Partido Polish Boyfriend: Dos equipos que fueron el mismo, enfrentados

La oferta de clubes se ha multiplicado en Sofía a raíz de la desaparición del CSKA. Foto: MarcadorInt.

Durante 20 años, el CSKA de Sofía y el Septemvri fueron el mismo club. El mismo. En 1969, se fusionaron. Y durante 20 años eran la misma entidad. Hasta 1989, cuando separaron caminos otra vez. Ese año la Bulgaria comunista tocaba a su fin y el fútbol vivía una pequeña revolución. El fútbol búlgaro es un fútbol marcado por los cambios de nombre. Y por tener entidadesen las que, si quieres conocer su historia, te toca crear un árbol genealógico en el que te pierdes. Esta es la historia de dos clubes que durante 20 años fueron el mismo club. Y esta semana se enfrentan en liga como rivales. Uno, el CSKA, soñando con ganar la primera liga desde el año 2008. Y el otro, el Septemvri, soñando con evitar el descenso.

Jueves 30 de noviembre, 16:30h, CSKA Sofía-Septemvri Sofía

El 9 de septiembre de 1944, con las tropas soviéticas a las puertas de las fronteras búlgaras, estado aliado de Hitler, trabajadores y guerrilleros búlgaros iniciaron una revolución que facilitó el triunfo de las tropas rojas. Las huelgas de los mineros, de los tranvías y del ejército se mitificaron en los primeros meses de la nueva Bulgaria comunista. Así, en noviembre, con la ciudad aún medio destruida, diferentes clubes que ya existían en los barrios se unieron bajo el auspicio del Partido Comunista. El Sportclub, el Sokol y el Vazrazhdane crearon FC Septemvri, bautizado en honor al mes de la revolución. Y poco después se unieron otros clubes, como el Konyovitsa, el Zaharna fabrika y el Krasna Polyana, estos creados por trabajadores de las fábricas. Luego se fusionaron también equipos de poblaciones vecinas. En total, más de 15 equipos diferentes se unieron en distintos momentos para crear este nuevo club.

La idea era fundar un club nuevo, símbolo de los nuevos tiempos. Algunos equipos vinculados a empresas privadas o grupos nacionalistas desaparecieron. Otros, como el Levski, club bautizado en honor de un líder nacionalista búlgaro, sobrevivió aunque fue puesto bajo control de los Servicios secretos, compitiendo hasta 1957 bajo el nombre de Dinamo. Fueron años en que las nuevas autoridades crearon un nuevo sistema, inspirado en el soviético. Y como este, era una liga con rivalidades internas. El ejército promocionó su propio club, el CSKA, llamado inicialmente CDV/Chavdar. Y la policía tenía el suyo, el Levski. Y el sindicato de ferrocarriles, el Lokomotiv. En 1948 se unificaron el CSKA y el Septemvri, aunque solamente durante unos meses, con la idea de plantar cara a un Levski más fuerte. Y así, juntos, le ganaron la final de copa al Levski. En 1949, los dos clubes se separaron otra vez.

CSKA y Septemvri disputan uno de los derbis de la capital búlgara.
CSKA y Septemvri disputan uno de los derbis de la capital búlgara.

Rápidamente, el Septemvri se quedó sin un buen padrino. Lo habían creado animando desde los despachos a los trabajadores, aunque luego nadie los cuidó. No tenían detrás un gigante como el CSKA, en manos del ejército, y el club fue vinculado a organizaciones políticas menores. Pese a eso, en 1959 ascendió a Primera y en 1960 tocó el cielo ganando la Copa, después de derrotar por 4-3 al Lokomotiv de Sofía en el tiempo extra. En 1961, bajó a Segunda. Y en 1969, directamente, se fusionó otra vez con el CSKA. Y ahora sí, de forma casi definitiva. Duró 20 años una unión en la que el CSKA mandaba, claramente. Hasta 1989, cuando el club se independiza otra vez de la mano de directivos que pensaron que, con la llegada del capitalismo, controlar un club significaría ganar dinero. Así, en 1998 el equipo asciende a Primera, aunque duró un solo año y bajó.

El Septemvri se convirtió en un club modesto, famoso por sufrir un descenso a cuarta en los despachos cuando un entrenador, Rumen Stoyanov, decidió que sus jugadores no seguirían en el terreno de juego después de un arbitraje malo. Todo cambió, finalmente, en 2015. Ese año, con la entidad en Tercera, el empresario Rumen Chandarov compró el Septemvri. Chandarov había fundado años atrás una academia deportiva privada, llamada DIT, y buscaba comprar un club para poder promocionar a sus jugadores. Chandarov dejó claro que su idea era tener un club en Primera, hacer debutar jóvenes y poder venderlos a clubes mayores. Y con esa filosofía, encadenó dos ascensos y en 2017 el equipo volvió a primera. Chandarov fue vinculado con una operación de compra del histórico Botev Plovdiv, aunque lo desmintió y sigue detrás de este proyecto con su hijo, Asen Chandarov, jugando en el club que él mismo preside. En el año del debut, el Septemvri juega en el pequeño estadio de Bistritsa, un barrio, con capacidad para 3.000 personas, pese a que les ofrecieron jugar en el estadio Vasil Levski. Chandarov lo declinó porque afirma que jugar en un estadio gigante con las gradas vacías deprime. Así que el Septemvri intenta evitar el descenso con chicos jóvenes en el terreno de juego y pocos hinchas.

