Partido Polish Boyfriend: El derbi del sur de Praga se juega, en parte, en China

El Slavia de Praga tiene la posibilidad de conseguir un doblete histórico. Foto: Steve O'Sullivan/Focus Images Ltd

Praga, como suele suceder en muchos sitios maravillosos, es víctima de sus tesoros. Ahora uno no tiene tiempo para mirar los edificios en el centro porque anda evitando chocar con los grupos de turistas que bajan de los autobuses en manada, atropellando al vecino, que poco a poco se larga a los barrios periféricos. Volver a Praga en la actualidad es recibir un manotazo en la mejilla. Ese bar que conociste en tu primer viaje ya no existe. Esa librería es un Starbucks. Intentas gozar agobiado por las colas. Y de repente te planteas qué solución tiene todo, pues tú mismo eres otro turista por mucho que lo camufles. En Praga angustiarte y dudar sobre uno mismo no deja de ser un deporte nacional. De la insoportable levedad del ser, a la insoportable duda del turista moderno. Y muchos turistas, hasta hace poco, eran chinos. Ahora llegan menos. Todo tiene su explicación.

Lejos de esos barrios hermosos del centro llenos de edificios Art Deco, los barrios de la periferia muestran las heridas de la planificación urbanística de los años 50 y 60. Barrios grises, donde los jóvenes intentan dar color con su arte urbano en las paredes. En los barrios del sur, muchos graffitis se pintan con los colores del Slavia, el blanco y el rojo, el campeón de liga. Aunque si caminas 10 minutos por una avenida fea, con bares llenos de gente entrada en años que ha pasado toda su vida amorrada a una cerveza, los grafitis se vuelven verdes. En el sur de Praga existe un derbi, el Bohemians-Slavia. Y pese a que el grande es el Slavia, la gente del Bohemians tiene claro que ellos llegaron del norte, de otros barrios. El estadio del Slavia, moderno, usa un nombre comercial chino. El estadio del Bohemians es como volver al siglo XX. Dos mundos.

Praga. Foto: MarcadorInt.
Praga se ha convertido en una ciudad masificada por el turismo. Foto: MarcadorInt.

Estos últimos años, el Slavia ha vivido en una montaña rusa. Llegó a coquetear con el descenso, ahogado por las deudas, aunque la salvación les llegó por sorpresa cuando una operación del gobierno checo abrió las puertas a las inversiones chinas. Y así el Slavia pudo plantar cara a gigantes en Europa. Estos últimos años, el Slavia ha sido un proyecto excitante, eliminando al Sevilla en la Europa League y plantando cara a Barça, Dortmund o Inter en la Champions. Esta temporada, lidera otra vez la liga y tiene pinta que la ganará, aunque justo en medio de la fase de grupos de la competición los hinchas se encontraron sufriendo por el futuro del club por culpa de la política.

Vamos al inicio de todo. Durante algunos años, el glorioso fútbol de Praga se encontró sumido por las deudas y la mala gestión, cosa que permitió al Viktoria de Plzen, ciudad famosa entonces solo por su cerveza, dominar la liga. Tanto el Slavia como su eterno rival, el Sparta, han sufrido por culpa de la mala gestión en los primeros años del siglo XXI. Hablamos de uno de los derbis con más historia del mundo, pues el primer derbi fue en 1895 en el norte de Praga, donde ambos tenían sus campos. El Slavia, después de la Segunda Guerra Mundial, se mudó al sur, donde encontró los terrenos de su actual estadio, un Eden Park que fue remodelado no hace demasiado. Su viejo campo, en el norte, llegó a arder en 1944 cuando los checos se enfrentaron con los nazis antes de la llegada de los soviéticos.

El Slavia, fundado por estudiantes nacionalistas que soñaban con un estado checo (su nombre revindicaba su componente eslavo contra una corona germánica como la austríaca), siempre fue un gigante, aunque en 2015 casi desciende. Al club le faltaba dinero y evitó como pudo un posible descenso administrativo por impagos. En 2011 ya tuvo que pedir 400.000 euros a última hora para pagar los sueldos pendientes de sus jugadores y evitar el descenso administrativo. Todo empezó en el otoño de 2010, cuando se descubrió que el Slavia debía más de cuatro millones de euros al antiguo dueño del club, la compañía inglesa ENIC Sports Ltd. Una empresa que poseía acciones en el Tottenham y el AEK de Atenas. La expulsión del accionariado de esta empresa fue realizada por métodos de ingeniería financiera poco ortodoxos que provocaron un agujero económico inmenso. Como consecuencia, se redujeron los gastos vendiendo jugadores con fichas muy altas. En la primavera de 2011 el exministro de Transportes de la República Checa, Aleš Řebíček, compró la mayor parte de acciones, muchas de las cuales pertenecían a grupos inversores de dudosa credibilidad. Řebíček tenía el 98% del Slavia y saldó parte de las deudas, aunque deportivamente el Slavia era pura mediocridad. Hasta septiembre del 2015, cuando llegaron los chinos. Los ultras del club, de derechas, no sabían cómo reaccionar. Su club necesitaba dinero. Y cuando llegaba, procedía de extranjeros comunistas.

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Tomásš Soucek ha sido uno de los pilares del Slavia en las últimas temporada. Foto: Focus Images Ltd.

