Partido Polish Boyfriend: dos poetas mártires del siglo XIX, protagonistas en un partido de fútbol del siglo XXI

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Dos revolucionarios del siglo XIX siguen vivos. Y se enfrentan entre ellos en un partido de fútbol. El fútbol, en ocasiones, explica historias. Ya sea con los goles, los jugadores, los escudos o los nombres. Y en Bulgaria, tenemos equipos de fútbol bautizados con el nombre de personas que fallecieron antes del primer partido de fútbol jugado jamás en Bulgaria. Cómo no, se trata de figuras gigantescas muy veneradas en unas tierras que lucharon por mantener su cabeza alta entre vecinos gigantes que impusieron su ley.

Este fin de semana, uno de los clubes grandes de Bulgaria, el Levski de Sofia, se enfrenta con el Botev de Vratsa. O sea, Levski contra Botev. Los dos nombres se refieren a dos personas, a dos revolucionarios, que dieron su vida por la causa búlgara cuando el Imperio Otomano controlaba la región: Hristo Botev y Vasil Levski. Y Estambul no queda muy lejos, a apenas tres horas de la frontera. Así que los turcos no cedieron fácilmente, pues sentían como suya esta tierra. Aún hoy quedan turcos en Bulgaria, una tierra donde la historia sigue muy viva.

Sábado 10 de noviembre, 14:00h, Levski Sofía-Botev Vratsa

En la Primera División actualmente existen dos clubes llamados Botev. O sea, cuando se enfrentan el Botev Plovdiv y el Botev de Vratsa se ponen cara a cara dos equipos que han lucido en su escudo el rostro de de Hristo Botev, uno de los líderes más amados de las luchas contra los otomanos. Este poeta nacido en 1848 fue desterrado en diferentes ocasiones, vivió en el Imperio Ruso, donde se influenció por los revolucionarios de izquierda locales y tomó el camino de las armas. Refugiado en Rumanía, por un tiempo vivió en un molino abandonado cerca de Bucarest, con Vasil Levski, líder de la insurgencia búlgara, de quien llegó a ser amigo. ¿Les suena el nombre? Claro, el Levski de Sofía se llama así por Vasil Levski. Cuando los dos tramaban golpes contra el Imperio Otomano, no podían ni imaginar que se jugarían partidos de fútbol entre equipos bautizados en su honor. Botev lideró una de las ramas del Comité Central Revolucionario cuando Levski fue ejecutado por los búlgaros en 1873, y falleció unos años después liderando un ejército sublevado. No pudo ver una Bulgaria libre e independiente.

CSKA y Septemvri disputan uno de los derbis de la capital búlgara.
El Levski de Sofía recibe al Botev Vratsa esta semana.

Los dos poetas, pues Vasil Levski también tenía tiempo para escribir mientras luchaba armas en mano contra los turcos, acabaron convertidos en mártires de la causa búlgara, que conseguiría en 1878 la creación de un estado autónomo dependiente en parte de los turcos, después de la guerra en que los rusos entraron en la zona para derrotar a los otomanos. Autonomía que acabaría por ser independiente del todo en 1908. O sea, los dos se quedaron sin ver su sueño, aunque su memoria se mantenía viva en esa Europa de finales del XIX e inicios del XX donde se encumbraban las figuras dispuestas a sacrificar su vida por una bandera. Así, tanto los fundadores de los dos Botev, el de Vratsa y el de Plovdiv, como los del Levski eran jóvenes de buena cuna, nacionalistas, hijos de padres que habían vivido la guerra.

La joven Bulgaria vivió sus primeros años de vida inspirada en el sacrificio de estos poetas. Y así su nombre acabó en el fútbol, que ocupó su espacio cuando los chicos ya no tenían que luchar con fusiles. El Botev de Vratsa fue fundado en esta ciudad, actualmente de 60.000 habitantes, en los barrios del centro donde solamente unos 40 años antes habían escapado centenares de ciudadanos turcos. Allí, jóvenes estudiantes crearon este club que vivió sus años de gloria en los 70, cuando jugó por única vez en Europa, perdiendo los dos partidos de previa de la UEFA contra el Dinamo de Zagreb. El club ha vuelto este año a Primera con el dinero de un empresario local, Kalin Kamenov. Ahora lucha por sacar la cabeza en la zona, lo que significaría que por segunda vez el estadio Hristo Botev podría acoger partidos internacionales. Kamenov, por cierto, no solamente preside el club. Es el alcalde de Vratsa, preside la región y cada 2 de junio preside los actos de homenaje a Hristo Botev en el lugar donde fue asesinado, en la montaña de Vola, muy cerca, cómo no, de Vratsa.

El Levski es muy favorito en el partido. Esta temporada está luchando en la parte alta con el Ludogorets Razgrad, campeón de las últimas cinco ligas, y el CSKA de Sofia, el eterno rival de un Levski que acumula 8 años sin ganar la liga. Fundado en 1914, ya fue uno de los clubes grandes entre las dos grandes guerras mundiales. En 1945, cuando nació la Bulgaria comunista, a diferencia de la mayor parte de equipos del este de Europa fundados antes, el Levski no desapareció ni fue bautizado con otro nombre. Se le permitió seguir igual aunque con miembros del partido en el palco durante algunos años, hasta que en los 60 pasó a ser controlado por el Ministerio de Interior, que controlaba la policía secreta. Fueron los años en que el club jugó con el nombre de Levski-Spartak.

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Fue así hasta 1985, cuando la final de copa contra el CSKA, el club del ejército, acabó con una pelea que obligó al Comité Central del Partido Comunista Búlgaro a meditar la disolución de los equipos clubes por dar mal ejemplo. Al final, se optó por bautizar a los clubes con otros nombres: el Levski fue el Vitosha hasta 1989, nombre inspirado en una cima escenario de una batalla en la Segunda Guerra Mundial. El CSKA pasó a llevar el antiguo nombre de Sofía, Sredets. El Levski dominó la liga en los 90, llegando a jugar la fase de grupos de la Champions, aunque estas temporadas ha visto cómo el Ludogorets Razgrad lo supera claramente. El Levski ni siquiera ha podido aprovechar la crisis de su gran rival, el CSKA, que llegó a descender en los despachos a Tercera. Ahora el CSKA está de vuelta y por delante de un club que, después de pasar por manos de empresarios condenados por corrupción, intenta recuperar su mejor cara con la inversión de Vivacom, una empresa de telecomunicaciones. Y todo, con hooligans de extrema derecha famosos por sus cánticos racistas. Hinchas que, seguramente, ni saben que Vasil Levski, el poeta ejecutado por los turcos en 1873, defendió la libertad de Bulgaria inspirado en los valores de la revolución francesa. Valores de igualdad entre personas y pueblos, sin que nadie se sienta superior a otro pueblo, raza o nacionalidad. Hinchas con la cabeza hueca y poco pelo.

Fotografías: MarcadorInt.

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