Todo lo contrario del CSKA: muchos hinchas y jugadores fichados a golpe de talonario. El club no gana ninguna liga desde el año 2008. Y la última liga ganada por un club de Sofía fue la del Levski en 2009. Después llegaron dos ligas del Litex Lovech y cinco consecutivas del Ludogorets. El club de Razgrad ahora busca la sexta consecutiva contra un CSKA renacido. El CSKA Sofía, el club con más títulos de la Liga búlgara, perdió la categoría en los despachos en 2015 por culpa de las deudas. El CSKA debía 15 millones de euros, 6,5 de ellos a la hacienda búlgara. Y por eso lo mandaron a Tercera. Al purgatorio. Fue un auténtico mazazo, aunque detrás de cada drama se encuentran oportunidades y eso lo entendió el empresario Grisha Ganchev, quien compró el club con el apoyo del empresario Yuliyan Indzhov y el gran héroe del club del ejército, Hristo Stoichkov, propietario del 20%. Ganchev era el responsable de los grandes éxitos del Litex, un hombre que amasó una fortuna pese a sus orígenes modestos.  Ya contamos su historia. Con su dinero, el CSKA armó un buen equipo, ascendió y se convirtió en el primer club de Tercera en ganar la Copa, derrotando al Montana por 1-0 en la final. En un solo año, un club descendido a Tercera ganó una copa, volvió a Europa y regresó a Primera, con dos ascensos en pocos días. Uno en el terreno de juego, otro en los despachos gracias a una argucia legal. En mayo de 2016, el CSKA ocupó la plaza del Litex Lovech en Primera con un cambio de nombres en la licencia. O sea, en 14 meses, jugó en Primera, en Tercera y otra vez en Primera. Nunca en Segunda.

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El CSKA de Sofía logró regresar a Primera sin pasar por Segunda.

Ganchev, hasta el año 2015, había sido el propietario del Litex Lovech, campeón de cuatro ligas. En 2015, vendió sus acciones, pues quería comprar el CSKA y no podía ser propietario de dos equipos. Así, cedió el Litex a una empresa menor liderada por su propio hijo. Aunque algo no salió bien: en un partido con el Levski, el exjugador del club Stoycho Stoilov, hombre de confianza de la familia Ganchev que ejercía de presidente, consideró que los colegiados iban en contra de su equipo y ordenó a los jugadores abandonar el césped. Como le sucedió al Septemvri el 2008 cuando fue descendido por la decisión del entrenador Rumen Stoyanov de sacar los jugadores del terreno de juego, la Federación castigó al Litex con la pérdida de la categoría. Y fue aquí cuando Grisha Ganchev demostró ser el más listo: pidió que el CSKA usara la licencia del Litex y así consiguió que el club capitalino subiera a Primera directamente. El Litex, pues, fue enviado a Tercera, y no a Segunda. El año pasado, ascendió a Segunda.

En su primer año en Primera después del drama, el CSKA no acabó de encontrar el rumbo, con tres entrenadores. Este año, con Stamen Belchev en el banquillo, los resultados han mejorado y el reto es intentar atrapar al Ludogorets. Hace poco, el CSKA ganó 1-2 en el campo del Ludogorets, aunque después pinchó en casa y sigue a 4 puntos. En el camino tocará derrotar a ese Septemvri este próximo martes, un club que durante 20 años, formó parte de la misma familia.

Fotografías: Guillermo Valverde.

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2 comments

Estas Navidades viajo a Sofía y Bucarest, ganazas de ver qué me encuentro por esos lares en pleno invierno. Intentaré agenciarme una bufanda del Ludogorets y otra del Steaua por su buen hacer en EL muy meritorio. Una pena que no haya liga para ir a ver algún partido en directo.

Por cierto, estamos viendo renacer la Europa League, una gozada esta fase de grupos y la de países que están representados y compitiendo bien. Que cunda el ejemplo para la Champions pero va a ser que no.

Las huelgas de los mineros, de los tranvías y del ejército se mitificaron en los primeros meses de la nueva Bulgaria comunista. Así, en noviembre, con la ciudad aún medio destruida, diferentes clubes que ya existían en los barrios se unieron bajo el auspicio del Partido Comunista.

Creo que aqui hay un poco de confusión. Bulgaria es un país, no una ciudad. Te Estas refiriendo aquí a Sofia (la capital) o a Bulgaria?

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