En 2015, la empresa CEFC entró en el accionariado del club. Y menos de 12 meses después compró todas las acciones y el estadio, el Eden Arena. CEFC, considerada una de las empresas más grandes de China, pasó a controlar el 99,964% de las acciones. En realidad, CEFC es un conglomerado de empresas chinas con base en Shanghai. Controla empresas de la construcción, bancos y la producción de gas. Y en plena operación para extender sus operaciones en Europa, apostó por el mercado eslovaco y checo. En pocos meses, compró inmobiliarias, parte de una compañía aérea y una marca de cerveza. Y al Slavia, claro. Operación que, según muchos, pretendía mejorar la imagen de la empresa entre el público checo justo cuando los dos gobiernos negociaban un tratado comercial. Jaroslav Tvrdík, exministro e hincha del club, fue el mediador en estas operaciones. Y su gestión ayudó al Slavia, que invirtió en recuperar su fútbol base y fichar buenos jugadores. Aunque la alegría duró poco, pues en 2018 los chinos dejaron de poner dinero. Resultó que el grupo CEFC sufría una guerra interna. Los checos, con Trvdík a su cabeza, reaccionaron y movieron hilos políticos para encontrar otro comprador chino, el grupo Sinobo Group. Y este puso aún más dinero, permitiendo al Slavia plantar cara a gigantes como el Barça gracias a su fantástico entrenador, Jindřich Trpišovský, un tipo perfeccionista forjado en campos regionales que admite que ha recibido ofertas de clubes españoles o ingleses. Ha dicho que no, pues solo habla checo.

Todo parecía perfecto. Pero este último año 2019 el ayuntamiento de Praga decidió romper todos sus acuerdos con el gobierno de Pequín. ¿La razón? China exigía para mantener los acuerdos que los checos afirmaran que solo existe una China. O sea, la República Popular China. Toca recordar que después de la Segunda Guerra Mundial, China vivió una guerra civil ganada por los comunistas, aunque el bando nacionalista derrotado escapó a la isla de Taiwan, donde tiene su estado. Por eso existen dos Chinas, las de los dos bandos de esa guerra: la China comunista en el continente y la China nacionalista en la isla de Taiwan. El alcalde de Praga, Zdenek Hrib, se negó a firmar este documento. Crítico con la forma como China trata las minorías en el Tibet, Hrib rompió el acuerdo. Y el dinero chino dejó de llegar. Vuelos directos a Praga se desviaron a Zagreb. Las empresas se largaron. Y el definido como “proyecto más exitoso de los chinos en la ciudad” según Hrib, el Slavia, sufre por su futuro negociando con nuevos inversores que permitan mantener el rumbo de los últimos años, brillante a nivel deportivo.

Domingo 16 de febrero, 17:00h, Bohemians-Slavia Praga

De momento, el club aguanta bien en la primera posición de la tabla, justo cuando cruza el barrio para visitar un estadio que, a diferencia del suyo, es viejo. Un estadio que se cae a trozos. El pequeño estadio de Dolicek es la casa del Bohemians. Un equipo bohemio, aunque su nombre no se refiere a esto. Se refiería a Bohemia, la región donde se encuentra Praga. El Bohemians lo tiene todo para ser un club diferente. Su escudo es un canguro porque después de una gira por Australia se volvieron con dos canguros que donaron al zoo de Praga. Y su presidente es Antonin Panenka, el mejor jugador de su historia. El tipo que en el momento más importante de la historia del fútbol checoslovaco se inventó su penalti. Si los propietarios chinos llegan al Eden Park en coches caros, Panenka conduce un coche viejo para llegar al campo de su amado club, un equipo que suele empatar muchos partidos sin goles y se limita a luchar para evitar el descenso.

General view inside the stadium before the Chelsea Slavia Prague match in the second leg of the UEFA Europa League quarter-final at Stamford Bridge, London Picture by Steve O'Sullivan/Focus Images Ltd 07572544769 18/04/2019
El futuro del Slavia está condicionado por las inversiones procedentes de China. Foto: Focus Images Ltd.

Amado por una hinchada curiosa, que mezcla rockeros, hooligans, punks y viejos borrachos nostálgicos, el Bohemians llegó a pasar muchos años lejos de su estadio, que ni tenía el permiso por seguridad. Reformado, el Bohemians resiste en su feudo. Bohemians y Slavia mantienen una rivalidad fuerte. Su partido es el derbi de Vršovice, el distrito donde se encuentran los dos estadios, separados por un quilómetro. Con un título de liga en 1983, el Bohemians sueña con salvar el pellejo con un equipo y un presupuesto muy modesto. Modesto pero realista, para evitar sustos como el de 2005, cuando bajó a Tercera por impagos y casi desaparece. Los hinchas lo salvaron y, con Panenka en el palco, han vuelto a Primera, aunque no pueden aspirar a nada más que no sea evitar el descenso. Con eso les vale.

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Foto de portada: Focus Images Ltd.

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4 comments

Excelente artículo, como siempre. Creo recordar que, recientemente y debido a la crisis del Bohemians 1905 Praha, se llegó crear en 1996 un FK Bohemians Prague (en la Wikipedia le añaden el “apellido” de Střížkov, para distinguirlo del original, supongo que será alguna localidad o barrio de donde surgió este “engendro” como se suelen llamar a estos equipos… ya que parace ser que originalmente se llamaba FC Střížkov Praha 09), que nada tenía que ver con este equipo, para intentar suplantarlo y dejar que desapareciera el histórico equipo blanqui-verde. Desapareció por deudas (y por no conseguir su objetivo de suplantación) en 2016.
A todo esto, el Bohemians 1905 Praha está hermanado con el FC Sankt-Pauli y el Celtic FC Glasgow entre otros…

Grandísimo Toni! No ha sido posible conseguir entradas, no lo es en los derbis, pero en dos semanas habrá que estar de vuelta para ver un delicioso 0-0, pivo a klobasa en mano! Curioso que el partido con más goles que he visto el Dolicek fue el 0-5 de la selección femenina española en octubre

Simplemente sensacional y didáctico. Gracias, Toni, por este paseo entre los entresijos de la Praga futbolística. Un placer de lectura, como siempre 😉

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