre con el estado griego), contra el Enosis. Dos escudos que nos hablan de política, de identidad, de heridas. En un escudo, el rostro de un guerrillero ejecutado por los británicos. En otro, el Acropolis de Atenas en un club que no tiene sede en Grecia. Clubes politizados en una isla que sigue sin Enosis y sin unificación. Sigue rota. Con el norte en manos turcas, sin reconocimiento internacional, cosa que deja sus clubes como parias, sin opciones de jugar jamás en la Champions o la Europa League. En el sur, sí pueden. Aunque tampoco andan satisfechos. Las heridas de conflictos centenarios siguen abiertas.

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Foto de portada: Zairon bajo licencia Creative Commons 4.0

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2 comments

Una amena y magnífica lección de historia con el pretexto de un partido. Qué maravilla y qué lujo leerte siempre. La pena que no intervienes en los podcasts.

Pallikarides imagino que sera un héroe para algunos y un villano para otros, porque arruinaría la vida a bastantes familias sobre todo inglesas.
Absolutamente fantástico el texto. Sin duda Polish Boyfrend la mejor sección de MI. Un placer leerte Toni.

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